A Thalía Martínez la mató su cuñado


La DGADAI logró resolver el caso de la estudiante de la BUAP asesinada el pasado 14 de julio


El pasado 14 de julio, Thalía salió de su casa a las 7:30 de la mañana para dirigirse a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP y asistir a un examen, cuando se encontró a su cuñado quién a través de engaños se ofreció a darle un “aventón”


Elvia García Huerta


La Dirección General de Atención a Delitos de Alto Impacto (DGADAI) logró resolver el misterio alrededor de la muerte de Thalía Martínez Ramírez, la estudiante de la BUAP, al descubrir que fue su cuñado Josué Isabel Mendoza Morales, alias “El Cachorro”, quien la asesinó luego de abusar sexualmente de ella tras ofrecerle un “aventón” saliendo de su casa.


Siete meses después de un caso que sembró interés en la sociedad, e incluso provocó conflictos internos dentro de la PGJ, ya que el exnovio de Thalía, Diego Alonso, es hijo de la comandante de la Policía Ministerial, Margarita Alonso, finalmente se logró la detención del detenido después de obtener las pruebas necesarias.


El cuñado es el culpable


El pasado 14 de julio, Thalía salió de su casa a las 7:30 de la mañana para dirigirse a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP para asistir a un examen, cuando se encontró a su cuñado, quien a través de engaños se ofreció a darle un “aventón”, ella aceptó dado que eso era común considerando que le quedaba de paso hacia el trabajo.


Mendoza Morales desvió la ruta, lo cual causó inquietud a Thalía por lo que cuestionó el cambio de camino, a lo que su cuñado contestó que era porque pasarían por un amigo, al llegar por las inmediaciones del Cereso, intentó besarla y ella se negó, por lo que Josué la golpeó en repetidas ocasiones, y con un cable le presionó su cuello hasta dejarla inconsciente.


Posteriormente, “El Cachorro” se trasladó hasta el motel San Francisco donde la bajó y, al percatarse que Thalía seguía viva, continuó golpeándola con los puños y con una llave que llevaba en su vehículo, hasta privarla de la vida, atacándola sexualmente después.


El presunto homicida, luego se fue a su trabajo y al llegar el horario de comida, de 14: 00 a 15:00 horas, salió y se dirigió al motel Villa Flores, donde rentó una habitación y cortó el cable de una televisión para enredarlo en el cuello de la víctima. Ahí mismo, echó las pertenencias de Thalía en una bolsa y se deshizo de ellas.


A las 16:00 horas, el individuo regresó a su trabajo, todavía con la fallecida en el interior del vehículo, y salió a las 18:00 horas para deshacerse del cuerpo hasta el paraje denominado El Mirador, situado sobre la vía Atlixcáyotl, en el kilómetro 12, sitio en el que fue hallado el 22 de julio del 2011.


Cinco líneas de investigación


En conferencia de prensa tras la presentación de asesino de Thalía, el procurador general de Justicia (PGJ), Víctor Carrancá Bourget, detalló que a través de cinco líneas de investigación que fueron agotadas en su totalidad, la Dirección General de Atención a Delitos de Alto Impacto (DGDADAI) logró esclarecer el homicidio de Thalía Martínez Ramírez de 22 años de edad.


Señaló que una investigación meticulosa derivó en analizar el comportamiento de sujetos que estarían vinculados con los hechos, confirmando, luego de cerca de 120 diligencias de carácter ministerial realizadas, que el presunto responsable del homicidio es Josué Isabel Mendoza Morales, alias “El Cachorro”, de 26 años de edad y cuñado de la víctima.


Explicó que la DGADAI llevó a cabo un rastreo de las actividades que Mendoza Morales realizó el día en que la víctima ya no regresó a su hogar. El sujeto había salido más temprano que de costumbre para ir de su casa al trabajo, además desvió su ruta cotidiana y a la hora de la comida regresó una hora más tarde a su empleo para posteriormente volver a tomar una ruta inusual al regresar a su domicilio.


Además, al ser sometido a la prueba del polígrafo, el sujeto mostró algunas inconsistencias que posteriormente fueron confirmadas. Con el sustento que se logró al contar con los elementos de prueba suficientes, Josué Isabel Mendoza Morales fue asegurado.


Fernando Rosales Solís, director de DGADAI, indicó que mientras el Ministerio Público recababa declaraciones de los allegados de Thalía, se le citó a “El Cachorro” para que acudiera a presentar su testimonio. Sin embargo, éste hizo caso omiso y por ello se giró una orden de presentación.


Cuando los agentes investigadores iban a cumplir el mandamiento judicial, el sujeto trató de darse a la fuga en su vehículo, pero al ser abordado por los ministeriales, se le preguntó el motivo de su huída, y respondió que pretendía escaparse porque “ya sabía que las autoridades iban por él”.


“El Cachorro” fue detenido el pasado 9 de febrero y será arraigado durante 30 días para ampliar las indagatorias sobre este caso.


Esposa y madre, amenazadas


Durante los primeros meses, la esposa del agresor y la madre de Thalía recibieron varios mensajes desde el número de celular de la estudiante, los cuales eran amenazantes y sumamente agresivos.


Asimismo, en principio de cuentas, Josué solicitó la cantidad de 750 mil pesos para fingir un secuestro. No obstante, las autoridades sabían que el responsable era un hombre cercano a la familia de la universitaria debido a que sabía bien los movimientos de los deudos.


Asimismo, “El Cachorro” en dos ocasiones ingresó a robar en el domicilio de Thalía en el 2009-2010, por lo cual fue denunciado por la mamá de esta joven, aunque por no generar conflictos familiares no se procedió la denuncia.


Tras encontrar el cadáver de Thalía Martínez en la vía Atlixcáyotl, el pasado 22 de julio la sociedad poblana se indignó con el caso, por lo que a través de la red social Facebook los alumnos de la Facultad de Comunicación de la BUAP se manifestaron por los hechos y dieron el pésame a la familia por la muerte de la estudiante: “Estamos en verdad cansados y hartos de lo que está ocurriendo, puesto que es la sociedad la que pone a los muertos y los gobiernos prometen hacer sin resolver, quedándose en promesas, absurdas habladurías”.


Finalmente, la PGJ reiteró su compromiso a favor de la legalidad, garantizando investigaciones basadas en el profesionalismo y el trabajo integral de quienes forman parte de la institución.




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