Marín negoció con Calderón, insiste Raymundo García


Fue en el 2006 para evitar algún castigo ante la SCJN


Explica que fue Mario Marín el principal responsable de que la Suprema Corte de Justicia atrajera la investigación de su caso, pues ante la negativa del Congreso local de intervenir en las solicitudes de juicios políticos, consiguió que el Congreso de la Unión requiriera el apoyo del máximo tribunal del país


Viridiana Lozano Ortíz


El investigador y exdiputado panista, Raymundo García García, sostiene que Mario Marín Torres negoció con Felipe Calderón y con Andrés Manuel López Obrador en la campaña presidencial de 2006, para evitar el castigo de parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por la violación de los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho.


García García, integrante de la LVI Legislatura, explica que fue Mario Marín el principal responsable de que la Suprema Corte de Justicia atrajera la investigación de su caso, pues ante la negativa del Congreso local de intervenir en las solicitudes de juicios políticos, consiguió que el Congreso de la Unión requiriera el apoyo del máximo tribunal del país.


A tres años de haber dejado el Congreso y tras mantener sus votos en contra de las propuestas de Mario Marín en el primer trienio de la administración, el doctor en Derecho asegura que la Suprema Corte de Justicia resolvió de manera salomónica, para que siempre quedara la duda sobre la violación de la Carta Magna y de las garantías individuales de la autora de Los demonios del edén.


Raymundo García García recuerda cómo evidenció al Órgano de Fiscalización Superior por tratar de linchar a presidentes municipales emanados de la oposición y cómo rechazó aprobar la sanción para el expanista Luis Paredes, bajo el argumento de que la identidad del PAN se basa en el respeto a la dignidad humana.


El exdiputado panista -testigo del primer trienio de Mario Marín- enlista los problemas financieros que hereda Mario Marín a Rafael Moreno Valle, gracias a la complacencia de las legislaturas que le acompañaron en el sexenio.

 

VL: ¿Cómo viviste desde el Congreso el escándalo Marín-Cacho y cuál es tu opinión sobre la investigación que hizo del caso?

 

RGG: No fue una investigación, la fracción parlamentaria del PAN demandó juicio político en contra del actual gobernador por el asunto de Lydia Cacho, además otras organizaciones como el Frente Cívico Poblano hicieron lo mismo ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Lamentablemente el asunto se politizó por las elecciones presidenciales, entonces el PRI en el Congreso local evitó que se diera entrada al juicio político, declaró que era improcedente usando su mayoría. En términos de lo legal considero que fue un gran error de Marín, debió dejar correr el procedimiento, agotarlo y al final usar la mayoría que tenía del PRI en el Congreso local para resolverlo a su favor, con eso pudo haberse evitado el tema de la Cámara de Diputados. Sin embargo, las presiones llevaron a politizar el asunto, lo que hicieron fue que la Cámara de Diputados y la de Senadores se lavaron las manos mandando a la Suprema Corte de Justicia de la Nación a hacer una investigación de tipo político para que se decidiera si Mario Marín había o no violentado gravemente la Constitución y si había violado los derechos humanos de Lydia Cacho. Se demuestra que el asunto fue politizado porque la Corte empieza a hacer las investigaciones y deja pasar el proceso electoral del 2006; en ese proceso Puebla aporta una importante cantidad de votos a Felipe Calderón, por primera vez ganan los senadores de mayoría, se ganan 12 diputaciones federales, el PRI pierde estrepitosamente en la elección. Yo en algunas investigaciones sostengo que Mario Marín negoció tanto con Andrés Manuel López Obrador como con Calderón siendo candidatos, porque en la recta final del proceso era claro que ellos dos se disputaban la presidencia; es cierto que Calderón gana en Puebla pero también es cierto que López Obrador gana una votación histórica. Lo interesante, lo que demuestra que hubo una negociación, es que en los distritos en los que gana Andrés Manuel, los gana también el PRI, es decir que el PRI manejado desde el gobierno del estado dividió la votación. Con el trabajo diferenciado para la elección presidencial Marín queda bien como fuera, si ganaba López Obrador le decía que le había trasladado cerca de 400 mil votos, no ganó López Obrador, gana Felipe Calderón y le dice que ganó en Puebla porque él dividió el voto del PRI. El asunto se resuelve de manera salomónica, la Suprema Corte por seis votos dice que Mario Marín no violentó la constitucionalidad del estado ni los derechos humanos en contra de Lydia Cacho, pero cuatro ministros dicen que sí. Distraer la investigación con la Suprema Corte ayudó para que el mismo sistema político, por acuerdo de las autoridades federales y de los poderes ayudaran al gobernador de Puebla. En el 2007, Mario Marín hace una campaña intermedia como si fuera de gobernador, la candidata a la presidencia municipal de Puebla, Blanca Alcalá, tuvo un manejo de campaña impresionante, el gobernador bajó muchísimos recursos; pero el gobernador no quería apoyar a Blanca Alcalá, lo que quería era ganar la mayoría del Congreso del estado. La campaña intermedia fue encaminada principalmente para que Mario Marín demostrara que tenía el control del estado y el del Poder Legislativo. Con el PRI con la mayoría de diputados en el Congreso, Marín asegura su permanencia en el poder, por lo tanto la Suprema Corte decide no absolverlo sino dividir la votación, dejar la duda y, por un voto mayoritario, dicen que no es responsable.


VLO: Otro de los momentos importantes de la Legislatura es cuando detectas irregularidades en la revisión de las cuentas públicas.


