Convierten a priistas en Judas en el Barrio del Artista


Como parte de la fiesta de Sábado Santo


Miguel Ángel Cordero

 

Diez figuras que representaban al gobernador Mario Marín Torres, a Beatriz Paredes Rangel, líder nacional del PRI, y al expresidente Carlos Salinas de Gortari, entre otros políticos, fueron quemadas en el Barrio del Artista como parte de la tradición de los Judas quemados.


Los muñecos fueron incinerados en la explanada del lugar histórico, aunque no lució el lleno de años pasados, pues sólo decenas de familias acudieron.


Además, también fueron quemadas la presidenta municipal Blanca Alcalá, el rector de la UAP, Enrique Agüera; del secretario de Cultura, Alejandro Montiel Bonilla; y del fotógrafo poblano Raúl Gil.


Los artesanos, pintores y escultores del Barrio del Artista fueron quienes elaboraron las esculturas con armazones de carrizos forrados con papeles de diferentes texturas, grosor y color, a los que se les acondicionan cohetes.


De acuerdo a información de El Universal, Adolfo Pérez, artista plástico de la zona y secretario general de la Mesa Directiva del Barrio, mencionó que desde el año de 1941 se encarga de organizar y preparar esta festividad, que se ha convertido en una tradición y punto de referencia de los habitantes de la zona.


Adolfo Pérez refirió que en épocas anteriores los mercados populares albergaban artesanos que fabricaban y vendían las figuras de los Judas. En las calles vendedores ambulantes los ofrecían a la gente; sin embargo, se ha ido perdiendo esta tradición.


La quema de Judas ocurre cada Sábado Santo. Esta tradición, según explicó Miguel Ángel Torres, director de la Sala José Luis Rodríguez Alconedo e integrante de la Mesa Directiva del Barrio, surgió en el momento justo de la conquista española.


“Cuando llegan los franciscanos a México ellos quemaban unos muñecos en las festividades de Semana Santa, que representaban la traición de Judas Iscariote, al vender a Cristo por 30 monedas de plata”.


No obstante, el directivo relató al diario nacional citado que la costumbre adquirió modalidades distintas hasta llegar al punto de quemar figuras que representan a personajes del ámbito político, empresarial, académico y artístico, que simbolizan nuestros males y pecados.

 

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