Zavala, la ocurrencia de Mario Marín


En un año perdió la gubernatura, la notaría y la dirigencia del PRI, y aún así arranca campaña, otra vez


La vida política del precandidato al Senado nace y muere en el seno de Marín. Su pomposo futuro electoral se estancó en los sueños del exmandatario poblano que pasó a la historia por entregar las llaves de Casa Puebla a la oposición


Selene Ríos Andraca


Javier López Zavala es el hombre que no conoce la derrota, al menos en su cabeza. Los sucesivos fracasos en su búsqueda por la gubernatura, una notaría y la dirigencia estatal del PRI no hicieron mella en el oriundo de Pijijiapan, Chiapas. Por el contrario, la ocurrencia política de Mario Marín Torres se ha reciclado a sí mismo, a sus esbirros y hasta sus pendones para arrancar una nueva campaña, ahora por un escaño en el Palacio de Xiconténcatl.


La vida política de Javier López Zavala nace y muere en el seno de Mario Marín. Su pomposo futuro electoral se estancó en los sueños del exmandatario poblano que pasó a la historia por el escándalo de pederastia y violación a los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho y por ser el primer priista en entregar las llaves de Casa Puebla a la oposición.


No se puede entender la figura de Zavala sin comprender el proyecto transexenal de Marín. El binomio Zavala-Marín es incomprensible sin ambas variables combinadas. Uno no existe sin el otro.


El triunfo de Mario Marín en 2004 fue suficiente para que “Zavalita” transitara a Zavala con su nombramiento como secretario de Gobernación en el primer trienio de la era marinista.


De secretario particular de Mario Marín en el Comité Directivo Estatal y en el Ayuntamiento capitalino saltó a la realidad con la derrota electoral en el año 2000 cuando peleó por el sexto distrito federal y lo perdiera en manos de la ecologista Erica Spezia Maldonado.


Desde el Ayuntamiento, Marín Torres no perdió la fe y lo impulsó como candidato a diputado local en 2001. Por primera vez y hasta el momento la única, Zavala conoció el sabor de la victoria y ganó una curul por el tercer distrito local. Su paso por el Congreso del estado no tiene puntos qué recordar.


Lo más trascendente de López Zavala en el Congreso fue su salida cuando se integró como coordinador de la campaña de Mario Marín en 2004. Los siguientes años serían pedagógicos para el priista, conocería el poder desde sus entrañas en la Secretaría de Gobernación y ahí comenzó con la construcción de su estructura para la gran batalla de 2010.


En medio del caso Marín-Cacho, López Zavala asumió las riendas del estado y cogobernó al lado de su creador. Sin embargo, Marín Torres cambió los planes para 2007 y lo envió como coordinador de Promoción al Voto y como el primer candidato en la lista plurinominal para el Congreso local, otra vez.


La operación electoral, los recursos en exceso y los errores estratégicos de Acción Nacional provocaron que el PRI ganara 25 de los 26 distritos locales y la mayoría de las alcaldías. López Zavala se quedó fuera del Congreso local y con el apoyo de sus más fieles seguidores y con la venia del entonces gobernador comenzó la operación “sacrificio”.


El objetivo era eliminar a Mauricio Hidalgo y tomar su lugar como primer plurinominal. La jugada falló. Los antizavalistas —crecidos en el gabinete marinista— impidieron la jugada y provocaron que López Zavala se quedara sin una curul.


Todo parecía perdido para el delfín, pero Mario Marín no lo abandonó. En marzo de 2008 lo nombró secretario de Desarrollo Social y puso a su disposición más de 8 mil millones de pesos para los programas asistenciales y para iniciar giras interminables alrededor del estado para afianzar su popularidad entre los poblanos.


La estructura gubernamental, las deudas políticas de diputados y alcaldes, la bendición del titular del Poder Ejecutivo, el erario y las bondades de la asistencia social construyeron la idea de que Zavala era simplemente indestructible.


En septiembre de 2009, el PRI poblano inició el proceso interno para la designación del candidato a Casa Puebla y la especialista María de las Heras de la empresa Demotecnia fue la encargada de consecuentar las intenciones de Mario Marín. El veredicto del despacho fue: 10 puntos de ventaja para Zavala sobre Enrique Doger y muchos puntos más sobre Jesús Morales Flores y Alberto Amador Leal.


Zavala se mantuvo hasta el último momento en la Secretaría de Desarrollo Social. Días previos a su registro como candidato al gobierno del estado presentó su renuncia y del resto de aspirantes, sólo Enrique Doger se atrevió a desafiar las instrucciones del mandatario y solicitó su inscripción en el proceso.


Enrique Doger fue aniquilado en menos de 15 minutos bajo el pretexto de que incumplió con los requisitos. López Zavala llegó solo a la Convención de Delegados para ser ungido como el abanderado priista. Con el paso de los días, Doger Guerrero se sumó, de mala gana, al proyecto zavalista.


Inició la campaña con 20 puntos de ventaja, según Mitofsky, Parametría y Demotecnia y en menos de un mes, logró desplomarse. Las explicaciones sobran: la mala estrategia electoral, la deficiente táctica comunicacional, la poca simpatía del candidato, su procedencia chiapaneca, los errores de su discurso, las traiciones de miles de priistas, su ridículo en el debate, la prensa apostada a su favor, su insana cercanía con Marín y su mala dicción, entre otros miles de factores.


Zavala logró perder sus 20 puntos de ventaja y de enterrarse casi 20 puntos bajo tierra de Rafael Moreno Valle en tan solo tres meses de campaña. Aún así, la noche triste del 4 de julio de 2010, López Zavala festejó con aires luctuosos en el PRI municipal.


Pasaron casi 48 horas para que Zavala asumiera su derrota. Días más tarde iniciaría otra batalla ahora en búsqueda de una notaría. También fracasó. Y otra batalla más, por el Comité Directivo Estatal también la perdió.


En vísperas del Primer Informe de Gobierno de Rafael Moreno Valle, López Zavala se adjudicó los logros del mandatario. Fundó Zavalandia, la tierra perdida en la imaginación del marinista que él gobierna.


Hoy regresa al campo de batalla, y promete repetir retórica, ropa, personas, estrategias y errores.




Copyright 2008 / Todos los derechos reservados para M.N Cambio /


 
 
Todos los Columnistas