Héctor Beltrán Leyva vivía en Puebla

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Acusó "La Barbie" en un narcomensaje


Reforma.com


En el 2004, cuando irrumpió en la Laguna, las autoridades pensaban que era un operador de Los Zetas, por sus métodos para coercionar a los dueños de "narcotienditas" y quitarle el control de una plaza a la competencia.

 

"'El Grande', estaba tomando el poder de la ciudad (Gómez Palacio), se encargó de investigar a las personas que vendían droga fuera de la organización, a quienes llamaba 'Chapulines'; por ello, dio con una persona de mote 'El Cácher', quien vendía droga en grandes cantidades, dado que tenía contactos en la PGR.

 

"Empero, el propio Villarreal, junto con Claro Burciaga y Arturo Gorena, se encargaron de secuestrarlo, junto con un acompañante, a quien después liberaron; sin embargo, a 'El Cácher', después de torturarlo, el propio Villarreal lo ejecutó de un tiro en la cabeza.

 

"Villarreal llamaba a diversas personas que se dedicaban a comercializar con estupefacientes en Gómez Palacio, y les dijo que tenían que comprarle a él cocaína, a 13 mil dólares el kilo. Una vez implementada la logística, se repartían cerca de 37 kilos en las tienditas", contó el testigo protegido "Mario", en un testimonio que rindió el 15 de enero de 2007.

 

Sergio Enrique Villarreal Barragán "El Grande", un tipo de 1.98 de estatura y nacido el 21 de septiembre de 1969 en Torreón, fue el responsable de arrasar a mediados de la presente década con todo aquel que le significara oposición, fueran autoridades o delincuentes.

 

Algunos testimonios recabados por la SIEDO dicen que, tras cambiar de bando, a fines de la década pasada comenzó a traficar cocaína en la frontera con Guatemala, misión que habría llevado a cabo para la organización de Vicente Carrillo Fuentes "El Viceroy", históricamente la de mayor influencia en la Laguna.

 

La primera vez que "El Grande" fue mencionado en un expediente de la PGR fue el 16 de agosto 2003, en el testimonio del méxico-americano Javier Martínez Pérez, amigo de Edgar Valdez Villarreal "La Barbie".

 

Dijo que en ese entonces era el representante del Cártel de Juárez en Nuevo Laredo, Tamaulipas y amigo de Dionisio Román García "El Chacho", el rival y víctima de Los Zetas, de Osiel Cárdenas.

 

Todo parece ser que lo aprendido en Nuevo Laredo, donde en 2003 empezaba la guerra entre el Cártel de Sinaloa y Los Zetas, "El Grande" lo aplicó al año siguiente en la Comarca Lagunera.

 

La fama de "El Grande" llegó a oídos del capo Arturo Beltrán Leyva "El Barbas", quien al iniciar el presente sexenio consiguió que los Carrillo Fuentes le facilitaran sus servicios, lo que hizo que el traficante cambiara de residencia al centro del País.

 

Su relación con "El Barbas" fue tal, que existen diversos testimonios ministeriales que mencionan que el coahuilense se refería a Beltrán con un afectuoso "Apá", quien le empezó a encargar tareas en las que no sólo había sangre de por medio.

 

El 6 de octubre de 2008 el testigo protegido "David" declaró a la SIEDO que, tras la captura de Alfredo "El Mochomo" Beltrán, detención que generó la ruptura entre este clan y Joaquín "El Chapo" Guzmán, "El Grande" fue enviado por "El Barbas" para negociar una alianza con Heriberto Lazcano "El Verdugo", jefe de Los Zetas.

 

La detención de "El Mochomo", en enero de ese año en Culiacán, también dejaría al descubierto que Villarreal llevaba a cabo labores de infiltración para "El Barbas", a través de un funcionario de la AFI adscrito a la SIEDO, de nombre Francisco Jiménez "El Pinocho".

 

El testigo protegido "Saúl" manifestó el 4 de agosto de 2008 que el Mayor Fernando Rivera, mando de la SIEDO, le entregó a "El Grande" la lista de los soldados que capturaron a Alfredo Beltrán y que incluso hubo funcionarios de la subprocuraduría que acudieron a visitar a Villarreal a su casa del Pedregal de San Ángel, para pedirle disculpas por la captura.

 

La última fiesta que organizó "El Barbas" en Cuernavaca, la posada del 10 de diciembre, es una de las últimas ocasiones donde "El Grande" fue visto. Esa noche, el capo estaba en un sillón, sentado en medio de él y "La Barbie". Y cuando irrumpió la Marina, ambos cargaron con el capo, ebrio al grado de no poder caminar.

 

Seis días más tarde, cuando "El Barbas" murió en un operativo de la Armada, "El Grande" y "La Barbie" convirtieron su oculta rivalidad en una guerra que tuvo como escenario a Morelos, Estado de México y Guerrero, donde se hizo costumbre firmar los crímenes con narcomensajes de alguna de las facciones en pugna.

 

En mensajes y mantas, el primero acusó de traidor a "La Barbie" y le responsabilizó de la muerte de Arturo Beltrán; el segundo tardó casi ocho meses en revirar esa acusación y en señalar en un narcomensaje que "El Grande" se había asociado por sobrevivencia con "La Familia Michoacana" y que Héctor Beltrán "El H" vivía en Puebla.

 

En esa guerra fueron sorprendidos los dos multihomicidas por las fuerzas del Estado, primero fue la captura de "La Barbie" y 13 días más tarde su enemigo mortal, "El Grande".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 
 
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