Álvaro “Bola” González


En esto creo


Delantero del Puebla de la Franja


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Elisa Vega Jiménez

 

Espero dejar una buena imagen en Puebla al retirarme, que la gente se acuerde mí, pero no por mi mal desempeño. Cumpliré 35 años y gracias a Dios, no he sufrido lesiones importantes. Espero continuar así para aprovechar estos últimos años, y evitar que el equipo descienda.

 

El Puebla cambió mucho mi vida: estaba en Tabasco jugando en Primera A y sin muchas aspiraciones a jugar en ningún otro equipo, porque el equipo no calificaba a la liguilla. Y ya me iba a regresar a Uruguay cuando salió la oportunidad de jugar en el Puebla, por suerte me fue muy bien, a todo el grupo: conseguimos el ascenso.

 

Como delantero, y extranjero, siempre tengo que tratar de meter goles. Al entrar a la cancha lo primero que pienso es que ninguno de los 22 jugadores que están en la cancha sufra alguna lesión, que salga todo bien, que gane el equipo. Y en lo personal, que me toque hacer goles.


Cada vez que llego a casa, tras perder un partido, mis hijos y mi esposa me levantan el ánimo y me impulsan a salir adelante. Están conmigo en las buenas y en las malas.

 

Admiro a Maradona, no he me ha tocado ver otro como él. Todo mundo habla de Pelé, pero la verdad yo no lo llegué a ver jugar. Maradona es uno de los mejores que yo he visto.

 

El futbol es un deporte que exige muchos sacrificios, sobre todo para quienes somos extranjeros. Yo he tenido que pasar periodos solo, sin mi familia, y de verdad que es una experiencia muy fea. Es difícil estar lejos de la familia, pero es mi trabajo y espero que poder terminarlo pronto para volver a mi país. Pero también me ha dejado muchas enseñanzas: he conocido muchos lugares, costumbres, y amigos que en un futuro me pueden servir —siempre hay que estar bien relacionado—. Uno nunca sabe qué vueltas dará la vida.

 

Los primeros años tuve que viajar 50 kilómetros diariamente para entrenar futbol profesional, luego tuve decidir si seguía solo, si le apostaba al futbol, o me dedicaba a seguir estudiando. Entonces le dije a mi mamá que quería jugar futbol y que el estudio no me gustaba mucho. Le costó entender mi decisión pero al final me salí con la mía.

 

México me dio la oportunidad de jugar futbol pero a mi país no lo cambio por nada, y eso no quiere decir que no me guste este país, sino que las costumbres que yo tengo, mi familia, mis amigos están allá. Y me pienso regresar. Uruguay es mi país de nacimiento, un lugar que quiero mucho. Es muy tranquilo, muy chiquito, quince veces más pequeño que México, tiene otras costumbres, por eso extraño mucho.

 

Soy un buen papá y un buen profesional. Aprovecho al máximo las posibilidades que me da el futbol.

 

Mi familia está contenta con mi trabajo. Mi papá ya falleció pero mi mamá, que está en Uruguay, sigue siempre el partido y está orgullosa de mí, de ver que hago lo que me gusta.

 

En Uruguay, por el simple hecho de ser varón, ya te gusta el futbol; y el primer regalo que recibes es una pelota. Ya después se ve si uno tiene condiciones o no, y si los papás te dejan.

 

Por muchos años que tengas en el futbol, siempre sentirás nerviosismo al disputar un partido. En Sudamérica decimos: el día que dejes de sentir esa sensación de nerviosismo en la panza, sabrás que ya tienes que dejar el futbol, porque vas a entrar a la cancha sin sentir pasión. Mientras tanto uno se prepara, entrena bien, descansa bien y se alimenta bien para rendir al 100 por ciento el domingo. Es la base del futbol.

 

Me apasiona la pesca y la caza, pero aquí no he encontrado un lugar para hacerlo. En semanas de partido llego de entrenar, como con mi familia, descanso en la tarde. Me levanto, estoy con la familia o salimos a pasear. Soy muy apegado a mi familia.

 

Agradezco a Chelís la oportunidad de seguir jugando en Primera División. Yo tenía esa espinita clavada: había jugando con Pumas y no había tenido la oportunidad que Chelís me dio, y por suerte sigo aquí, jugando.

 

Los aviones me dan mucho miedo, sufro cada vez que me subo a ellos, pero tengo que usarlos para viajes largos, como cuando voy a mi país. Pero ya dije: apenas me retiré del futbol profesional, no viajaré más en avión.

 

Soy de Canelones, una ciudad muy chiquita de Uruguay, donde casi todo es campo, y uno de chico está acostumbrado mucho al folclor. Me gusta la música folclórica, y algunas cumbias aunque no las bailo. De México me gusta la música banda, Marco Antonio Solís, Vicente Fernández, Alejandro Fernández y Luis Miguel.

 

Mis hijos están muy contentos con mi trabajo. Tengo una nena de ocho años, uno de seis y un varoncito de tres meses. La nena, siempre muy contenta con mi profesión pero como es nena no entiende mucho de futbol. El varón, a pesar que nunca le inculqué que jugara futbol, es apasionado del futbol. Cada vez que voy a jugar me pregunta a quién conozco del otro equipo para que le consiga la playera del más famoso del otro equipo. Yo diría que lleva el futbol en la sangre pero quién sabe si alguna vez sea jugador de futbol o no.

 

Al terminar un partido, me gusta juntarme con algunos amigos y hacer carne asada. Convivir en familia, disfrutar, olvidarme un rato del futbol.

 

 

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