Se respira el miedo en las faldas del Popocatépetl


Algunos pobladores ya tienen empacados en bolsas de plásticos sus documentos


Osvaldo Macuil Rojas/ Enviado especial


Los pobladores de la zona de peligro alrededor del Popocatépetl, en las comunidades de Santiago Xalitzintla y San Nicolás de los Ranchos, reflejan un creciente miedo, pues ya tienen sus pertenencias y documentos principales empacados en bolsas de plástico para cuando el volcán Popocatépetl incremente su actividad. Actas de nacimiento, cartillas de vacunación de los niños y hasta las escrituras de las viviendas, están a la espera de que inicie la evacuación.


Y es que a diferencia de otras veces cuando el volcán ha presentado actividad, esta vez en la comunidad perteneciente a la junta auxiliar de San Nicólas de los Ranchos se vive con miedo, pues los pobladores saben que no es normal el comportamiento que ha tenido en los últimos días.


Desde el viernes pasado, el incremento de exhalaciones de “Don Goyo”, la expulsión de material incandescente y los rugidos que lanza desde el cráter tienen preocupados a los cerca de 2 mil habitantes que viven en Xalitzintla, a tal grado de que no pueden dormir por el temor de una erupción y que no les dé tiempo salir de sus casas.


Si bien, en la comunidad la caída de ceniza no es tan notoria, los estruendos que lanza desde el cráter el Popocatépetl tienen alarmados a los pobladores, a pesar de que en otras ocasiones han afirmado no temer a este tipo de suceso, pues “el volcán es nuestro amigo y jamás nos haría daño”.


Desde el presidente auxiliar Gregorio Fuentes hasta el último de los pobladores de Xalitzintla viven con el temor de una posible erupción. La madrugada de este martes, tras el anunció del incremento de la alerta volcánica a amarillo fase 3, se ha escuchado la campana de la iglesia para pedir a la población estar alerta y acudir al templo a orar por lo acontecido.


En las noches, con los sonidos que lanza el volcán “a ratos dormimos”, dice preocupada una pobladora de Xalitzintla, reconociendo que una vez que inicie una actividad violenta, no tendrán otra opción más abandonar sus hogares.


Aunque el miedo y la incertidumbre al no tener claro a qué albergue serán enviados, los vecinos de “Don Goyo” no pueden detener sus actividades, y por ello en punto de la 5:30 de la mañana inicia el recorrido la primera combi que presta su servicio al público, por lo que niños y jóvenes ingresan puntualmente a sus clases matutinas, los hombres se dirigen al campo a realizar sus labores cotidianas y las mujeres aguardan en sus hogares, mientras “el coloso de piedra” se hace sentir en la región.




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