Hasta sus propios invitados descalifican al director del IPJ


Señalan que el evento de simulación parlamentaria estuvo mal planeado y resultó un fracaso total


Yonadab Cabrera Cruz


El director del Instituto Poblano de la Juventud (IPJ), Guillermo Almazán Smith, fue exhibido por los jóvenes a los que él mismo invitó a la simulación parlamentaria, quienes ante los medios de comunicación evidenciaron que ese evento fue una tontería, estuvo mal planeado y tiene diversas irregularidades, además de que resultó un fracaso para el joven funcionario estatal.


Se notaba ansioso, desesperado y preocupado, caminaba de un extremo a otro del patio principal del Congreso del estado, sacaba y metía las manos de las bolsas de su traje gris, tomaba su Nextel, hacía llamadas o lo llamaban, pero al final decidió no estar presente en el momento en que se consumaría su simulación parlamentaria, pues nunca estuvo en la sesión de los jóvenes diputados por un día.


Guillermo Almazán entró al Pleno del Congreso local a tomarse la foto del recuerdo de su tan anunciado evento con apenas 30 jóvenes poblanos, ó sea, 11 de ellos optaron por no asistir a última hora.


Las curules lucían vacías, había un gran silencio en el Pleno, los murmullos se escuchaban por toda la sala, e incluso los espectadores hablaban en voz baja, cuando lo que menos hay en una sesión es silencio y tranquilidad; al menos eso hay que agradecer a Almazán.


La sesión especial de los diputados por un día fue más gris que el traje del joven funcionario estatal. Ninguno de los integrantes de la LVIII Legislatura asistió para ver a sus pupilos en acción. Obvio, prefirieron estar en un evento en el Distrito Federal al lado del gobernador Rafael Moreno Valle y un grupo selecto de empresarios nacionales.


Y si de por sí Memo Almazán quería que se lo tragara la tierra, esconderse en una bolsa de papel, sintió que el mundo se le fue encima cuando un joven de nombre Ignacio Molina sacó un ejemplar de esta casa editorial donde se le acusaba de haber estafado a los diputados con 16 mil pesos.


“Hago uso de la palabra celebrando la realización de este evento; no obstante, hago un extrañamiento ante la deficiente organización por el cambio de fechas y qué decir de presuntas irregularidades financieras que se han hecho mención en notas periodísticas”, sostuvo el joven poblano con un ejemplar de CAMBIO en sus manos.


Pero ahí no paró la cosa ni el ridículo para Almazán, pues posteriormente hizo uso de la tribuna Raúl Zárate, quien acusó a los organizadores del evento porque era una simulación “mal hecha”; hasta cuestionó el hecho de que se hicieran propuestas tontas como celebrar “la semana de la juventud”, cuando se requieren políticas públicas que en verdad coadyuven al desarrollo de la juventud poblana, como garantizar el acceso a la educación superior, oportunidades de empleo y progreso.


Ante esas dos participaciones, seguramente le ardieron las orejas y se le pusieron rojas a Almazán Smith; dondequiera que haya estado le debieron zumbar los oídos ante las consignas en contra de su evento vertidas por sus propios invitados.


La cereza del pastel fue el desempeño de los diputados por un día: la presidenta de la Mesa Directiva ni siquiera dio una leída al Reglamento Interior del Congreso local, el cómputo de las votaciones nunca fue exacto, entre otros errores que se cometieron.




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