Arango, el fantasma del Primer Informe


Sin oposición y sin una crítica, Moreno Valle rinde su informe de labores


Su mentora, su madrina, su amiga, su incondicional, Elba Esther Gordillo, se muestra orgullosa del discípulo y reitera su compromiso con Moreno Valle y la entidad


Selene Ríos Andraca


El priismo y el marinismo evidenciaron su miedo. Luego de la detención de Alfredo Arango García por presunto enriquecimiento ilícito en su paso por la administración de Mario Marín, los tricolores comprendieron que el único requisito para ingresar al Primer Informe de Labores de Rafael Moreno Valle era: el fuero.


El temor de una probable acción de justicia de parte del mandatario redujo la presencia al mínimo de los tricolores en el Centro Expositor y sólo se dejaron ver Beatriz Paredes, Juan Carlos Lastiri, Jorge Juraidini y el grupo parlamentario priista en el Congreso local encabezado por el dócil José Luis Márquez.


Sin embargo, la presencia de los líderes priistas en la entidad y de la propia aspirante a la candidatura del tricolor a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal terminó por avalar un régimen político inédito y absoluto en Puebla: la ausencia atroz de oposición.


En el Centro Expositor, Rafael Moreno Valle tuvo un festín particular al que acudieron sus amigos, aliados políticos y los pocos dominados por el miedo a expresar sus críticas más allá de una mesa de café.


Custodiado por su mentora, Elba Esther Gordillo, y por Salomón Chertorivski, Rafael Moreno Valle celebró un auto-homenaje a su palabra a través de un improvisado formato de fotoinforme, en el que enlistó sus logros a lo largo de su primer año de gobierno resaltando sus obras viales, sus apoyos asistenciales y la sospechosa unanimidad en el Congreso local ante la aprobación de 49 iniciativas signadas por él.


Una vez más, Elba Esther Gordillo pisó territorio poblano para arropar a su discípulo. Sentada en primera fila y con un agradecimiento especial a medio informe por su presencia y apoyo, la lideresa del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación recibió una ola de rechiflas en la parte posterior del mausoleo marinista, adaptado para el reporte anual del mandatario.


La minúscula figura de Mario Marín no se materializó en el evento protocolar. La semana pasada, el exmandatario se dejó ver públicamente de la mano de Enrique Peña Nieto y a escasas horas de su exposición mediática, Alfredo Arango, quien fuera su secretario de Salud, fue aprehendido por elementos de la Procuraduría General de Justicia por presunto enriquecimiento ilícito.


Pese a la medida tomada por el gobierno morenovallista, el PRI guardó silencio sepulcral. Contrario a fijar una postura en la tribuna legislativa, José Luis Márquez se limitó a justificar la docilidad del PRI ante el nuevo régimen y a escudarse bajo la premisa de la “oposición responsable y madura” para evitar un gramo de crítica en su intervención.


La aprehensión de Arango García fue un fantasma en el Congreso y en el Centro Expositor. Nadie emitió un comentario al respecto. Sólo indirectas salieron de la boca de Guillermo Aréchiga y Edgar Antonio Vázquez, quienes rechazaron una “cacería de bruja” y enaltecieron la aplicación de la ley. Pero para el priismo local no sucedió nada la madrugada del jueves 11 de enero.


El mandatario reiteró en su discurso que “nadie estaría por encima de la ley” en clara alusión a Arango y al resto de los exfuncionarios marinistas que se encuentran en la mira de las autoridades estatales y federales por los excesos cometidos en los ya polvorientos días del marinismo.


Rafael Moreno Valle llega a su primer año de gobierno sin oposición. Sin un eje crítico que le reclame decisiones o acciones. Sin una voz que se le enfrente o le contradiga. Es el régimen absoluto, avalado, incluso, por aquellos que debían ser sus detractores por mera naturaleza política.


El orgullo de Elba Esther


La madrina de Moreno Valle regresó a tierras poblanas. El año pasado acudió, discretamente, a su toma de protesta. Ayer un poco menos desenfadada del asedio de la prensa y de las consideraciones del mandatario.


A su salida, la maestra dijo estar impresionada por la cantidad de gente del “pueblo” que acudió al informe de Moreno Valle: “Yo creo que la mejor impresión, lo primero que me impresiona de este auditorio es que haya tantísimo pueblo y que haya sido excelente”.


La lideresa del SNTE aseguró que su presencia obedecía a su compromiso con Moreno Valle y con la entidad: “Y como mexicana muy orgullosa (…) a ver compañeros, ya vine a lo que vine, viene en una actitud no sólo solidaria sino de gran compromiso con el estado y con el gobernador”, dijo antes de perderse entre la multitud y sus afanadores.


El fracaso del Obama´s style


La idea de presentar sus logros al estilo Barak Obama se quedó en un simple deseo de los asesores del mandatario. De último momento, el formato del informe se modificó y la pantalla gigante de 30 por 14 metros sólo proyectó imágenes estáticas y rígidas de los luminosos días del gobierno de transición y las 8 minipantallas que conformaban la gran escenografía del gobernador sólo brillaron con el escudo del gobierno conformado de los cuatro colores de la hoy extinta megacoalición.


El mensaje del mandatario, escueto. Las expectativas de su discurso, a la baja. No, no hubo mensajes de otros procesos contra los exfuncionarios, tampoco hubo un festín por la primera cabeza del marinismo que ha rodado. Sólo números y cifras.


El repunte retórico fue cuando el mandatario se comprometió a mantenerse al margen del proceso presidencial del primero de julio. Prometió no acudir a un solo acto proselitista e instruyó a su gabinete a hacer idem.




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