En Puebla sí hay crimen organizado: Archundia


Con la voz quebrada y los ojos acuosos, recuerda las bajas y los ataques contra la PGJ


El caso Cacho provocó la pérdida de credibilidad de la institución desde la cúpula hasta los sótanos, considera el procurador a unos días de abandonar la institución en la que trabajó por más de 24 años


Daniel Hernández Cruz

Selene Ríos Andraca


En vísperas de la conclusión del sexenio de Mario Marín Torres, el procurador Rodolfo Igor Archundia Sierra reconoció la presencia de bandas ligadas a la delincuencia organizada, por lo que la Procuraduría General de Justicia (PGJ) se vio obligada a modificar sus esquemas de acción e inteligencia y a coordinarse con los cuerpos de seguridad federales.


A decir de Archundia Sierra, fue en la segunda mitad del sexenio cuando se evidenció la presencia de bandas ligadas a la delincuencia organizada y al narcotráfico: “Coincide con la segunda parte del sexenio que de las investigaciones se encontraran vínculos con la delincuencia organizada; antes en las investigaciones no encontrábamos ningún elemento de presunción de delitos de la delincuencia organizada”.


Ante las bajas de policías ministeriales y los ataques a las delegaciones de la Procuraduría, Archundia Sierra -quien ha laborado en la PGJ desde hace 24 años- reconoció que la violencia acontecida provocó temor entre los trabajadores de la institución y recordó que algunos de los momentos más tristes fueron el ataque al camión de capacitadores en junio del 2009 y la explosión de una granada en Cañada Morelos a mediados del 2008.


Con un nudo en la garganta y los ojos vidriosos, Archundia responde: “Ese caso que me mencionas fue impactante, porque era un grupo de muchachos sin armas… mujeres ¡Iban mujeres! Y ellos no representaban ningún riesgo. No tiene ninguna justificación, no sabemos si era la delincuencia organizada, y no conocemos su motivación, pero si querían infundir miedo, lo lograron ¡lo lograron! Porque ya había miedo, pero no al grado que la gente se haya echado para atrás, la gente sigue ahí”.


En su papel de subprocurador de Averiguaciones Previas, Rodolfo Archundia fue testigo presencial del enfrentamiento entre la exprocuradora Blanca Laura Villeda Martínez y el exdirector de la entonces Policía Judicial, Adolfo Karam Beltrán. Su única conclusión de la disputa es simple: “¡Hijo! Estaba en medio y no se traba de tomar partido, no quiero que se me malinterprete, pero en la Procuraduría General de Justicia sólo hay un procurador, en la Procuraduría al procurador es a quien se obedece”.


Finalmente, Archundia establece que una de las repercusiones más graves del escándalo por la detención de la periodista Lydia Cacho Ribeiro y la supuesta participación de la entonces procuradora Blanca Laura Villeda Martínez fue la pérdida de credibilidad en la institución desde la cúpula hasta los sótanos de la PGJ.


Selene Ríos Andraca (SRA): ¿Qué incidió en la instalación del narco, las condiciones o la ola a nivel nacional?


