Fórmula panista al Senado, fracturada


Javier Lozano y Augusta Díaz de Rivera tienen serias diferencias en el trabajo político y propagandístico


El exsecretario del Trabajo dispone de recursos para montar una gran residencia de campaña, mientras que la también diputada federal hace un proselitismo austero y comparte su casa oficial con la coordinación de la candidata presidencial Josefina Vázquez Mota


Xóchitl Rangel


Aunque jurídicamente son una fórmula al Senado, Javier Lozano Alarcón y Augusta Díaz de Rivera tienen diferencias irreconciliables en materia de propaganda, propuestas, giras y disposición de recursos financieros. El mal matrimonio entre ambos es tan evidente que en sus espectaculares el extitular de la Secretaría del Trabajo prefiere hacerse acompañar por su suplente Patricia Leal, mientras que el rostro de Tití aún no aparece en espectaculares, sólo en lonas.


Mientras que Lozano dispone de recursos para montar una gran residencia de campaña, Augusta hace un proselitismo austero pese a que comparte su casa oficial con la coordinación de la candidata presidencial Josefina Vázquez Mota.


Pero las diferencias se profundizan. Luego de que Augusta declarara que no pedirá licencia a la Cámara de Diputados, el candidato panista lanzó una propuesta para obligar a los “políticos chapulines” a ausentarse los 90 días previos a la elección, planteamiento que se consideró un golpe a Tití.


La dupla Augusta-Lozano de momento no ha realizado giras conjuntas ni tiene fechas para hacerlo. Además en su residencia de campaña Lozano ni siquiera reservó un cuartito para su compañera al Senado.


El notorio distanciamiento entre los compañeros de fórmula es cada vez más pronunciado pues incluso durante el arranque de la contienda federal, Lozano desairó el evento realizado en la casa de campaña de Díaz de Rivera excusándose en su papel como vocero del CEN para asistir al evento del DF.


Posteriormente en la inauguración de su casa de campaña, el exfuncionario del gabinete calderonista no convocó a Tití y centró su discurso en sus enemistades adquiridas como secretario del Trabajo, particularmente se refirió al SME.


Las propuestas de Augusta se enfocan primordialmente en la atención a grupos vulnerables como niños, madres de familia y ancianos, promoviendo leyes que cuiden de su salud o derechos a la vivienda.


Contrastes panistas


A diferencia de la mansión de campaña de Javier Lozano Alarcón, “la chapulina” Augusta Díaz de Rivera ocupa un modesto inmueble que además comparte como casa de campaña provisional de la candidata presidencial panista Josefina Vázquez Mota. El aspirante al Senado excluyó a su compañera de fórmula, pues no le reservó un área en su extenso edificio.


Los 643 metros cuadrados que Lozano renta en la zona de mayor plusvalía de Puebla fueron insuficientes para destinar aunque sea un cuartito para su correligionaria, pero no para otorgarle una oficina -con un cubículo independiente para un asistente- a la candidata suplente Patricia Leal Islas.


El exsecretario del Trabajo y Previsión Social optó por el lujo, rentando una casa por aproximadamente 80 mil pesos al mes en la vía Atlixcáyotl en el municipio de San Andrés Cholula, con más de 12 oficinas, sala de juntas, salón de usos múltiples con capacidad para 100 personas, jardín decorado con pasto sintético y estacionamiento para veinte automóviles.


En notable contraste, Tití utiliza una casa-habitación ubicada en la colonia El Vergel del municipio de Puebla, cuya renta no supera los 15 mil pesos mensuales, en la que hay cuatro recámaras acondicionadas como oficinas, una sala-comedor que se convirtió en la recepción y un pequeño patio donde se congregan sus simpatizantes.


La estrategia de selección de la casa de campaña de Augusta fue en primera instancia que está ubicada en la ciudad capital, por lo que resulta de fácil acceso para el militante promedio ya que distintas rutas del transporte público circulan por la zona, además las arterias viales más importantes como la 31 Poniente y la 11 Sur son aledañas al lugar.


De acuerdo con la Oficina de Prensa de Díaz de Rivera, desde el inicio de la campaña -el pasado 30 de marzo- a la fecha, un total de 870 simpatizantes han acudido a la “mini-casa” de Tití para solicitar productos propagandísticos u ofrecerse como voluntarios.


En la casa de campaña de “la chapulina” que se negó a renunciar a su generoso salario como diputada federal, calculado en más de 150 mil pesos por mes, trabajan 30 voluntarios sin goce de sueldo, mientras que en la lista identificada como “nómina” de Lozano 20 empleados conforman el organigrama.




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