Removió los recuerdos del 85


-Crónica-


Arturo Ángel / 24 Horas


“Estaba lavando los trastes, tenía el radio prendido, me acuerdo que estaba por ir a comprar el gas cuando sentí el movimiento… pero fue mi pecera; cuando vi que se le comenzaba a salir el agua fue cuando me acordé de todo, de todo lo de hace 25 años. Y supe que tenía que salirme”


La señora Josefina de la O, residente desde hace tres décadas del edificio Los Galeana de la Unidad Habitacional Tlatelolco, ayer revivió los mismos pasajes que la mañana de aquel jueves, ese que tocó para siempre a miles de capitalinos.


El temblor de ayer tal vez no tuvo la fuerza necesaria para causar los daños que el del 19 de septiembre de 1985, pero sí para remover temores y recuerdos de aquellos que en carne propia lo vivieron.


“En todos estos años, nunca habíamos sentido lo de hace tantos años; fue como revivirlo todo otra vez, y lo que yo recuerdo es lo de mi pecera, porque eso se me quedó grabado, ese mismo miedo, del agua saliéndose por los bordes”, dijo Josefina, ya con la voz entrecortada.


Tanto en Tlatelolco como el Centro Histórico, zonas especialmente golpeadas por el sismo de septiembre de 1985, miles de personas permanecieron por más de dos horas en el exterior de casas, oficinas, comercios, escuelas y bancos, algunos por precaución, y otros por auténtico temor a que una barda o in inmueble pudiera venirse abajo.


En avenida Juárez y Balderas, Ricardo Henríquez, empleado de un banco, recordaba mientras esperaba, como muchos otros, los recuerdos del temblor de 1985, y de los daños que había causado.


“Yo tenía a un compañero en el Hospital Juárez, me acuerdo que su esposa me llamó y me dijo que se había caído todo el edificio, no lo podía creer pero aquel se sintió como el de hoy (ayer); esperemos que todos estén bien”, señaló.


Los que no recordaban lo sucedido, o platicaban entre ellos, intentaba nerviosamente comunicarse con sus teléfonos celulares con sus conocidos, situación que en la mayoría de los casos resultó inútil. Las líneas, sobretodo en la zona centro, se colapsaron.


En Tlatelolco en tanto, donde el sismo del 85 tiró el edificio Nuevo León matando a cerca de 300 personas, familiares y vecinos se concentraron en los parques, para platicar de cómo habían sentido el movimiento telúrico, y de los recuerdos de otros sismos.


La explanada del Monumento a la Revolución también fue ocupada por miles de personas, aunque en esta ocasión no se trató de manifestantes sino de las personas desalojadas de los edificios de los sindicatos y dependencias de gobierno que se ubican alrededor.


A unos metros de ahí, sobre la avenida Plaza de la República, frente a las Oficinas Generales del ISSSTE, una decena de personas se juntaron en torno a un taxi cuyo conductor decidió sintonizar una estación de noticias.


“Sí hay que las computadoras y lo del Twitter, pero no hay como el radio; ahí es donde primero nos enteramos, así le hicimos en el 85 igual, ahí decían dónde se necesitaba ayuda”, recordó Gregorio Ortega, conductor del taxi.


Caso contrario fue el de los más jóvenes, aquellos que no vivieron el terremoto de hace dos décadas y media o eran muy pequeños para recordarlo, pues la falta de aquel contexto les permitió vivir el temblor de ayer con una actitud en la mayoría de los casos, mucho mas despreocupada e incluso hasta con buen humor.


“Cuando empezó a temblar una señora comenzó a preocuparse sobre como estaría su hijo en la escuela y yo más bien sobre cómo estaba mi perro en la casa, porque al pobre le da miedo todo, hasta que el camión pase”, dijo la joven de Cristina Hernández, estudiante de una preparatoria particular de la colonia Juárez.


Afortunadamente, y más allá del susto y de la crisis nerviosa que padecieron muchos de los capitalinos ayer, el saldo humano del movimiento telúrico fue blanco. Un resultado sin duda, muy distinto al de hace 25 años.




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