Rodolfo Igor Archundia Sierra (RIAS): La segunda mitad del sexenio coincidió con una elevación de los índices de violencia y los incidentes empezaron a verse, no era fácil descartar que se trataba de hechos relacionados con la delincuencia organizada. Además nosotros hablamos sobre delitos; me pueden decir de hechos como el del 10 de diciembre, que hubo balazos por todos lados, la muerte de un policía, camionetas abandonadas, detenidos, pero aún se trabaja sobre qué delitos cometieron aparte de la portación de armas. La presencia de este tipo de delincuencia nos llevó a trabajar diferente a partir de diversos acontecimientos, pues se empezó a trabajar con el Ejército, con la Procuraduría General de la República, con la Secretaría de Seguridad Pública federal, con el Cisen. Antes no era necesario, nosotros hacíamos el levantamiento de cadáver, las investigaciones, los interrogatorios, se cumplían con las órdenes de aprehensión y esto nos ha llevado a trabajar de otro modo, a trabajar en coordinación. Coincide con la segunda parte del sexenio que de las investigaciones se encontraran vínculos con la delincuencia organizada; antes en las investigaciones no encontrábamos ningún elemento de presunción de delitos de la delincuencia organizada. Debemos reconocer que Puebla, y no de ahora, de este sexenio, es un estado geográficamente estratégico que ha tenido un crecimiento económico que se ha mantenido, por lo que es difícil que deje de ser un lugar atractivo para la gente que se dedica a la delincuencia. Cuando hablamos de delincuencia organizada no son sólo esas escenas de guerra que vemos en otros estados, con vehículos incendiándose o con descabezados, aquí tenemos robo de vehículos y eso es delincuencia organizada y te podría decir de otros delitos. ¿Quién te dice que el que se roba un vehículo no tiene vínculos con la delincuencia organizada? Luego de que se conocieron este tipo de hechos escuchaba y me preguntaban sobre blindar al estado, y aún sigo pensando, ¿qué es blindar al estado? Pensaba que tendríamos que poner una garita en la que todos los automovilistas se debieran registrar, pasaran por una revisión, etcétera, como si fuera una frontera con otro país, y como no lo somos, deseché la idea. Seguí pensando y recientemente escuché las palabras del gobernador del Nuevo León y del jefe de gobierno Marcelo Ebrard, que hablaban de la capacitación, de mejorar los salarios de los policías, de profundizar en las pruebas de control de confianza, del acceso a la educación, entre otras cosas; no sé si sea un discurso, pero creo que esa es la clave.


Daniel Hernández Cruz (DHC): A usted le tocó vivir los ataques de la delincuencia organizada contra la Procuraduría, como el ataque al camión de la dependencia.


RIAS: Lo del camión es lo que más se recuerda, no he querido hacer una recopilación de los casos, pero llevo 24 años en la Procuraduría y me ha tocado acompañar los féretros de muchos compañeros que perdieron la vida en su trabajo. Ese caso que me mencionas fue impactante, porque era un grupo de muchachos sin armas… mujeres ¡Iban mujeres! Y ellos no representaban ningún riesgo. No tiene ninguna justificación, no sabemos si era la delincuencia organizada, y no conocemos su motivación, pero si querían infundir miedo, lo lograron ¡lo lograron! Porque ya había miedo, pero no al grado que la gente se haya echado para atrás, la gente sigue ahí. ¿Qué se ordena en casos como ese? Atención médica para la gente, pero la Procuraduría no soy sólo yo, por eso insisto en los trabajadores de la Procuraduría, cada uno sabía qué hacer… ¡Y si no sabía en ese momento lo inventó!, pero la gente sabía qué hacer. Lo primero es la gente, que se le dé atención médica, que se haga el levantamiento de cadáveres o lo que se tenga que hacer, que se inicie la investigación, se haga la movilización, búsqueda de sospechosos, cada quien sabe qué hacer.


DHC: ¿Cómo se reciben esas noticias?


RIAS: Poco a poco. Primero te dicen que pasó algo, luego que no, que es esto, luego te dan más datos y después de unas horas vas construyendo lo que pasó. Es impactante que te hablen para decirte que una granada explotó en una comandancia; lo primero que piensas es ¿quién fue? ¿Quién es? En 24 años que llevo en la Procuraduría conozco a todos, tal vez por su cara o por algún caso, pero los conozco; ahora habrá pocos que no conozca y con el tiempo serán los más. Te digo esto porque cuando pasa algo así te preguntas quién fue: el que te saludó o te lo encontraste en la puerta o lo viste en las escaleras… En ese momento sientes coraje, porque para los que se dedican a la delincuencia son personas que representan a la autoridad, pero detrás de ellos son familias con hijos, con padres, con hermanos, y nadie sabe lo que pasa después. El trabajo de procurador puede decirse que es fácil, y digo que es fácil porque cada quien hace su trabajo; no tengo toda la carga sobre mis hombros y por eso yo puedo cuidar un solo frente.


SRA: ¿Cómo vivió el conflicto Villeda-Karam al inicio del sexenio?


