Norberto Rivera a favor de quitar castigo de cárcel


Para las mujeres que se practiquen un aborto, pues mencionó que el castigo podría ser injusto en muchos casos


En entrevista que ofreció al semanario católico Desde la fe, el cardenal dijo que favorecer un acto “gravemente injusto” es algo negativo y merece una condena ética, pero de ahí a señalar la conveniencia de penalizarlo se entra “en un terreno muy complicado”.


Elvia García Huerta


El cardenal Norberto Rivera Carrera coincidió con la iniciativa del gobernador Rafael Moreno Valle, en el sentido de que las mujeres que practiquen el aborto no sean castigadas con la cárcel, al ofrecer una amplia explicación sobre el tema en el semanario católico Desde la fe.


La entrevista con Rivera Carrera tuvo como finalidad “auxiliar al gran público lector y a los fieles católicos en México sobre la posición de la Iglesia católica en torno a los derechos sexuales de las mujeres, toda vez que aún existen muchos errores de apreciación y desconocimiento sobre el tema”.


Al cuestionarle si la Iglesia sugiere que las mujeres deban ser sancionadas penalmente por incurrir en el abortó, Rivera dijo que el favorecer un acto “gravemente injusto” es algo negativo, que merece una condena ética, pero de ahí a señalar la conveniencia de penalizarlo se entra “en un terreno muy complicado”.


Y es que explicó que se tiene que tener presente que no siempre la prescripción o asunción de un fármaco hormonal que puede provocar el aborto se hace con el preciso objetivo de abortar, “lo cual haría prácticamente imposible el penalizarlo sin que con ello se incurriera también en posibles injusticias”


“Algunos sostienen que no debe estar penalizado por distintas razones, para garantizar la libertad de elección de la mujer, negando con diversos argumentos la dignidad humana del ser humano en gestación; para evitar los llamados abortos clandestinos y garantizar la salud de las mujeres, incluso frecuentemente inflando las cifras de su incidencia”.


Rivera Carrera señaló que actualmente existen fuertes intentos y presiones por conseguir que el aborto sea incluido como un derecho humano, entre los derechos de la autonomía de la mujer. Aunque destacó que en todo caso, el Estado existe para garantizar la convivencia pacífica y la seguridad de todos los ciudadanos, “es claro que el efectivo reconocimiento del derecho a la vida debe ser el primer derecho que debe estar garantizado en el ordenamiento civil de una sociedad justa”.


existe el riesgo para la vida de las mujeres. Sin embargo la ciencia médica actualmente es capaz de curar a las mujeres sin necesidad de recurrir al aborto, por lo que pr cticamente no existe m s el llamado “aborto terapéutico”.


En el caso de la Iglesia, dijo que las personas que practican un aborto llevarán una condena moral, y de carácter espiritual, penado con la excomunión, aunque la grey católica distingue entre la malicia intrínseca del aborto, lo cual quiere decir que el aborto voluntario y directo es siempre gravemente injusto, así como el subjetivo de quien aborta o participa en la realización de un aborto.


“Los casos en que el aborto es libremente querido y con conciencia plena de lo que significa, si el aborto se realiza, quedan excomulgadas automáticamente, es decir, sin necesidad de que la autoridad eclesiástica emita un decreto. Esta pena canónica, como todas las penas canónicas, tiene una finalidad medicinal. La excomunión es algo muy grave, mucho más grave que el hecho de no poder recibir la comunión eucarística”. 




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