Javier Sánchez Galicia

Primera Parte


En esto creo


Director de Comunicación Social del Gobierno del estado


Gloría Mejía

 

 

Dios ha sido generoso conmigo y se refleja en dos cosas en mi vida: en que me está dando una segunda oportunidad, porque tuve cáncer de niño, entre 12 y 13 años. Me dieron quimioterapia y radioterapia y se me caía el cabello. Vencí la adversidad. Me sometí a un tratamiento de 20 años y Dios quiera que a esta edad no me regrese.

 

Para mí después del 4 de julio no cambia en nada la vida porque yo he participado en muchas batallas y esta fue una más. Yo no estaba en la boleta. Es como un médico que se le muere un paciente, ya vendrán más. No había manera de salvar al pacientito, ya venía malito.

 

Soy un ser pragmático, no puedo dejar el corazón en las batallas porque entonces no estaría hecho para la guerra. Ser un guerrero es luchar, pero con la mente. En el uso de la fuerza le pones el hígado y hay que usar la inteligencia, así he ganado muchas batallas. Aunque también he perdido otras, han sido menos.

 

El ciclo del gobierno se me agotó desde hace dos años, pero sigo por solidaridad. Soy inquieto, siempre lo he sido, tengo mis proyectos alternos para no cansarme y me han dado vida, si no ya no estaría aquí. El problema es que se me agota el tiempo muy rápido, me cansa la monotonía.

 

Cuando se da la crisis del gobierno por lo de Lydia Cacho me di cuenta de muchas cosas que no iban bien desde diciembre, pero no quería meterme para que el gobernador no pensara que yo quería grillar a Valentín Meneses. De seguro me iba a decir que resolviera y que me metiera hacer algo, pero yo sabía que iba haber choques con Valentín, pues desde que entramos al gobierno me había dicho: tú a SICOM y yo a mi comunicación social.Tiempo después, el propio gobernador me pidió que me fuera a comunicación social.

 

Una de las personas que no quería que yo entrara a dirigir Comunicación Social era Javier López Zavala, él sentía que yo obedecía los intereses de Mario Montero. Claro que Mario es mi amigo, pero cada quien tiene su historia, su vida y su ruta. Y claro que jamás haré nada que le afecte a Montero. En ese entonces Javier era el secretario de Gobernación y operó para las grillas.

 

Puse tres condiciones para irme a Comunicación Social: la primera era que las cosas se iban hacer a mi manera; la segunda fue que yo iba a nombrar a mi equipo sin dejar a nadie de los que habían estado con Valentín, empezando por Javier Luna que no era mi estilo, sólo iba a rescatar a José Abraham Vázquez que trabajaba para Valentín, pero no podía estar conmigo, así que se fue al PRI y luego se hizo cargo de mi agencia. La tercera condición fue que le dije al gobernador que yo no iba a ser su dama de compañía, y puse a Ismael Ríos para que él lo fuera.

 

Dios me ha dado todo y hay que aprovecharlo. Tengo una formación religiosa que es católica. Una formación filosófica. Tengo a mi familia y a una mujer que me ayuda y me ubica, unos hijos que salieron buenos. A mis amigos con los que cuento, en fin… todo esto te ayuda, qué más puedo pedir.

 

Ha sido mi vicio el vestirme bien. Siempre me gustó comprarme ropa desde chavo pese a que no tenía tanto dinero, pues lo poco que ganaba era para pagar la escuela. Mi mamá me apoyaba para los camiones. En una ocasión, Jesús Manuel Hernández me dijo: joven, póngase corbata por lo menos si va a reportear. Terminé comprándome un blazer.

 

Hace 30 años había movimientos todavía estudiantiles; me tocó secuestrar camiones e hicimos huelgas. Había balaceras y grupos estudiantiles porque había guerrillas en Centroamérica. Creo que si en ésa época hubiera estado el levantamiento de Chiapas yo me hubiera ido, no sé de qué, ni a hacer qué, pero sí lo hubiera hecho. Yo tenía 16 años y mis papás no sabían lo que yo hacía y lo que pensaba.

