Ya no debatiré con Moreno Valle: Zavala


El viernes pasado López Zavala convivió con la crema y nata de la sociedad poblana, esa que goza sus fines de semana en El Clássico, Grand Hotel o Crystal Room, esa que alimenta las portadas de Rostros, VIP o Ambiance


—Crónica—


Selene Ríos Andraca / Viridiana Lozano Ortíz

 

En el marco de una comida con los jóvenes de la socialité, Javier López Zavala anunció que solamente sostendrá un debate con Rafael Moreno Valle Rosas cuando el Instituto Electoral del Estado se lo pida: “Voy a ir cuando la ley me lo permita, yo voy a ir a donde la ley me lo permita, de todos modos, es muy fácil”.


Minutos antes de sentarse a comer con los chicos bien de Puebla, el precandidato priista a la gubernatura se autoproclamó el vencedor en el debate radiofónico sostenido con Moreno Valle, bajo el argumento de que él presentó su propuesta para eliminar la tenencia vehicular ante el Congreso local, mientras que el senador panista con licencia lo hizo en un municipio.


“Sólo decir que ganamos el primer debate, primero porque la primera iniciativa la presentamos nosotros, en el Congreso y él dijo que a las nueve de la mañana se había anunciado en la sierra, nada más que las leyes no se hacen en la sierra, se promueven en el Congreso.”


—¿Está dispuesto a debatir con Moreno Valle a invitación del senador, o de organismos empresariales?


—Con él o con Anatere voy a ir cuando la ley me lo permita, yo voy a ir a donde la ley me lo permita, de todos modos, es muy fácil, vean en los eventos ciudadanos, llevo 23 puntos de ventaja y vamos por más.

 

Los ricos también
son acarreados
El viernes pasado y por casi dos horas, López Zavala convivió con la crema y nata de la sociedad poblana, esa que goza sus fines de semana en El Clássico, Grand Hotel o Crystal Room, esa que alimenta las portadas de Rostros, VIP o Ambiance. Esa, tan inalcanzable para los mortales y la vomitiva la clase política, pero tan accesible para los posibles gobernantes.


Los fresas poblanos de la Universidad de las Américas, de la Iberoamericana, de la UPAEP y del Tecnológico de Monterrey cancelaron sus coffes, sus precopeos, sus lounges, para acudir al llamado de Luis Tiffaine a su magno evento de “Fuerza y Poder Joven” con Javier López Zavala en el kitch Salón Ura.


Ahí estaban todos: los Zafra, los Tame, los Rivera, los Henaine, los Olea, los Hannan, los Yitani y hasta Mario Montero Junior, quien llegó, sin invitación, y se sentó junto a la mesa principal.


Ataviados con Gucci, Louis Voitton, Max Mara, Prada, Dolce, Versace, Christian Dior y con el atuendo perfecto para terminar en el antro, la élite poblana se cuadró ante el precandidato priista, el digno ejemplo de la cultura del esfuerzo.


Sin remedo alguno, los yupis poblanos perdieron completamente el estilo; excepto por su inmaculado físico y su evidente cartera, los señores parecían seccionales priistas en plena comilona con El Candidato.


A pesar de sus poses ensayadas y sus comentarios medidos, gritaron porras, hicieron ovaciones, soltaron aplausos, se rindieron ante El Licenciado por la promesa de “tu primer trabajo, tu primera empresa”.


No se quejaron ante la cazuela de frijoles postrada en el centro de sus respectivas mesas, ni se incomodaron en las sillitas acolchonadas de aluminio.


Desprendieron el papel de estraza y rescataron las tortillas tibias de los chiquihuites de unicel para enrollarse un buen taco de mole con pollo deshebrado, salchichas en adobo, carne de res en chile pasilla y por qué diablos no, de frijoles con arroz.


El zavalismo alcanzó a la socialité poblana, pues a pesar de su paladar excéntrico, de sus innumerables viajes por el mundo, de su frivolidad expuesta, tomaron Bacardí, Etiqueta Roja y agüita de jamaica y horchata en vasitos desechables.
Y lo peor fue el patético espectáculo del heredero de Tapetto, quien rogó por más de una hora a fin de acceder a los micrófonos para rendirle un tributo al priista.


“Me da gusto hablar a nombre de todos los jóvenes, va a ver cómo todo Puebla le brinda su voto y cómo miles de jóvenes van a votar por usted, le quiero hacer un presente, tiene más de 400 años, tiene mucha energía y es un regalo de todos nosotros. Vamos a decir todos ¡Apoyemos a López Zavala!”, dijo el jovenzuelo que roza los treinta y tantos años, extendiéndole una piedra, sí, una piedra con un listón rojo: “para la buena vibra”.

 

 

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