El silencio de Cordero


Una ciudadana de Cholula evidenció la poca preparación del delfín calderonista


Javier Lozano hizo un tremendo berrinche porque no tenía un lugar reservado en el área VIP del desayuno con estructuras panistas celebrado en Los Girasoles.


Selene Ríos Andraca


La escasa preparación del delfín calderonista a la Presidencia de la República, Ernesto Cordero Arroyo, quedó evidenciada por una cholulteca de a pie que a medio discurso del precandidato panista le lanzó una serie de improperios, provocando que trastabillara y enmudeciera por unos minutos.


Sin el halo protector de Rafael Moreno Valle, Cordero Arroyo mostró su minimúsculo, pues en la reunión de estructuras panistas, apenas y llegaron 500 personas y pese al anuncio del evento multitudinario en el zócalo de San Pedro Cholula, no alcanzó ni al millar de simpatizantes.


El pretexto del gobernador para ausentarse de los actos de Cordero fue el partido de futbol entre el equipo del Puebla de la Franja contra Atlas llevado a cabo al medio día en el estadio Cuauhtémoc.


Por si fuera poco, el precandidato al Senado de la República, Javier Lozano, aprovechó la infraestructura corderista para hacer un tremendo berrinche ante los panistas. El exsecretario del Trabajo abandonó el desayuno en Los Girasoles, debido que no había un lugar reservado para él pese a su impuntualidad de más de una hora.


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Ernesto Cordero hablaba del futuro de México, de sus deseos de continuar la lucha contra el narcotráfico y de ahondar en los programas de educación, cuando una señora de San Pedro Cholula se puso de pie y comenzó a gritarle:


—¡Mentiroso! —Mmm…


—¡Quieres el poder por el poder. Son unos abusivos! —…


— No trabajan por la gente, se quedan con el dinero. ¡Mentiroso!


Ernesto Cordero enmudeció. Para más unas panistas enfrentaron a la señora.


—¡Eres una priista! ¡Lárgate! —Los panistas son unos mentirosos.


—¡Priista!


El precandidato del PAN a la Presidencia de la República en vez de hablar observó el altercado. No supo qué hacer ni qué decir. Tras unos minutos de silencio incómodo, Cordero al fin pudo articular unos balbuceos.


—Este…mire, mire…señora, ¡Se equivoca! Nosotros queremos el poder para servirles a nuestros hijos, para una mejor educación…


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La gira de Ernesto Cordero tenía una agenda con dos actos proselitistas en el municipio panista encabezado por Dolores Parra. Por la mañana una reunión con la estructura del partido y al medio día, un evento multitudinario en la plancha del Zócalo de San Pedro Cholula.


De la élite panista sólo se dejó ver el secretario de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico (Secotrade), Pablo Rodríguez Regordosa, y el coordinador de la bancada del PAN en el Congreso local, Mario Riestra.


Cordero evidenció su poca influencia en las bases de Acción Nacional y apenas y reunió en los dos eventos a mil 500 personas, la mayoría empleados del gobierno morenovallista que fueron obligados a respaldar al precandidato.


Mientras, Cordero enmudecía ante los reclamos de la cholulteca, el gobernador Rafael Moreno Valle disfrutaba desde un palco el partido Puebla-Atlas en compañía del rector de la Universidad Autónoma de Puebla.


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En tanto, Javier Lozano hizo un berrinche entre los panistas poblanos. El desayuno en Los Girasoles estaba programado para las diez de la mañana, y el precandidato al Senado arribó al salón pasadas las once de la mañana.


Al percatarse que no tenía un lugar privilegiado junto a Ernesto Cordero, el exfuncionario federal abandonó el recinto maldiciendo a todos.


El staff de Cordero trató de solucionar el problema y anunció la llegada de Javier Lozano.


Unos cuantos aplausos se dejaron escuchar en Los Girasoles.


Los presentes voltearon de izquierda a derecha para darle la bienvenida a Lozano.


Todo fue en vano. Lozano ya no estaba.


Cuando el equipo de logística le avisó al aspirante a un escaño en Xiconténcatl que ya tenía un lugar, éste volvió.


Otra vez, en vano.


Justo hablaba el precandidato a la Presidencia y ya no tuvo oportunidad de hablar con los panistas.


En el evento de la Plaza de Armas, Lozano quiso enmendar su error y se puso chistoso ante los cholultecas, al criticar a Enrique Peña Nieto.


“Vamos a ganar, si vamos a ganar ¡eso chingao! Yo propondría un debate cultural entre Ninel Conde, Cristian Castro y Peña Nieto. O en lugar de debate, vamos a decirle al IFE que organice un maratón, pero hay que decirle a Peña Nieto que no escoja la ficha negra porque es la de la ignorancia.”




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