Más de mil 500 se quedarán sin trabajo


Solamente en la parte de Huauchinango y Necaxa

 

Pilar Ramírez / Corresponsal / Juan Galindo, Pue

 

“Empecé a trabajar en la empresa desde los 18 años. Estaba por jubilarme y ahora no sé qué va a pasar, de antemano sabemos que no hay marcha atrás con el gobierno, siento que muchos compañeros apenas estaban empezando a forjar su patrimonio y tendrán que deshacerse de muchas cosas y buscar empleo, pero ¿dónde? si no hay”, dice un obrero de Luz y Fuerza luego de conocer la noticia sobre la requisa y liquidación de la empresa.


Después de las primeras noticias de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), militantes del Sindicato Mexicano de Electricistas llamaron a sus compañeros a congregarse en sus instalaciones. Por medio de altavoces y al grito de ¡Salgan a defender lo que es nuestro! Poco a poco los habitantes de Juan Galindo comenzaron a llegar al parque central.


Mientras tanto, el subsecretario del SME, Domingo Aguilar, que el jueves protestó su cargo, ya se encontraba a las afueras de la subestación El Salto junto con miembros del sub Comité, para más tarde llegar al salón de actos de los sindicalizados.


Antes de la entrada de la Policía Federal, aparentemente todo seguía normal en las plantas generadoras de electricidad, ahí continuaban laborando los operadores, algunos terminaron su turno al filo de la medianoche. Para las dos de la mañana del domingo, los federales entraron a las instalaciones para que los trabajadores se retiraran: “Lo hicieron de manera pacífica, no sabíamos lo que estaba pasando, pero teníamos que salir y dejar de generar”, comentaron los operadores en turno de las plantas. Desde esos instantes las plantas ya no generan energía.


Desde ese momento Necaxa “dejó atrás un siglo de iluminar una de las más grandes capitales del mundo y su sindicato está en riesgo, dejando atrás casi 95 años de proteger y vigilar los derechos de los trabajadores”.


En el recinto oficial del SME los trabajadores no sabían a ciencia cierta lo que ocurría con su fuente de ingresos. Muchos hablaban de defender su trabajo, cuando ya por decreto del presidente Felipe Calderón estaba más que resuelto: la liquidación de una de las empresas más importantes del país.


Más de 43 mil trabajadores, entre activos, jubilados y provisionales, quedaban sin sustento en todo el país, pero en el municipio de Huauchinango son mil quinientos aproximadamente: “Sólo nos resta esperar a ver de qué forma nos podrán recontratar”, dijo un obrero, sin embargo agregó: “No sé qué haremos para llevar el sustento a la familia, a nuestros hijos que estudian fuera del municipio y dependen de nosotros”.


Necaxa ha sido desde principios del siglo pasado la principal fuente de ingresos de cientos, y con los años, de miles de familias. Actualmente son aproximadamente mil trabajadores los que fortalecían a esta región con sus recursos. De ahora en adelante los comercios verán mermadas sus ventas en Huauchinango, Xicotepec, Tulancingo, entre otras ciudades, de igual forma, los recursos fluían a la capital del país. Cientos de trabajadores conservaban su empleo en el Distrito Federal, Estado de México, Pachuca y dejaban sus salarios cada fin de semana en Necaxa.

 

La reconversión


“Con la desaparición de Luz y Fuerza se sepulta la historia y los sacrificios de nuestros antepasados, quienes también cedieron sus tierras del antiguo Necaxa para dar paso uno de los más grandes sueños que fue la cuna de la industria eléctrica”.


Se estimaba que próximamente se haría una preinversión para determinar la ingeniería básica para la repotenciación de la Central Hidroeléctrica Necaxa que consistiría en sustituir las tres centrales: Necaxa, Tepexic y Patla por una nueva que aprovecharía todos los recursos hidráulicos de la Cuenca Necaxa.


El monto que se pretendía era de 750.26 millones de dólares asignados por la Secretaría de Hacienda, por medio del programa de inversiones de la entidad. La fecha para el inicio era el año 2011 y su conclusión en el 2014. Ante estas expectativas muchos trabajadores se preparaban para dar paso a la digitalización. Hoy ven truncados esos sueños de mejoras para familia electricista.

 

Todas las actividades están suspendidas, “ya no hay nada qué hacer al respecto, no sé qué haremos nosotros los jubilados, quienes somos los que más necesitamos el servicio médico, sólo esperamos que nos informen de manera precisa y gobierno dé la cara”, señaló uno de ellos.

 

 

 

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