Detienen a excoordinadora marinista de Agentes del MP


Desde hace más de tres años presentaba una orden de aprehensión por delincuencia organizada y delitos contra la salud


Enríquez Reyes se mantuvo exiliada del estado por tres años y medio, evitando ser aprehendida, pero cansada de huir se entregó a las autoridades


Gerardo Ruiz


La excoordinadora de Agentes del Ministerio Público zona Poniente de la Procuraduría General de Justicia, María Eugenia Enríquez Reyes, durante el sexenio de Mario Marín fue detenida por agentes de la Policía federal ministerial ayer por la tarde, ya que desde hace más de tres años presentaba una orden de aprehensión por delincuencia organizada y delitos contra la salud.


Enríquez Reyes se mantuvo exiliada del estado por tres años y medio, evitando ser aprehendida, pero cansada de huir se entregó a las autoridades pues asegura, ella es inocente y las acusaciones en su contra fueron “fabricadas” por los entonces procurador de Justicia, Rodolfo Archundia Sierra, y el subprocurador Víctor Pérez Dorantes.


La antigua servidora pública escoltada por gente cercana, familiares y Layda Sansores San Román, productora ejecutiva del documental Presunto culpable y candidata a senadora en el estado de Campeche por el partido Convergencia, María Eugenia acudió ayer por la mañana al Juzgado Tercero de Distrito para entregarse a dicha autoridad, del Poder Judicial de la Federación, que instruye en su contra el proceso 58/2012.


Eugenia tuvo que esperar más de tres horas para ser recibida por las autoridades, pero fue hasta alrededor de las 14:30 horas, cuando un empleado del lugar informó a los familiares que Enríquez Reyes había sido trasladada a las oficinas de la PGR en la Recta a Cholula, que de ahí sería trasladada al Cereso de San Miguel, y que por la tarde-noche regresaría al juzgado para rendir su declaración preparatoria.


Denuncia en contra de Eugenia


La denuncia que se presentó en contra de Eugenia Enríquez Reyes fue producto de la detención de los sicarios que cometieron el atentado en contra del subprocurador Víctor Pérez Dorantes, y quienes estuvieron a punto de ser linchados en el municipio de Tlapanalá, poco después de haber “levantado” a un narcomenudista en la junta auxiliar La Palma. La Procuraduría General de Justicia intervino y logró rescatar a siete Zetas.


Uno de los detenidos, Aurelio Xolo Gozcón y/o Javier Ríos Ponciano, alias “El Congo”, exelemento de la Policía judicial e integrante de dicho grupo delictivo, dijo en su declaración que “una coordinadora” era quien le daba protección a la célula, además de que le daba aviso de cualquier operativo con el que pudieran resultar afectadas sus operaciones y le hicieron un pago de 50 mil pesos.


Con esa declaración, la indagatoria fue consignada y el juez federal libró la orden de aprehensión en contra de Enríquez Reyes y de un comandante de la Policía judicial, Jairo Bahena Benítez.


Según se publicó ayer en Periodico Digital, momentos antes de acudir ante el juez Tercero de Distrito, María Eugenia Enríquez señaló que para empezar, dentro de las actuaciones de la averiguación previa no hay un señalamiento directo en su contra. “Decían que todos me habían implicado y al final resultó que no, que sólo uno de ellos se refirió a mí por mi cargo, pero nunca proporcionó mi nombre, dio dos números telefónicos inexistentes y por si fuera poco, el representante social nunca interrogó para obtener más datos”.


Afirmó que la pesadilla que vive desde 2008 y que la hizo irse de Puebla, habría sido orquestada por Rodolfo Archundia y Víctor Pérez Dorantes, procurador y subprocurador, con quienes tuvo problemas de trabajo.


Añadió que “El Congo” afirma que conocía a María Eugenia Enríquez en su declaración, pero nunca se le pidió que hiciera una descripción de ella o que describa el lugar donde supuestamente se entrevistaron para cooptarla y hacerle entrega de 50 mil pesos en efectivo que llevaron en una maleta.


El supuesto zeta proporcionó dos números telefónicos de la coordinadora, que se sabía de memoria, pero cuando le preguntaron por el de Enríquez Torres no pudo proporcionarlo, tampoco dijo su nombre y aunque aseguró que había trabajado con ella cuando ambos estaban en la PGJ, quedó demostrado que nunca compartieron la misma adscripción.




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