José Juan Espinosa y Héctor Alonso dinamitan el Congreso


Ocasionan que megacoalición rompa los acuerdos con Mario Marín


-Crónica-


Selene Ríos Andraca


El diputado convergente José Juan Espinosa Torres se convirtió en el gran protagonista de la caótica Primera Sesión Ordinaria de la LVIII Legislatura, pues arribó al Palacio con la intención de dinamitar los acuerdos tomados por Compromiso por Puebla y el tricolor. Primero, salió por los medios de comunicación vetados por Guillermo Aréchiga y Mario Riestra; después influenció a Héctor Alonso para protestar en Tribuna la ausencia de Mario Marín; luego secundó la postura del PRI de no dar contestación al Sexto Informe y, finalmente, hizo uso de la voz para denunciar los pactos cupulares de Rafael Moreno Valle para dar impunidad a Mario Marín Torres.


La sesión del primer Congreso sin mayoría priista evidenció la pobre unidad de Compromiso por Puebla, ya que los morenovallistas fueron rebasados por las protestas de Héctor Alonso, José Juan Espinosa y los priistas José Luis Márquez, Lauro Sánchez y Víctor Hugo Islas, mientras el inocuo Tony Gali ni siquiera fue capaz de meter las manos para intervenir en el caos legislativo.


El coctel de desunión de los morenovallistas fue aderezado por la ignorancia parlamentaria de Rafael von Raesfeld, quien fue incapaz de controlar la Sesión Solemne y le daba la razón a cada uno de los diputados que se quejaba. Si alguno pedía suspender la discusión, la suspendía; si otro le pedía que continuara, la continuaba, mientras el secretario de Gobernación, Valentín Meneses, atestiguaba desde la mesa directiva la explosiva combinación de ideologías que llevaron a Rafael Moreno Valle a Casa Puebla.


La sesión ni siquiera comenzaba cuando las inconformidades al interior de la megacoalición ambidiestra ya eran evidentes, pues el presidente de la Gran Comisión no consiguió que la bancada de Convergencia se sumara a la postura global sobre el Sexto Informe de Marín Torres.


Previo a la sesión, los coordinadores de las bancadas, Memo Aréchiga, de Nueva Alianza; Mario Riestra, del PAN; José Luis Márquez, del PRI; Elías Abaid Kuri, del Verde; Zeferino Martínez, del Partido del Trabajo, y Antonio Gali, del PRD, pactaron que nadie subiría a la Tribuna a fijar una postura con respecto al final del sexenio de Mario Marín. En ese encuentro, Aréchiga Santamaría y Riestra Piña propusieron bloquear la entrada de los medios de comunicación por “si las cosas se complicaban”, bajo el pretexto de sobrecupo en el Palacio Legislativo.


Apenas hacían el pase de lista formal en el Pleno Legislativo cuando Espinosa Torres se levantó de su curul y se dirigió a las puertas del Congreso para exigir a los guardias que permitieran la entrada de los representantes de los medios de comunicación.


Acto seguido, Rafael von Raesfeld anunció que Zeferino Martínez haría el posicionamiento de las bancadas del Congreso con respecto al último Informe de Mario Marín.


Zeferino Martínez Rodríguez, cuyo traje gris brillaba, trastabilló una postura crítica por la medida tomada por Marín de enviar el Informe por escrito y no comparecer ante el poder Legislativo.


“La primera postura que deseamos comunicar a los ciudadanos y a los poderes Ejecutivo y Judicial se refiere a la imposibilidad de conocer de viva voz el mensaje político del Sexto Informe de Gobierno por parte del señor gobernador saliente. Por tanto, no podemos emitir una postura. Avalar o denostar algo que se desconoce es irrespetuoso para el pueblo”.


Después de que el traje brilloso de Zeferino Martínez dejara de distraer a los nuevos diputados, Héctor Alonso inició la cascada de intervenciones en la Tribuna, y sin tomar en cuenta la mordaza acordada, subió a Tribuna para denostar a Marín Torres y la generación de nuevos ricos del marinismo.


A gritos y desgarrándose la garganta dijo con un dedo sobre Valentín Meneses: “Gobierno de nueva generación, sí, generación de nuevos políticos ricos, no. Ya basta de saquear a los ciudadanos de Puebla, ese fue el sentir de la ciudadanía en las urnas, por eso somos mayoría, por eso estamos aquí, para no volver a agachar la cabeza”.


El diputado de Nueva Alianza aún no terminaba de hablar cuando José Juan Espinosa levantaba la mano para pedir la palabra. Mario Riestra miró al diputado de Convergencia y le dedicó una mueca, mientras Von Raesfeld, visiblemente confundido, cedía la palabra al legislador convergente.


“Mi partido no será parte de estas decisiones cupulares que hoy pareciera que lo único que buscan es brindar impunidad a quien ya ha sido juzgado por los poblanos y a quien sus propios compañeros de partido han descalificado en público, en privado y también en las urnas”, dijo Espinosa Torres.


De pronto, Rafael von Raesfeld trató de controlar la sesión haciendo sonar su campanita y prosiguió con el orden del día: “Dar contestación al Sexto Informe de Labores”, y sólo logró incendiar más el Palacio Legislativo.


Desde su curul, el coordinador priista pidió que se retirara el punto del orden del día y apeló a la congruencia del acuerdo pactado: “Ustedes mismos dicen que desconocen el contenido del Informe y no entiendo cómo le van a dar contestación”.


Rafael von Raesfeld inclinó la cabeza. Abrió un poco la boca y emitió un gemido. Mario Riestra intentó salvar la escena bajo el argumento de que la ley establecía la contestación aunque el informe se entregara por escrito, mientras Espinosa Torres le pedía a su par que usara el micrófono para hablar.


La lectura de la contestación continuó. El presidente de la mesa directiva ignoró la petición priista y nuevamente se escuchó la voz de José Luis Márquez: “La bancada del PRI está pidiendo que se retire el punto, y lo debe someter a votación”.


El panista respondió con un movimiento afirmativo y apenas iba a someter a votación la propuesta del tricolor cuando Juan Carlos Espina gritó que el orden del día ya había sido aprobado al inicio de la sesión. Entonces, Rafael von Raesfeld continuó leyendo.


Ni siquiera había leído un párrafo de su pírrica respuesta al Sexto Informe cuando José Juan Espinosa abandonó el recinto, seguido por Víctor Hugo Islas y Enrique Doger Guerrero.


Al final de la sesión, los tricolores Lauro Sánchez, José Luis Márquez y Enrique Doger reprocharon la falta de respeto a la bancada por ignorar la petición.


Y así fue que debutó la LVIII Legislatura, con una detonación al interior de la megacoalición ambidiestra.

 

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