 

La primera Puebla en La hora nacional yo la hice, en el interior del estado se llamaba Nuestra Tierra. La diseñé, era director y el productor. La entrada y la salida estaba hecha por troveros, ellos eran mis amigos y hacían música para mis programas. Hacíamos Espacio compartido que era cultural y el programa para universidades que se llamaba Encuentro universal. Tuve muchas broncas con los radiodifusores, sobre todo con Rafael Cañedo porque ellos metían el béisbol y nos quitaban los programas. A través de oficios a RTC terminaban sancionándolos, así que no me podían ni ver.

 

Mis inicios como reportero fueron en el Tecnológico, había un periódico de protesta que se llamaba El Revolucionario. Ahí comencé cuando tenía 16 años. Por esas fechas me presentan a Raúl Torres Salmerón, que era el director de La Voz de Puebla y me invita a ser reportero de radio para Jesús Manuel Hernández. Cuando surge el primer programa de radio competencia con don Enrique Montero. De los reporteros más chavos que entraron al equipo éramos Rodolfo Ruiz y yo. Ya éramos amigos desde la secundaria.

 

Trabajé en una cadena de helados que se llamaba Wimpy´s, era como Topolino, yo era el office boy. En la HR Rafael Cañedo Benítez no le pagaba a los aprendices, así que me pagaba de su bolsa Carlos Osorio Luna y a Rodolfo le pagaba Jesús Manuel. Yo era auxiliar de la redacción y después llegue a ser co-conductor, pero un día Rafael Cañedo nos mandó a una sastrería de nombre Aczar, de muy buen nivel, y lo hizo con el fin de que nos hicieran dos trajes a cada uno de nosotros, entre ellos estaba Rodolfo Mendoza, un reportero que asesinaron en una riña entre comunicadores, cubría la fuente empresarial. También trabajé en el Sindicato de Burócratas en el área de comunicación social.

 

Mi primera empresa de análisis y monitoreo la hice en un despacho de la Alhóndiga, era un cuartito de tres por uno. Mi mamá me ayudó como lo hacía siempre. Me dio dinero para comparar una grabadora y la fui a comprar a “La Fayuca” y me acompañó Arturo González. José Abraham Vázquez, mi cuñado, tenía 15 años y desde esa fecha ha trabajado conmigo, dábamos servicio de monitoreo a nuestros tres principales clientes que eran el Gobierno estatal y municipal y el Congreso del Estado. La síntesis era semanal, en esa época en que no había internet ni computadoras.

 

Estuve en la campaña de Piña Olaya por insistencia de mis amigos. Me invita Gabriel Rosas que era el jefe de prensa y a mí me nombra jefe de información. Me tocaba coordinar a los reporteros que cubrían los eventos del candidato. De lo que recuerdo más fue un accidente automovilístico junto con varios reporteros y fotógrafos, algunos se fueron al hospital. Yo quedé lastimado de un brazo y Verónica, mi mujer, era la que escribía los boletines y las notas que yo le dictaba. Al final ya nos habíamos repartido las posiciones de Comunicación Social: yo iba a ser jefe de prensa a los 20 años. Cuando dan los nombramientos nos dimos cuenta de que no nos tomaron en cuenta, nos quedamos con un palmo de narices. El gobernador nombró a Alberto Jiménez Arroyo, director de Comunicación Social, y a Raúl Zárate como jefe de prensa.

 

Durante una semana completa mis notas llegaron a ocupar las ocho columnas en El Sol de Puebla. En seis meses como reportero me ofrecieron la jefatura de información. Mi contendiente tenía diez años y me ganó porque lo apoyó el sindicato.

 

Un buen reportero empieza por policía. Pasé por todas las fuentes en cuatro años. La gente me identificaba porque grababa los noticieros de cada hora A tiempo. Al final ya no había para dónde crecer, el único espacio que faltaba era ser conductor del noticiero y ahí estaba Jesús Manuel. Como él no tenía pensado irse, me fui yo, no sin antes hacérselo saber. A partir de ahí me empecé a dedicar a las áreas de comunicación.

 

Fui reportero de El Financiero en Puebla por un tiempo, pero Hilda López Miranda, que era la editora, no me tenía confianza. Rodolfo Ruiz trabajaba en El Universal en esa época y él me había recomendado con ella. Para ésa época Raúl Torres Salmerón me ofreció irme a El Sol de Puebla. La verdad es que siempre he tenido mucha suerte para que me contraten en varios lados. También escribí en La Jornada de Oriente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Copyright 2008 / Todos los derechos reservados para M.N Cambio /


 
 
Todos los Columnistas