Escupitajos y mentadas, saldo de la visita de RMV a la UAP


—Crónica—


El día de campo que vivió Moreno Valle en el Carolino se vio opacado por la trifulca que protagonizaron panistas, neomorenovallistas y perredistas legítimos en la Plaza de la Democracia


Héctor Hugo Cruz Salazar


A paso firme y veloz, Rafael Moreno Valle era escoltado para abandonar el edificio Carolino de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) por la puerta trasera, tras sortear exitosamente su pasarela ante el Consejo Universitario. En el frente, sobre la Plaza de la Democracia, había perredistas “legítimos”, panistas y neomorenovallistas con los ánimos desbordados, gritando consignas en contra y a favor del candidato a la gubernatura de la megacoalición.


Rafa recibe un mensaje de su asistente. Se para en seco y da la media vuelta. Humberto Aguilar se queda petrificado a dos pasos de él. Un académico de la UAP le pide que retomen su camino. “Ni madres, salgo por enfrente”, dice Moreno Valle y se enfila con el mismo paso decidido hacia la puerta principal.


Lo que viene es el caos total.


La izquierda y la derecha, después de por lo menos 30 años, vuelven a enfrentarse en las afueras del Carolino. O la izquierda light y la izquierda ultra; ya no se sabe en los tiempos de la megacoaliciones cuáles son las coordenadas ideológicas. Primero a gritos, luego intercambian insultos y mentadas de madre, llegan las patadas y los golpes bajos, después se avientan de todo. Botellas de agua, pancartas, palos, y terminan escupiéndose.


En tres minutos las mentadas de madre pasaron a los golpes. Hay un herido. Es del lado de los brigadistas de Rafa. Sangra de la cabeza. Se lo llevan a un vehículo.


Armando Méndez jala a su “banda” y los repliega. Huyen del lugar.


Los panistas y perredistas ilegítimos se quedan celebrando la victoria. José Juan Espinosa se vuelve a poner el saco. Federico Magaña sigue calmando los ánimos.


De la nada sale Fernando Manzanilla, va acompañado de Juan Carlos Mondragón. Los dos parecen niños espantados. Caminan rápido y casi no saludan a nadie. Manzanilla fue el único de los Rafaboys que no salió con su jefe a enfrentar a los legítimos. Dicen que se quedó escondido en un baño, mientras su amigo recibía mentadas de madre y llegaba entre apretujones a su camioneta.


La Plaza de la Democracia quedó en santa paz. Los guardias de seguridad del Carolino ya ocupan buena parte de la zona. Ya no hay ni rastro de los legítimos. Arturo Loyola y Jorge Méndez se quedan dando entrevistas y deslindando a los universitarios de los desmanes: “Armando Méndez trajo a puros vagos y vándalos”, dicen por separado a las grabadoras que tienen enfrente.


Tienen razón los perredistas. Ni en uno ni en otro bando había estudiantes de la UAP. Esta vez la lucha entre derecha e izquierda en la Plaza de la Democracia se dio entre personajes ajenos a la institución.

 

Moreno Valle pasó un verdadero día de campo en la UAP. Como buen político supo guardar las formas y superó sin mayores problemas los cuestionamientos de los universitarios. Dueño de la situación, hasta sacó a flote su beligerancia hacia la institución, pues no cambió ni un ápice su discurso.


Fue a decir lo que quiso. Ofreció respeto a la autonomía universitaria y apoyo para la construcción de campus “en donde el rector me diga que hagan falta”. Habló también de la posibilidad de analizar la viabilidad de construir un nuevo campus en la Sierra Norte para vincularlo con el desarrollo del yacimiento petrolero de Chicontepec, pero más que un compromiso, expresó una idea.


Tal pareció que el candidato opositor fue a la UAP a demostrar que no se había doblado ante las críticas del rector Agüera. No cedió ante la insistencia de las preguntas mandadas a hacer desde rectoría para que el candidato definiera cuál sería el apoyo financiero que daría a la UAP. Una y otra vez salió por la tangente y hasta se dio el lujo de utilizar uno de estos cuestionamientos para dejar en mal al rector en su propia casa y ante los suyos.


Y es que aclaró que el gobierno marinista no ha sido el gran benefactor de la universidad, como se ha encargado de pregonar Agüera Ibáñez. Ofreció números y los comparó con el apoyo que dio Melquiades Morales en su administración, que fue muy superior a la del actual: “Quienes digan lo contrario tienen datos falsos y están equivocados”. Esa última palabra fue subrayada y dicho con todo el énfasis mala leche que se puede utilizar.


Y es que Enrique Agüera fue un digno anfitrión, pero no dio tregua en su postura desde el inicio de la pasarela: “Por eso insisto: necesitamos que los candidatos que hoy aspiran a gobernar a Puebla nos digan cómo nos piensan, cómo nos miran y, sobre todo, cómo van a apoyar a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Sigo diciendo: quien nos ignore, quien nos excluya, se equivoca, porque los universitarios la vamos a defender con todo, con pasión y orgullo hacia nuestra universidad”, subrayó.


Por eso, cuando Moreno Valle le regresó la indirecta Agüera se hizo el disimulado, pero la sonrisa de Rafa terminó por cambiarle el semblante.


Hubo un solo reconocimiento a la labor del rector, aunque ésta fue de manera indirecta, cuando señaló que si él encabeza el gobierno del estado buscaría tener las mismas certificaciones que la UAP había obtenido en materia de transparencia.
El discurso antimarinista fue el guión del candidato. El discurso de siempre. El de los datos de los últimos lugares, el de la falta de transparencia. El mismo que utiliza en cada pueblo que visita. Sólo faltó que contara la anécdota de su abuela Engracia Valle. Ganas no le faltaron.


La postura dominante que asumió Moreno Valle terminó por molestar a los de casa. Y es que la realidad es que los cuestionamientos de los “universitarios” cayeron en los lugares comunes: el caso Elba Esther y la postura del abanderado sobre el aborto y la unión de personas del mismo sexo.


Satisfecho, el candidato salió con una sonrisa de oreja a oreja.


El rector salió serio, mas no malhumorado. Un ligero apretón de manos entre rector y candidato dio fin a la visita, aunque lo fue a dejar hasta las escaleras y se dieron un tímido abrazo.


Lo demás fue puro desmadre.

 

 

 

Copyright 2008 / Todos los derechos reservados para M.N Cambio /


 
 
Todos los Columnistas