La 8 Poniente, el paraíso de los celulares robados


Con total impunidad operan en la calle, a pesar de la “vigilancia” de las autoridades


La Procuraduría General de Justicia (PGJ) recibe entre 10 y 25 denuncias diarias por robo de teléfonos celulares


Daniel Hernández Cruz


La Procuraduría General de Justicia (PGJ) recibe entre 10 y 25 denuncias diarias por robo de teléfonos celulares, la 8 Poniente es uno de los principales lugares de venta de los equipos robados que operan en total impunidad aún en medio de megaoperativos como el Conago 1, en el que ni un solo punto de venta de mercancía robada fue tocado.


Las denuncias fueron revisadas por CAMBIO en el reporte diario de la PGJ, donde los agentes del Ministerio Público de la capital inician las averiguaciones previas en el que las víctimas relatan el modus operandi de los delincuentes.


En ocasiones ni siquiera usan armas y en otras sólo armas blancas son suficientes para despojar de dinero en efectivo y equipos celulares que acaban en la 8 Poniente -donde también opera un prostíbulo- y donde los “comerciantes” no son molestados pese a los patrullajes de la Policía Metropolitana y Municipal hacen en la zona a diario.


En la mayoría de las denuncias los afectados señalan que sujetos pasan corriendo y un empujón les basta para arrebatarles bolsas o el equipo si lo llevan en las manos o lo portan en la cintura.


Incluso, en las inmediaciones de las escuelas los alumnos y padres de familia denuncian que grupos de sujetos armados llegan a los planteles a bordo de camionetas y asaltan en grupo a los estudiantes, despojándolos principalmente de celulares, laptops y videojuegos portátiles.


Las escuelas que más han registrado los atracos son el Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec y la preparatoria 2 de Octubre.


A los largo de la 8 Poniente, un grupo de 15 sujetos se paran desde las 11 horas y en mochilas o portafolios abiertos -siempre listos para correr- venden celulares videojuegos portátiles, cámaras digitales que son entregados sin facturas, sin cajas ni accesorios, donde la única garantía es la palabra del vendedor de que si sale mal hará el cambio del equipo, promesa que no se cumpla.


Durante el Operativo Conago 1, que presuntamente atacaría los focos de la delincuencia del estado ni un solo punto de mercancía robada fue atacado, los operativos se centraron contra la piratería y el contrabando.


Los sujetos llevan operando más de diez años -según el testimonio de comerciantes de la zona que teme hablar ante una posible agresión- tiempo en el que han transcurrido más de cuatro administraciones municipales y un número mayor de secretario de Seguridad Pública Estatal y Municipal y ninguno ha tenido la intención atacar ese ilícito.


Los comerciantes de la zona han detectado no sólo la venta de celulares y otros artículos robados sino la venta de droga al menudeo:


“Pues yo he visto que se acerca gente con ellos y no les compran celulares están un rato y luego se van aparentemente compran o vienen a entregar droga”, relató una comerciante que pidió el anonimato por temor a represalias.


Y no sólo venden mercancía de dudosa procedencia sino que son vendedores ambulantes, cuyos operativos de Vía Pública tampoco los alcanzan.


Entre ellos no dan información acerca de a quién se le compra la protección de las autoridades para instalarse en la zona, a menos de que se acuda al lugar con mercancía para vender y sólo se puede entrar mediante “recomendación”.


Pese a que se sabe que los teléfonos son robados, la clientela en “La Ocho” abunda, incluso se puede obtener un celular “por pedido”, el cual en menos de dos días se entrega.





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