Fracasa, otra vez, vendetta de Bailleres


En su última sesión como presidente de la Gran Comisión


El priista destituyó en la Gran Comisión a García Olmedo de la Comisión del Bicentenario y horas más tarde fue obligado a restituir a su compañera


Selene Ríos Andraca

 

José Othón Bailleres Carriles fracasó en su último intento de vengarse de Rocío García Olmedo, ya que en su última sesión como presidente de la Gran Comisión presentó un punto de acuerdo para destituir a su correligionaria de la Comisión Especial de Apoyo a los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución.


El aspirante a la alcaldía de Tehuacán quedó en ridículo después de que el nuevo líder priista y presidente de la Gran Comisión, Humberto Aguilar Viveros, ordenara la restitución de García Olmedo, quien se encuentra fuera del país desde la semana pasada cuando presentó su renuncia a la Comisión Inspectora.


Al término de la sesión preparatoria para el tercer periodo de sesiones, Bailleres Carriles llamó de urgencia a su última sesión de la Gran Comisión para discutir un solo punto: la destitución de García Olmedo de la Comisión de Apoyo, cuya actividad más fuerte se desarrollará el próximo mes en el Complejo Cultural Universitario.


En la sesión presidida por Bailleres Carriles, los priistas Juan Antonio González y Avelino Toxqui Toxqui respaldaron la postura de su hasta ayer líder parlamentario, mientras que los panistas Eduardo Rivera Pérez y Enrique Guevara, así como el panalista Gustavo Espinosa votaron en abstención.


A la convocatoria de Bailleres hizo caso omiso el priista Pablo Fernández del Campo y la otra integrante, Rocío García, se encuentra fuera del país desde la semana pasada.


Fuentes del Legislativo revelaron a Cambio que una vez que se aprobó con tres votos la destitución, Humberto Aguilar Viveros —quien hoy será ungido como líder del Congreso y coordinador de los priistas— puso en orden a Bailleres y lo obligó a arreglar sus desmanes.


Un par de horas después, el tehuacanense llamó a otra sesión de emergencia de la Gran Comisión y propuso la restitución de García Olmedo. Su punto de acuerdo fue aprobado por los diputados presentes en la sesión, incluso el propio Bailleres Carriles votó a favor de la restitución de su acérrima enemiga en el Palacio Legislativo.

 

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