RGG: Cuando llego como legislador me doy cuenta que a los diputados no les dan la información para debatir las cuentas públicas y esto hace que los Legisladores voten por la línea que les da su coordinador. Lo que pasó fue que me llamó la atención que las sanciones no correspondían con lo que decía la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos y todo fue porque en esa sesión había un linchamiento en contra de Luis Paredes; se hablaba de una sanción de 500 millones de pesos, la sanción era inconstitucional. Esto nos obligó a hacer una revisión y lo que descubrimos es que eran alrededor de 22 o 24 cuentas mal, con esto se confirmó que el Órgano es un instrumento político, no un instrumento fiscalizador.


VLO: ¿Cuál consideras que fue el peor momento de la administración de Mario Marín y cuál su peor error?


RGG: Precisamente el asunto de Cacho, yo no creo que el peor momento haya sido la derrota electoral, al contrario, el gobernador perdiendo ganó, ganando su partido habría perdido más. El gran problema de Puebla, del PRI y el del gobernador, fue que su inexperiencia en la política nacional reprodujo una política aldeana, convirtió el gobierno del estado en una macro-presidencia municipal, eran los mismos, hacían lo mismo y se comportaban igual. Los secretarios de gobernación eran sus amigos, eran amigos de salón, Zavala era su pupilo y entre Zavala y él manejaban el gobierno; en el tiempo de la crisis era Zavala quien tomaba la decisiones. Creo que otro error es que Marín no debió haberse metido en la universidad pública pues se perdió bastante la autonomía de la universidad con la presencia abusiva del gobernador hasta en eventos de la más mínima importancia.


VLO: ¿Cómo era el ambiente en ese entonces en el Congreso?


RGG: La primera parte del sexenio fue un trienio perdido, en el que abortaron todos los anhelos de Marín; abortó el principal anhelo que era ser candidato a la Presidencia de la República. En las elecciones federales del 2006, hay dos fenómenos que afectan a Marín, el SNTE sale del PRI y crea Nueva Alianza y luego sale el morenovallismo; entonces el gobernador no usa tanto su poder dentro del Congreso. La salida del morenovallismo juega un papel importante, a tal grado que en las elecciones para el Senado hay en algunas poblaciones más votos para Moreno Valle que para Calderón, lo que quiere decir que muchos priistas votaron por Rafael Moreno Valle y no por Felipe Calderón. Hay un segundo momento que fue el de la LVII Legislatura, en el que Marín se despacha con la cuchara grande, hace leyes a su antojo, sigue negociando una serie de acciones con el gobierno federal y, lo más cínico y descarado, garantizar que se le quedara aprobada casi la totalidad de la cuenta pública.


VLO: Al principio de la LVI Legislatura advertiste que Marín dejaría una deuda de 10 mil millones de pesos y así fue….


RGG: Yo me opuse al endeudamiento de mil 500 millones, el primero que solicitó al Congreso, me opuse porque la decisión fue pragmática y no legal, porque era por encima de la ley de deuda, incluso después tuvieron que hacer reformas a la ley. Después volvió a pedir préstamos y así fue durante toda la administración.


VLO: ¿En algún momento tu partido te pidió que votaras a favor del endeudamiento?


RGG: Hubo negociaciones y por supuesto que la fracción parlamentaria del PAN estaba a favor del endeudamiento, yo fui el único que se opuso, el líder del partido, Eduardo Rivera, por teléfono me pidió que votara a favor pero yo mantuve mi idea, yo lo que pedía era que se siguiera el procedimiento que indicaba la Ley de Deuda. No fue mucha la insistencia del dirigente del partido pues entendió que podía hacerlo, que existía el voto de conciencia y dejaron que emitiera mi voto en contra. En el caso de Luis Paredes, Lalo Rivera me manifestó que no estaba de acuerdo en que votara en contra del dictamen, mi argumento fue que votaba en contra porque el dictamen era inconstitucional y porque la ideología del PAN es proteger la dignidad de la persona humana. Independientemente de la relación que él tenía con el partido, Paredes es una persona humana y me pareció abusivo no defender el derecho que le asistía.


VLO: ¿Cuál fue el error de la legislatura?


RGG: Hay muchos errores, creo que el principal error de toda legislatura es que los diputados no saben que son representantes del pueblo, que son la máxima autoridad, que están por encima del gobernador, que lo pueden quitar, que están por encima de los miembros del Poder Judicial, no lo saben. Se comportan como empelados, como empleados del presidente de la Gran Comisión cuando el verdadero representante del Poder Legislativo es el presidente de la mesa directiva o de la Permanente.

 

¿Cómo viviste desde el Congreso el escándalo Marín-Cacho y cuál es tu opinión sobre la investigación que hizo del caso?


No fue una investigación, la fracción parlamentaria del PAN demandó juicio político en contra del actual gobernador por el asunto de Lydia Cacho, además otras organizaciones como el Frente Cívico Poblano hicieron lo mismo ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

 

¿Cuál consideras que fue el peor momento de la administración de Mario Marín y su peor error?


Precisamente el asunto de Lydia Cacho, yo no creo que el peor momento haya sido la derrota electoral, al contrario, el gobernador perdiendo ganó, ganando su partido habría perdido más.

 

¿En algún momento tu partido te pidió que votaras a favor del endeudamiento?


Hubo negociaciones y por supuesto que la fracción parlamentaria del PAN estaba a favor del endeudamiento, yo fui el único que se opuso, el líder del partido, Eduardo Rivera, por teléfono me pidió que votara a favor pero yo mantuve mi idea, yo lo que pedía era que se siguiera el procedimiento que indicaba la Ley de Deuda.

 

 

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