Fracasa venganza de Othón Bailleres


Sin el aval del gran legislador pretendía remover a Rocío García de la Inspectora y recibió jalón de orejas


El dictamen de destitución elaborado desde la Gran Comisión no pasará hoy al Pleno del Congreso local, luego de la operación política realizada por el secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano, para frenar los ánimos rijosos de Bailleres


Viridiana Lozano Ortíz

 

La rebelión en contra de la diputada priista Rocío García Olmedo, alentada por José Othón Bailleres y otros 18 diputados priistas, fue parada en seco desde Casa Puebla, por lo que la diputada permanecerá al frente de la Comisión Inspectora a pesar de que la petición fue firmada por sus compañeros de bancada.


El dictamen de destitución no pasará este día al Pleno del Congreso local luego de la operación política realizada por el secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano, para frenar los ánimos rijosos de Bailleres, quien todavía busca revancha luego del ridículo protagonizado en la aprobación de la iniciativa que llevó su nombre.


La intentona del martes no es la primera que protagoniza el presidente de la Gran Comisión, pues desde hace dos meses promovió entre los diputados identificados con el zavalismo la destitución de García Olmedo  y del auditor Víctor Manuel Quintana, pero luego de la aprobación de la reforma constitucional en materia de cuentas públicas decidió enfrentarse ante el titular del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis).


El martes Othón Bailleres presentó un punto de acuerdo para destituir a García Olmedo como presidenta de la Comisión Inspectora, con el argumento de ineficiencia en su trabajo, mismo que fue planeado desde el mes de abril y respaldado por 18 diputados priistas.


Hasta la tarde de ayer, García Olmedo no había sido notificada de la propuesta de Bailleres, no obstante aseguró tener las pruebas que avalan un trabajo eficaz dentro de la comisión que preside: “No tengo conocimiento del punto de acuerdo, me sorprende que haya tenido que ser a través de los medios de comunicación que tenga que enterarme, en mi administración al frente de la Comisión Inspectora jamás recibí alguna queja ciudadana sobre mi trabajo, yo he asumido todas las responsabilidades y lo seguiré haciendo”.


Por su parte el diputado priista, Víctor Huerta Morales, argumentó que la razón por la que se pide la destitución de Rocío García Olmedo de la Comisión Inspectora es porque ésta no ha rendido la información solicitada por diversos diputados sobre las cuentas públicas de los municipios que representa.


El también secretario de la Comisión Inspectora aceptó que Othón Bailleres le tiró línea para la decisión de la destitución, puesto que dijo deberse a su líder, por lo que aseguró que apoyaría la votación para destituir a García Olmedo.


Al ser cuestionado sobre la conveniencia de la salida de la diputada para que él la sucediera al frente de la Comisión Inspectora aseguró que no pretende buscar la presidencia, pues dijo sentirse contento siendo su secretario.


Y es que, Othón Bailleres a través del diputado Carlos Gonzáles de la Calleja operó la destitución de García Olmedo desde el pasado mes de abril, según fuentes cercanas a Cambio, dichas versiones fueron confirmadas por Avelino Toxqui Toxqui, quien declaró que fue éste quien le aseguró que el punto de acuerdo ya había sido puesto a consideración de la bancada priista: “Cuando a mi me lo pasaron ya habían algunas firmas como las de Othón Bailleres, Pablo Fernández del Campo, Carlos González, y entonces firmé yo”.


Toxqui Toxqui declaró que el argumento para la destitución de García Olmedo, utilizado por Gonzáles de la Calleja, fue que debían realizarse una serie de ajustes para un mejor funcionamiento de la Comisión Inspectora, puesto que García Olmedo tenía compromisos en la próxima elección del 2010: “Todas las decisiones que se toman de algún reajuste se platican con todos los compañeros. El Congreso tiene las facultades de platicarlo con los interesados, a nosotros únicamente nos informan que hay cambios, ellos seguramente ya los platicaron con quienes lo tenían que platicar, entre las bancadas y los compañeros. Yo considero que no es un problema, sino que es un reajuste”.


Al ser cuestionado sobre cuál fue la razón por la que el punto de acuerdo fue presentado en la anuencia de la diputada priista, aseguró que ella tenía las puertas abiertas para asistir, y rechazó tener conocimiento de que García Olmedo debía estar en esos momentos en la Comisión de Gobernación: “Ella pertenece a la Gran Comisión y fue ella la que no estuvo, no  es algo que sea escondido. A mi me dijeron que ya había un consenso con la compañera”.

 

RECUADRO

Es un revanchismo: García Olmedo

Viridiana Lozano Ortíz
Selene Ríos Andraca

La diputada priista, Rocío García Olmedo, no descartó que el punto de acuerdo presentado por el presidente de la Gran Comisión para destituirla  sea un acto de revanchismo tras no haber respaldado la Reforma Bailleres y advirtió que presentará las pruebas necesarias respaldando su trabajo dentro de la Comisión Inspectora: “Yo siempre he asumido todas las responsabilidades, desde que me propuse no apoyar la reforma presentada por Bailleres sabía que tendría que afrontar las consecuencias”.


Negó que su cercanía con el secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano, sea otra de las razones por las que Bailleres pretendió su destitución, pues aseguró ser una priista que realiza su trabajo de acuerdo a sus convicciones: “Tengo como resultado el trabajo, no sólo de esa comisión, sino de todas a las que pertenezco, nadie tiene pruebas para decir que mi trabajo ha sido ineficiente, he trabajo en Derechos Humanos, en la comisión de Gobernación, y en la Inspectora”.


Informó que esperará a conocer el procedimiento del trámite a seguir para tomar cartas en el asunto y presentar las pruebas que avalan su trabajo, y sobre la ruptura total de la relación con Othón Bailleres reiteró que desde hace mucho tiempo mantiene una relación únicamente institucional con el presidente de la Gran Comisión.


Rechazó que la puñalada por la espalda recibida por parte de los miembros de su bancada vaya a traer como consecuencia la salida de su partido: “Yo he sido priista por 30 años, ni esto ni nada va a hacer que yo deje el partido”.

 

 

Armenta minimiza ruptura

Viridiana Lozano Ortíz

El dirigente estatal del PRI, Alejandro Armenta Mier, minimizó la ruptura de su partido al interior de la Cámara local, al asegurar que no se trata más que de pequeñas diferencias entre la bancada priista y que éstas no provocan división alguna.


Dijo que será respetuoso de las decisiones tomadas por los diputados locales de su partido y rechazó buscar acercamientos con los legisladores: “Lo que está pasando no lo tenemos que ponderar es una situación de diferencias naturales en todas las fracciones, en las jornadas, no reduce la unidad que hay al interior del PRI”.


A pesar de las declaraciones del diputado priista, Luis Alberto Arriga, en contra de quienes votaron a favor de la destitución de Rocío García Olmedo y asegurando la ruptura del parito, el dirigente estatal aseguró que será a través del diálogo que resuelvan sus diferencias: “Creo que lo importante es que exista comunicación entre ellos, con todos, cuantas veces ha sido necesario. Yo he mantenido comunicación línea directa y abierta con los 26 diputados, y la línea directa abierta seguirá. Creo que en estos momentos tenemos que permitir que el trabajo interno de los diputados se desahogue para que el partido pueda participar, pero primero ellos tendrán que iniciar con este diálogo que están construyendo”.

 

 

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