Líder sindical charro tiene un pasado negro


Ricardo Ordaz Pérez dejó su paso por Cobaep lleno de inconsistencias


CAMBIO tiene en su poder los cuatro extrañamientos de los que fue objeto Ricardo Ordaz, líder del Sindicato de Trabajadores del Colegio de Bachilleres (Sitracobp) que busca el contrato colectivo del organismo descentralizado, en lugar del líder antiguo Refugio Rivas Corona


Osvaldo Macuil Rojas / Selene Ríos Andraca


El nuevo líder sindical charro, Ricardo Ordaz Pérez, tiene un historial negro en su paso por el Colegio de Bachilleres, pues fue amonestado al menos cuatro veces por problemas administrativos y académicos, entre ellas existe el extrañamiento de la Dirección Académica por “tomar decisiones que desprestigien la imagen de la institución”, al autorizar que una alumna presentara los exámenes fuera del plantel U-21 y con la vigilancia de su tutor.


CAMBIO tiene en su poder los cuatro extrañamientos de los que fue objeto Ricardo Ordaz, líder del Sitracobp, que busca el contrato colectivo del organismo descentralizado, en lugar del líder antiguo Refugio Rivas Corona.


Ricardo Ordaz reapareció en la escena pública el pasado 20 de junio para anunciar que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje le había entregado días antes la toma de nota a su agrupación sindical denominada Sitracobp, con lo cual puede pelear por la titularidad del contrato colectivo de los trabajadores.


A través de Ricardo Ordaz, el secretario de Educación Pública, Luis Maldonado Venegas, pretende desaparecer al Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres (Cobaep) encabezado por Refugio Rivas y cobrarle la factura por haber apoyado a Javier López Zavala en las pasadas elecciones a gobernador.


El Sitracobp busca el contrato colectivo del Cobaep únicamente con 26 integrantes, mientras que Refugio Rivas tiene más de mil 700 simpatizantes, que han votado tanto en urnas como en voto abierto por su líder.


La historia oscura de Ricardo Ordaz inició en la década de los 90, cuando fungió como director del plantel 21 del Colegio de Bachilleres ubicado en Loma Bella, pues fue objeto de extrañamientos administrativos por no acudir a la revisión de la plantilla académica, por incumplir con la petición de las Oficinas Centrales del Cobaep para mandar el nombre de un alumno distinguido del plantel a su cargo y por no haber otorgado las constancias de calificaciones a los egresados de la escuela para que pudieran ingresar a la universidad.


El extrañamiento más grave en el expediente de Ricardo Ordaz es el asentado en el oficio número 961/D.A/95, con fecha 1 de febrero de 1995 (ver anexo 1), pues el actual líder sindical autorizó que una alumna presentará los exámenes fuera del plantel, por lo que la Dirección General del Cobaep desconoció los resultados de esa evaluación.


Por política editorial se protege el nombre de la alumna en cuestión: “Como consecuencia de la situación, referente a la señorita (…) se hace acreedor a este oficio de extrañamiento”.


“Lo anterior derivado por las irregularidades en que incurrió, al autorizar en forma indebida, que la mencionada señorita presentara los exámenes fuera del plantel; con la vigilancia de su tutor y con la vigilancia de un profesor, que de ninguna manera legaliza de los exámenes, ante esto quedan anulados, y la alumna deberá presentarlos en forma extraordinaria con la vigilancia del presidente de la academia respectiva”.


Por esta situación, la Dirección Académica prohibió a Ricardo Ordaz tomar decisiones y acuerdos unilaterales que desprestigiaran al Cobaep. Este extrañamiento fue firmado por el director académico Roberto D. Díaz Mendizábal y cuya copia obra en poder de CAMBIO.


Los extrañamientos académicos se encuentran asentados en el oficio 925/93 con fecha 15 de julio de 1993 por no acudir a la revisión de la plantilla académica; el segundo del 18 de julio de 1994 por incumplir con la petición de las Oficinas Centrales del Cobaep para mandar el nombre de un alumno distinguido del plantel a su cargo establecido en el oficio 520/11/94 y el último de ellos por omitir las constancias de calificaciones para los alumnos que egresaban del U-2, lo cual se corrobora en el documento del 19 de julio de 1994 en el acta 521/11/94.




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