Investigación incompleta en Granjas Carroll


Miguel Ángel Cordero

 

La contaminación que hizo Granjas Carroll con sus desechos que llegan a la comunidad de Quecholac, en el municipio de Guadalupe Victoria, abren un nuevo foco de contagio de enfermedades respiratorias, pues fue en esta región en la cual surgió el primer brote de la influenza A/H1N1 en un menor de edad. De hecho, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) admitió que en la inspección que hizo a esta empresa no se revisaron los desechos que llegan a la comunidad de Quecholac, en el municipio de Guadalupe Victoria y que significan un posible brote de infección.


En rueda de prensa, el jefe de Salud de la Sagarpa en Puebla, Alejandro Landa León, justificó la falta de revisión de estos espacios arguyendo que sólo los cerdos y el interior de las granjas eran los objetivos de la investigación. Además, agregó a la defensiva, que la carne de cerdo no provocó el virus de la influenza A/H1N1 y, por ello, no fueron revisados los desechos.


Dado que las autoridades sanitarias del país y científicos han revelado que el virus que ha atacado a la población mexicana en fechas recientes no proviene de la carne de cerdo, el representante de la Sagarpa utilizó este argumento para justificar la contaminación provocada por los mataderos en dicha zona.


En la parte trasera de la granja, la laguna de oxidación está al aire libre, y junto a ésta, Carroll construyó fosos de concreto, denominados biodigestores que son los focos de infección que denuncian pobladores de la región.


Sumado a esta contingencia sanitaria, se asoma la posibilidad de una nueva situación de emergencia, pues aunque el virus porcino no surgió de esta contaminación, sí podría darse infecciones con el incremento de carne muerta desechada de Carroll por la falta de ventas de cerdos.


De acuerdo a los cálculos del gerente comercial de la empresa Granjas Carroll —principal productor de carne de cerdo en el país—, Juan Carlos de Pedro Ortega, las ventas de cerdo cayeron 30 por ciento, equivalente a pérdidas por 6.9 millones de pesos, debido a que se han perdido hasta 3 mil cabezas de puerco en la semana, cada una vale 2 mil 300 pesos.


Las ventas disminuyeron a consecuencia del pánico provocado por la epidemia de influenza porcina entre los consumidores, por lo que de continuar con esta tendencia, se registrará una sobrepoblación de cerdos y en consecuencia los productores tendrán que sacrificarlos. Los desechos provocarán un nuevo foco de contaminación.


De Pedro Ortega advirtió además que el empleo de más de mil 500 trabajadores directos y 8 mil indirectos se encuentran en riesgo, por la difamación que se ha provocado para los productores de carne.


“Yo lo considero un absurdo, hasta el momento no se ha comprobado nada, tuvimos la presencia de la enfermedad en una persona de una comunidad aledaña a las granjas y que después se quiso asociar con este problema”, afirmó.

 

 

 

 

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