Armenta “renuncia” a la dirigencia del PRI


Cede su oficina y autoridad a José Alarcón para que conduzca el proceso interno del tricolor, aunque aún no hay convocatoria


Yonadab Cabrera Cruz


Aun cuando todavía no se ha emitido la convocatoria para elegir al nuevo líder del PRI en el estado, ni hay fecha tentativa para que llevar a cabo el Consejo Político Estatal, Alejandro Armenta Mier presentó su renuncia de facto al Comité Directivo Estatal con el fin de negarse a operar a favor de la llegada de Javier López Zavala a la dirigencia tricolor, pues en su declaración final evidencia su ruptura con el excandidato a gobernador: “Anhelo un proyecto donde cualquiera que sea el dirigente quiera al PRI más que a sus proyectos personales, no me voy a salir de esa postura que así demostré a lo largo de estos dos años para abonar a la unidad (...). Un dirigente debe pensar más en el PRI antes que en sus intereses personales”.


Al preguntarle qué es lo peor que le podría pasar al PRI en estos momentos y si se deberían poner candados para evitar que su instituto político sea usado como un botín político, Armenta Mier respondió: “Que se antepongan los intereses personales al proyecto del partido; se debe querer un poco al partido. Es un asunto de ética política, se debe querer al PRI un poco más que a sus intereses personales. Es muy simple ayudar al partido, se debe anteponer el proyecto del partido a los intereses personales”.


El todavía dirigente estatal entregó las llaves de la oficina de la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI al titular de la Comisión de Procesos Internos, José Alarcón Hernández, y ocupará la oficina de la secretaria general, Claudia Hernández Medina, hasta la renovación de la dirigencia. En tanto, Alarcón Hernández iniciará desde este día a recibir a los aspirantes a la dirigencia del expartidazo.


“Ayer (lunes) entregué la oficina de la presidencia estatal del PRI al presidente de la Comisión de Procesos Internos, Pepe Alarcón, como un acto simbólico de respeto, de dar el lugar que le corresponde a la comisión que atenderá a los aspirantes, que guíe el proceso, y le he instruido a los secretarios que se pongan a disposición del presidente de la comisión, José Alarcón. Mi función será de coadyuvar. No intervendré, no seré un factor que limite, no seré un elemento que afecte el proceso de renovación de la dirigencia, que esperamos permita mantener la unidad del partido”.

 

En entrevista con CAMBIO, el aún líder estatal del PRI aseguró que no será factor de polarización o fragmentación para su sucesión, e indicó que se mantendrá al margen del proceso interno que se iniciará para elegir al próximo presidente del Comité Directivo Estatal.


“No fui factor de fragmentación ni polarización, y no seré factor de polarización, menos de fragmentación. No intervendré, no seré factor que limite la participación de los priistas, ni seré un elemento que afecte el proceso”.


Asimismo, Armenta Mier señaló que su acto de entregar la presidencia del Comité Directivo Estatal es una señal para que los priistas sepan que se entregará la dirigencia en octubre, conforme a los estatutos de su partido político, e insistió en que a partir de ayer su única función es coadyuvar en la Comisión Estatal de Procesos Internos para que haya una renovación apegada a la legalidad, en orden y paz.


Manifestó que concluirá su periodo en octubre, apegándose estrictamente a los estatutos de su partido. Negó que él o Claudia Hernández se reelijan, a pesar de que existe la posibilidad de realizar dicho acto, pues para Armenta Mier ese ciclo ya se cerró. Incluso, mencionó que en un periodo de cuatro años pasaron tres militantes por la dirigencia de ese instituto político.


Dio un manotazo en la mesa para exigir a los aspirantes a su sucesión que antepongan los proyectos de partido a sus intereses personales, y aunque dijo que es incorrecto que opine sobre el perfil que debe cubrir el próximo líder priista, dejó en claro que todos deben tener ética partidista y amar a su instituto político para no convertirlo en un botín.


“No debo ni opinar sobre el perfil de los aspirantes; yo no cuestiono, no limito, no deslegitimo, esta dirigencia es institucional y nuestro papel es abonar a la unidad”.


Además, detalló que a más tardar en la primera semana de octubre llegará el comisionado especial del Comité Ejecutivo Nacional para guiar los trabajos de la sucesión, pero dejó en claro que si no es enviado la Comisión Estatal de Procesos Internos iniciará el proceso interno sin ningún problema ni contratiempo, por lo que reiteró que a más tardar en noviembre ya habrá nuevo líder priista.


Armenta Mier se negó a dar un avance sobre el análisis que entregará al Consejo Político Estatal, sólo mencionó que incluirán las estadísticas de las dos elecciones que le tocaron dirigir, e informó que se trata de datos cuantitativos, donde se incluirán los resultados de la derrota del pasado 4 de julio.


Al preguntarle si se siente frustrado y culpable por la debacle de su partido, Armenta Mier respondió: “Aquí nadie se salva de decir ‘yo no jugué, yo no participé, yo no tuve un rol, yo no perdí’; no hay ningún personaje que tenga un plumaje impoluto o que esté libre de responsabilidad. No endoso responsabilidades, pero yo al menos asumo la responsabilidad que me toca, fui copartícipe”.


Finalmente, dijo que en su paso por el Comité Directivo Estatal del PRI no quedaron heridos ni resentidos, ya que durante los dos años en que presidió a ese partido hizo labores de inclusión en un proyecto para todas las expresiones de su instituto: “Se procuró compartir y participar, la muestra es que hoy quienes son los diputados plurinominales buscaban un cargo de elección popular. Yo decidí dejar la primera posición a Enrique Doger Guerrero para continuar con el proyecto del PRI, la segunda posición fue para Jesús Morales y el año pasado también decidí no participar para sumar a la unidad”.

 

 

Copyright 2008 / Todos los derechos reservados para M.N Cambio /


 
 
Todos los Columnistas