Una mujer trata de casar a su sobrina por eBay

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Hoy en día existen infinidad de maneras para encontrar pareja. Incluso los más tímidos, retraídos y llanamente vagos han visto en Internet una nueva forma de localizar a su media naranja, a través de los cientos de portales de citas que pueblan la red


Informe 21

 

Claro está que siempre surgen cabezas pensantes dispuestas a ir “un poco más allá”. Es el caso de la agente de subastas Diane Hayes, que preocupada por el rumbo de la vida sentimental de su sobrina, decidió encauzarla de la manera que mejor conoce: poniéndola a la venta como esposa.

 

La puja comenzaba en 10 dólares. Artículos incluidos: Emilie Rogers, 21 años y oriunda de Nebraska (el anuncio no anotaba si es nueva o usada).

 

Pero ojo, no todo hijo de vecino pudo acceder a semejante ganga. La descripción de la oferta claramente detallaba “Varón entre 24 y 28 años, buena higiene, tranquilo al volante, heterosexual, look a lo Justin Bieber (sic), sin piercings, mínimo cuatro años de carrera universitaria, demócrata y empeñado en hacer del mundo un lugar mejor”.

 

Ahí es nada. Según Hayes, se motivó a escribir el anuncio tras comprobar el excesivo interés de su sobrina por los chicos tatuados. Por supuesto, el otro requisito fundamental era tener la piel limpia de tinta de pies a cabeza.

 

En palabras de Hayes: “la decisión de tener o no un tatuaje es buena muestra de tu forma de pensar. Por ejemplo, si en un impulso decidiste tatuarte un payaso loco por todo el antebrazo, por favor, no pujes”.

 

Por supuesto, la subasta no duró mucho en eBay, que retiró el anunció no sin antes felicitar a Hayes por su buen historial de ventas y advirtiéndole de que no volviera a intentar vender artículos semejantes. ¿Hubieron candidatos? Por supuesto.

 

Uno de los más divertidos, confiesa la subastadora, fue un mensaje perfectamente escrito de un hombre que adjuntaba fotos tatuado de los pies a la cabeza. No se trata de tráfico de personas, se defiende la agente de Proxibid (donde se subastan desde coches, arte, hasta armas de fuego).

 

Asegura que todo cuanto hizo es perfectamente legal. “Me lo planteé como si fuera una puja para el Warren Buffet, claro que con mucha menos seguridad alrededor y menos ropa”.

 

Además, según añade, el objetivo no era hacer dinero, que lo hubiese donado todo a una ONG, sino hacer reflexionar a su sobrina. ¿Y la principal afectada? por supuesto, estaba al margen de todo el asunto hasta que el anuncio se cerró.

 

Parece que cuando la rocambolesca historia llegó a sus oídos tanto a ella como a su familia les hizo bastante gracia: “En nuestra familia no llegas muy lejos si no te tomas las cosas con sentido del humor”. Damos fe de ello.

 


 
 
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