Se reconcilia Rafa con la cuñada incómoda


Canoa fue el escenario para que ambos candidatos limaran asperezas


La tensión principal se redujo notablemente después de que Rafael Moreno Valle le levantara la mano a la muy nerviosa Denisse Ortíz, quien jamás logró conectar con la gente ni emitir un discurso medianamente entendible


Selene Ríos Andraca


Rafael Moreno Valle, Eduardo Rivera y Denisse Ortíz podrían firmar un episodio sobre una bonita y feliz familia después de tantos desencuentros provocados por la cuñada incómoda, pues el sábado pasado abarrotaron la plaza principal de San Miguel Canoa sellando el primer encuentro entre el candidato a la gubernatura y la aspirante a legisladora por el segundo distrito de la capital.


La tensión principal se redujo notablemente después de que Rafael Moreno Valle no tuvo problemas en levantarle la mano a la muy nerviosa Denisse Ortíz, quien jamás logró conectar con la gente ni emitir un discurso medianamente entendible, a diferencia del “intruso” Tony Gali, cuya simpatía logró la atención de los más de 5 mil poblanos al prometer que portará “el sombrero rojo” toda la campaña en alusión a la principal fuerza política de esa junta auxiliar.


La reconciliación entre Moreno Valle y Denisse Ortiz al fin llegó, después de que la cuñada incómoda peleara en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en contra de su partido Acción Nacional para arrebatarle la candidatura a Mariana Mendivil, propuesta inicial del candidato a Casa Puebla.


No habían pasado ni diez minutos del inicio del acto proselitista, cuando Moreno Valle Rosas levantó la mano de la cuñada de Eduardo Rivera y esfumó la idea de rencores, entre ambos, al menos públicamente.


A diferencia de Javier López Zavala, quien en su primera semana de campaña visitó la junta auxiliar y apenas logró reunir a unas 400 personas en la plaza principal, por lo que sus organizadores debieron retrasar el evento más de 90 minutos y apilar las sillas en un rincón, la megacoalición atiborró San Miguel Canoa a las siete de la noche el sábado pasado y no faltó el grito: “Yo soy del PRI, pero yo estoy aquí”.


Todo era perfecto, todo en sincronía, hasta que la candidata a diputada por el segundo distrito tomó el micrófono y comenzó a tejer una serie de frases sin sentido y preguntas carentes de respuesta.


Aunque era su primer acto masivo al lado de Moreno Valle, Denisse Ortíz confió en su buena memoria y en su pésima oratoria para improvisar ante más de 5 mil personas un discurso repleto de absurdos y ocurrencias.


“¡Buenas noches Canoa, ¿cómo están?! ¿Bien? ¿Están bien? ¿Bien que están? ¿Pero, cómo están? ¿Bien, verdad? ¿Están bien? ¡Qué bueno que estén bien! ¿Cómo están?” dijo la candidata con la voz quebrada y el cuerpo temblando.


En algún momento de su verborrea, Ortiz mencionó a Lalo Rivera y a Rafael Moreno Valle, pero para ninguno hubo halagos o buenos deseos. No se molestó en enfatizar alguna de sus propuestas y mucho menos pidió el voto para Compromiso por Puebla.


Tras su fallido intento, la candidata se bajó del escenario para disfrazarse con la vestimenta de la región y mientras se acomodaba las enaguas en algún lugar de la presidencia auxiliar, Tony Gali, candidato por el tercer distrito, además de robar suspiros, se ganó al público por hacer referencia a la fuerza política de la junta auxiliar: “Prometo que no me quitaré este sombrero rojo hasta que termine la campaña”.


Tras los aplausos, las habitantes de San Miguel Canoa exigieron una vuelta del candidato, besos, autógrafos y abrazos: “¡Que se baje! ¡Que se baje!”.

 

 

 

 

 

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