Mario Marín junior arropa a López Zavala


En su último evento masivo en la capital poblana como titular de la Sedeso

 

La estructura del Instituto Poblano de la Juventud, así como Francisco Ramos y Gerardo Mejía repetían al unísono: “Zavala amigo, los jóvenes están contigo”

 

Héctor Hugo Cruz Salazar

 

Mario Marín García, el primogénito del gobernador Mario Marín, encabezó el último evento de Javier López Zavala como secretario de Desarrollo Social en la capital y le reunió a más de mil 500 jóvenes, quienes le echaron porras y dieron muestras, discretas, de adhesión a su proyecto político en pos de la gubernatura.


Los integrantes de Todos los JóveneZ abarrotaron las oficinas de las Sedeso desde muy temprano para despedir al delfín marinista.


Ahí estaban también Francisco Ramos Montaño, diputado federal del PRI, y Gerardo Mejía, regidor del Ayuntamiento, ambos miembros del Proyecto Z.


El pretexto fue la entrega de reconocimientos a estudiantes de preparatoria, normal y universitarios, entrega de computadoras y trofeos, además de la firma de un convenio con el Instituto Poblano de la Juventud para la entrega de 3 millones de pesos para apoyo al deporte y proyectos productivos del sector.


A diferencia del acto con mujeres del miércoles, los jóvenes no hicieron alusión directa a las aspiraciones de Zavala por la gubernatura, pero no dejaron de gritarle que estaban con él: “Zavala amigo, los jóvenes están contigo”.


Los discursos se plegaron al tema oficial del evento y el titular de la Sedeso evitó hacer cualquier tipo de futurismo al hacer uso de la palabra, como lo hizo en la firma de convenio con la UAP.


El “entusiasmo” de los jóvenes por momentos se desbordó, pues peleaban por hacerse escuchar más fuerte lanzando porras a favor de Zavala unos, y otros a favor de Marín García al mismo tiempo, lo que provocaba la sonrisa de ambos personajes.


Por los pasillos de la Sedeso no se podía ni pasar ante los cientos de estudiantes que ya estaban ahí desde antes de las 9:30 horas. Las oficinas prácticamente se paralizaron.


La aparición de Zavala y Marín García provocó los aplausos y las porras.


Las adhesiones vinieron al final y “en corto”.


Fueron directamente con el delfín para hacerle patente su apoyo, “para lo que se le ofrezca”, pretextando hacerle alguna petición.


Zavala se dejó querer y atendió a todos los que se le acercaron.


Saludó y se despidió de medio mundo y para todos tenía un “Mucha gracias” o una palmada en la espalda.


Marín García ya no se quedó a las salutaciones, tan pronto terminó el evento, bajó del presídium y se fue a refugiar a una oficina, pero dejó como encargado del changarro a Paco Ramos, que muy solicito atendió también a cuanto joven quería hacer alguna petición.

 

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