Prostitución, el lado oscuro de Sudáfrica


Agencia / EL UNIVERSAL / MÉXICO, D.F.

 

Acechan a sus víctimas ante las escuelas, en supermercados y en conciertos de música pop. Son siniestros negociantes lanzados a la caza de chicas jóvenes en respuesta a la esperada demanda de prostitutas durante el Mundial de futbol en Sudáfrica.


Autoridades religiosas, policiales y científicas temen que debido al Mundial —el mayor acontecimiento deportivo en la historia del continente— se produzca en Sudáfrica un boom de tráfico de personas, secuestros y de prostitución infantil.


“El Mundial contribuye a que aumente el tráfico con mujeres y niños”, opinó la directora de la Oficina para el Combate del Tráfico de Personas de la Conferencia Episcopal católica, la hermana Melanie O’Condor.


Ante todo, los escolares están en el punto de mira de los criminales. Desde hace algún tiempo, oscuras figuras los atraen en algunas escuelas ofreciéndoles trabajos para las vacaciones. Se aborda a las muchachas en centros comerciales y se las invita a concursos de belleza. “Sabemos de varios casos en los cuales los niños desaparecieron después sin dejar rastro”, dijo O’Condor.


“Hay sin duda un aumento de intentos de secuestros”, informó también el portavoz de la Policía de Port Elizabeth, Andre Beetge. Delante de las escuelas, desconocidos sacaron fotos de niños. “No descartamos que formen catálogos”, opinó.


Sobre todo en los Townships (barrios pobres), en la región Kwazulu-Natal, se sacaron “fotos de las mercancías”, de niños que luego serán ofrecidos en venta, citó el diario City Press al ex oficial de policía y especialista en abusos Mark Hardwick.
Sudáfrica es considerada internacionalmente como emporio del “moderno tráfico de esclavos”, tal como censuró el papa Benedicto XVI los sucios negocios con seres humanos.


Un reciente estudio del Centro de Investigación de Ciencias Humanas (HSRC) en Pretoria llega a la conclusión de que el tráfico de personas en el sur de África, incluyendo también a Lesotho, Swazilandia y Zimbabwe, es un “grave problema”.
De muchas partes de África y también de Asia y Europa Oriental se introducen ilegalmente personas en el país. La vida de esas mujeres y niños termina la mayor parte de las veces en prostitución, industria pornográfica, trabajos forzados y en criminalidad, dice el reporte.


La Iglesia católica estima que sólo de Mozambique se introducen ilegalmente en Sudáfrica unas mil jóvenes para trabajar como “esclavas de sexo” o venderlas como “esposas de mineros”.

 

Otros temores


Los niños, según el estudio, son raptados también por causa de supersticiones primitivas. Algunos de los 500 mil sangomas —curanderos y hechiceros de Sudáfrica— utilizan todavía miembros humanos para magia negra y dudosos remedios.


Pero en primera línea se trata del negocio del sexo. Bandas sin escrúpulos atraen a mujeres jóvenes con falsas promesas o compran menores por poco dinero en las zonas más empobrecidas, según la Iglesia católica.


En todo el país se informó a los escolares sobre los peligros. Sólo en Johannesburgo, más de mil ayudantes, especialmente instruidos, cuidarán de la seguridad de los menores durante el Mundial, que se disputará entre el 11 de junio y el 11 de julio.

 

 

 

 

 

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