RIAS: ¡Hijo! Estaba en medio y no se traba de tomar partido, no quiero que se me malinterprete, pero en la Procuraduría General de Justicia sólo hay un procurador, en la Procuraduría al procurador es a quien se obedece. En ese caso traté de mesurar, no la de mediador, pero sí traté de mesurar. El caso del video lo que provocó fue el morbo, pero no afectó, no afectó porque era una situación interna en la que alguien decidió dar a conocer el video, pero que de no haber sido difundido hubiera quedado como un asunto interno. Pero no afectó, jamás se tuvo la duda a quién se tenía que obedecer; eso afectó más afuera, pero más allá nadie tenía la duda a quién se debía obedecer. A la figura del procurador se le denostó, pero fue afuera; hubo quien tomó la decisión de divulgar el video. Como en el caso que me señalabas, conste que tú hiciste la pregunta, pero en ese caso la procuradora no tenía bien cubierto un frente, porque tenía que ir de un lado y cubrir el otro, no estaba protegida y tenía que estar en los dos lados.


SRA: ¿Fue el narco o el caso Cacho lo más difícil del sexenio?


RIAS: El narcomenudeo es un tema que siempre hemos combatido, no es que nuestros números sean los mejores, pero se está trabajando; nuestra intervención para el combate de este tipo de delitos es apenas de agosto pasado. El tema de la señora Lydia Cacho es el único que pudo haber sido el que generó más problemas, pero no fue el problema en sí, sino el proceso que vivimos los involucrados. Al paso del tiempo, no lo quiero minimizar ni evadir, pero todavía trato de entender de qué se nos acusó, es lo que hacemos siempre, consignar averiguaciones previas, cumplir órdenes de aprehensión. Nadie cree en la justicia, el tema de fondo es cómo impactó en las personas; aquí hay personas que no deberían estar trabajando, pero también hay personas que sí trabajan y a todos se les metió en la misma bolsa de incredibilidad. Impactó en lo anímico, a todos los que no tenían nada que ver, se dijo que nadie trabaja por la justicia en la Procuraduría. En el sexenio no recuerdo otro caso en el que la Procuraduría General de Justicia fuera cuestionada de la cabeza a los pies, toda la estructura fue cuestionada.


DHC: ¿Cómo siente su relación con la prensa, que haya información de la dependencia que se dé a conocer?


RIAS: Con la prensa hay dos cuestiones que me preocupan: si te refieres a las filtraciones de información, me preocupa que la información que se obtiene se use con fines para afectar a otras personas. La información que se maneja es muy delicada, la gente cuando viene a denunciar con nosotros habla de cosas que no diría ante otra persona. Debe de haber un auténtico cuidado de la información, tanto dentro como afuera, y es que la filtración de información es un delito, y creo que la gente que filtra información lo hace por falta de madurez, porque no lo hace por dinero, y quiero ser claro, aunque no reciba dinero es un delito filtrar información, es un delito cualquiera que sea su motivación. Me preocupa la falta de madurez, y no me refiero a los jóvenes, hay adultos que son inmaduros, hay gente que trabaja y que no debería estar acá y se sienten atraídos, quieren sentirse importantes: ‘mira, esto que salió yo lo dije’. Por otro lado, me preocupan las filtraciones, por ahí alguna vez ya le dije a él (jefe de prensa): ahí de él si sale algo de esto; a uno de sus compañeros se le ocurrió decir que había policía infiltrada en los bancos. ¡Como eres!… ¡Qué no entienden lo delicado que es esa información! El ladrón entra y cree que sometiendo al guardia ya está listo, si sabe que hay alguien infiltrado lo va a buscar o va intentar agredirlo. Luego van y me preguntan ‘oiga, ¿qué sabe del secuestro del hijo del alcalde de Vicente Guerrero?’, pues no sé nada, no les contesto. ¿Sabes qué es lo primero que dicen los secuestradores?: ‘No avises a la Policía’. Si me preguntas si les he mentido, sí, sí les he mentido, pero fue para cuidar la vida de una persona. Si por alguna cosa que digas una persona pierde la vida, eso no se debe olvidar en toda tu vida, debe haber responsabilidad de los dos lados.

 

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