Tuvimos candidatos que eran un lastre: Gil Zuarth


El excoordinador de Josefina Vázquez Mota afirmó que la campaña tuvo limitaciones, además de dificultades internas y externas


Recordó que cada panista deberá analizar qué aportó durante el proceso, no quiso calificar la ayuda recibida por el Presidente Calderón


Mariana F. Maldonado/ 24 Horas


A quienes lo responsabilizan por los tropiezos en la campaña de Josefina Vázquez Mota y la consecuente derrota del PAN en la elección presidencial, Roberto Gil Zuarth, senador electo y excoordinador de campaña, les responde que él estuvo en todo momento en la trinchera, defendiendo al partido, a la candidata y al gobierno. “Y en muchas ocasiones, en franca soledad”.


Afirma que ninguna campaña estuvo exenta de errores: “ni la de Peña Nieto ni la de (López) Obrador, incluso haber dejado tantas huellas de sus tropelías fue un error. Fallos en eventos los tuvieron todos como sucede en cualquier campaña”.


-Algunos panistas te han responsabilizado de la derrota. ¿Te sientes culpable?


-Cada quien tiene la responsabilidad que le toca, es una expresión de soberbia de los panistas decir que no tuvieron una parte de responsabilidad en el resultado. La campaña presidencial tuvo sus limitaciones, sus propias circunstancias, a pesar de condiciones muy difíciles que se enfrentaron, tanto internas como externas, el equipo de campaña tuvo su responsabilidad. ¿Pudimos ser mejores? Sin duda. También veo a esos críticos que hoy señalan y evidencian errores, pero no los vi acercándose para dar un consejo para corregirlos y mucho menos los vi dando un consejo para Josefina. Sobran dedos de la mano para contar quiénes estuvieron en el debate público defendiendo la campaña, defendiendo a Josefina, al PAN y al gobierno.


-¿El Presidente Calderón dejó sola a Josefina?


-Creo que más que soledad, de presencia, es que el partido tardó mucho en cohesionarse en torno al proyecto.


-¿El Presidente tendría que haberla ayudado? ¿Pesó que ganara la candidatura quien no era su favorita?


-Hay una contradicción interna en el argumento de que Calderón no ayudó. Los panistas tenemos que aclarar si esperábamos del Presidente que se comportara como uno de los gobernadores del PRI. Si esperábamos eso, tiene que ser parte de la reflexión porque tenemos un dilema filosófico que no quedó resuelto en esta elección. O somos demócratas y creemos en instituciones que desde el poder se mantengan al margen de la expresión genuina de los ciudadanos, o nos queremos convertir en una expresión malograda del priismo donde intervenimos cínica y descaradamente con los recursos públicos o con los programas de gobierno; si eso es lo que esperaban, tenemos un problema más serio.


-Josefina recorría el país prácticamente sola, recorrer el país sin liderazgos a su lado…


-Cada quién tendrá que hacer su análisis sobre su aporte a la campaña. Incorporarse a la campaña siempre asume un riesgo, uno gana o pierde capital político, credibilidad, aprecio social, pero también a eso nos dedicamos en la política. He escuchado con mucha sorpresa en los últimos días el argumento de: “a mí nunca me llamaron para que yo hiciera”. No había que esperar una llamada para trabajar por este partido. Quizá para muchos el comité de campaña se debió de haber ocupado de hablarle a la gente para que hiciera un aporte. Es un error de comprensión, es un error de falta de generosidad.


-Hay liderazgos como Carlos Medina Plascencia o Ernesto Ruffo que aseguran que fueron marginados…


-Los dos tenían responsabilidades concretas en la campaña, uno de ellos era candidato a senador por mayoría y tenía la responsabilidad de coordinar la campaña en Baja California, Ernesto Ruffo. Carlos Medina era el encargado de la propuesta, con un equipo de trabajo que se encargó -Daniel Hernández y Miguel Székely- del discurso y propuesta. Quizás debió haber un canal de comunicación, pero nunca nos negamos a hablar con ninguno de los dos.


-¿Cómo fue la relación de Josefina con los medios?


-A Peña Nieto se le han de haber vaciado como ocho estadios, se le vaciaron en Sonora, en Jalisco, se le frustró un evento en Morelos, hubo golpes y bombas molotov y nunca vi el tratamiento tan insistente e intenso como en la campaña de Josefina. El Estadio Azul, cuando aún no empezaba la campaña, estuvo en la discusión de los medios dos semanas. ¿Estrategia de adversario? Puede ser. Pero en la campaña hubo eventos en los que el trato pudo haber sido el mismo hacia Peña Nieto. No culpo a los medios del resultado, simplemente sí hay medios que apostaron por un candidato y se hizo visible.


-¿No sientes miradas acusatorias dentro del partido?


Es absolutamente normal y respetable que frente al escenario que vivimos siempre haya la intención de buscar a un culpable. Pero, el Estadio Azul tuvo muy poco que ver con la debacle en Jalisco. A mí me gustaría analizar ese escenario, o lo que sucedió en Morelos, o por qué en Oaxaca o en Guerrero no ganamos un solo distrito, o en Sinaloa sólo ganamos los dos históricos. Sigo sin ver el nexo causal entre los posibles errores que pudo haber cometido la campaña y el resultado en algunos estados. Tuvimos una extraordinaria candidata que convencía y que alentaba el voto por el PAN, pero también vimos candidatos que eran un lastre para la propia campaña. Pero no parece sensato ni responsable decir que la causa de todo lo que nos pasó tiene que ver con la forma en la que se desarrolló la campaña presidencial.


-¿Los pronunciamientos del exmandatario Vicente Fox afectaron el resultado?


-El pronunciamiento de Vicente Fox tuvo un efecto determinante en el ánimo de los panistas pero también en la conformación del voto útil, de quienes no querían al PRI pero tampoco a Andrés Manuel, y que abandonaron el PAN y que optaron por un voto útil hacia un lado o hacia otro, y eso fue producto y causa de las declaraciones de Vicente Fox. Fox mató la convicción de triunfo en la campaña.




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