PRI arranca al alza; conflictos en AN y la izquierda


En el tricolor andan en bloque y están bien “prendidos”, los panistas divididos y dando tumbos, y los de la izquierda cada quien por su lado


Martha Anaya / 24 Horas


A unas horas del inicio de las campañas presidenciales, los ambientes en los equipos de los candidatos son contrastantes: los priistas están “prendidos”, huelen el triunfo; los panistas andan nerviosísimos, se miran con recelo y parecen no hallarle la cuadratura al círculo, y los de las izquierdas andan cada uno por su lado, vislumbran la derrota en el horizonte.


Algunas imágenes de los últimos días de la intercampaña son reveladoras de lo que les acontece.


Convoca el PRI a conferencia de prensa. La sala está atestada de medios. Aparece Luis Videgaray, coordinador de la campaña de Enrique Peña Nieto acompañado de voceros del partido, el equipo de campaña y todos sus coordinadores regionales. Frente a cámaras y grabadoras dan a conocer el arranque de la campaña con un entusiasmo envidiable.


“¡Qué bueno que ya se va a acabar la intercampaña!”, dice Videgaray, “queremos a nuestro candidato en las plazas, en la calle, con la gente; ¡y qué bueno que también se va a acabar la otra campaña!, la del activismo del gobierno federal”. El punto de arranque elegido es Jalisco, uno de los primeros estados que el priismo perdió ante Acción Nacional (1995) y donde Felipe Calderón fue “destapado” como candidato a la Presidencia de la República.


El simbolismo es claro: no sólo se aprestan a recuperar una de las plazas más importantes del país, sino que lo harán desde el mismo punto donde asomó cabeza el hoy Presidente, a quien consideran su principal adversario en esta contienda, no a la abanderada panista. El reto es directo y desde ahí lanzarán el guante en este desafío.


Iniciarán el primer minuto del viernes con un acto masivo en la Plaza Tapatía (frente al Hospicio Cabañas), con más de 15 puntos de ventaja, según las encuestas, y la actitud de todos ellos semeja desde ahora a los caballos en el arrancadero: intensos, emocionados, con el jinete presto y la mirada al frente.


Izquierda dispersa


Tres horas después de esta escena, nos hallábamos en la casa de campaña de Andrés Manuel López Obrador. El patio posterior ha sido ya habilitado para las conferencias mañaneras que dará el candidato de PRD, PT, Movimiento Ciudadano a partir de que inicien las campañas. Lucía muy bien, con la bandera nacional a un lado y una pintura con el rostro de Benito Juárez adosado al muro. Sólo que…, que el tabasqueño se ve muy solo.


Y no porque nadie lo acompañara. A su lado estaban Ricardo Monreal, coordinador de la campaña; Alberto Anaya y Ernesto Prieto Ortega, a quien presentó como el candidato de PT y Morena al gobierno de Guanajuato. “Respeto la decisión del Partido Movimiento Ciudadano y del PRD, pero en el caso de Guanajuato nosotros apoyamos a Ernesto Prieto”, diría AMLO.


Una nueva fisura en su entorno, al igual que en Jalisco, donde Andrés Manuel apoya a Enrique Alfaro, quien contenderá tan sólo bajo las siglas de Movimiento Ciudadano, mientras el PRD va con otro candidato. Y si a ello le sumamos el portazo que perredistas -y a última hora petistas y naranjas también le dieron a sus cercanos en las listas de candidatos al Congreso-, el resquebrajamiento es evidente.


Además, pareciera que prácticamente todo el peso de la campaña recae en él. ¡Hasta de cómo van a viajar los periodistas que van a cubrir su campaña se tiene que ocupar! En plena conferencia de prensa, los reporteros le pidieron que dispusiera que Monreal se ocupara de los medios porque su coordinador de prensa, César Yáñez, tiene tanto trabajo que nomás no contesta el teléfono. López Obrador no accedió, pero prometió que César enviaría el itinerario de los vuelos ese mismo día para que pudieran seguirlo.


Sin duda, los pocos o muchos votos que obtenga, serán gracias a su propio esfuerzo y a uno que otro colaborador porque no se ve a las estructuras de los partidos apoyándolo, sino más bien viendo qué raja sacan para ellos al ver a su abanderado situado en el tercer lugar de las preferencias electorales. Y será Macuspana, su tierra, el lugar que eligió para tomar aire e iniciar ésta que será su última carrera.


Del lado de Josefina Vázquez Mota tampoco las traen todas consigo. Desde lo que ocurrió en el Estadio Azul las cosas no les han salido bien, ni siquiera los spots. “¡Parece que traen los santos volteados!”, lamentaría uno de sus cercanos.


Estos últimos días de intercampaña se la han pasado explicando, defendiéndose, acusando, ¡todo a la vez!, por lo que escribió en su tesis sobre la UNAM, por la campaña de desprestigio que, dicen, se ha desatado contra ella en Twitter, o por la grabación filtrada donde afirma que Genaro García Luna la espía y que la vocera de Los Pinos, Alejandra Sota, filtra sus conversaciones.


Tres equipos de campaña actúan a la vez: el de la propia Vázquez Mota, el del partido y el de Los Pinos. Unas veces la opinión de uno se sobrepone al otro y en otras cada quien actúa por su cuenta. ¡Y son tantos!, que hasta en términos de comunicación ya no sabe uno quién es quién, ni de parte de quién habla. En el propio PAN han creado lo que llaman “la red de voceros”. Y en cuanto a decisiones políticas electorales, Gustavo Madero jala por un lado y Josefina por otro: léase el caso Larrazábal.


Hay también en el equipo de la candidata dos corrientes sobre la posición que debería asumir frente a Felipe Calderón para hacer crecer sus números: los que están porque se deslinde de él, aunque sea en algunos temas, y quienes prefieren que aparezca como continuadora de las políticas calderonistas y que no muestre la menor distancia hacia el Presidente. (Estos últimos están ganando la partida).


Recelo, desconfianza y reclamos son ahora parte de cotidianidad. Los que vienen trabajando con Josefina desde hace años consideran además que los recién llegados (y a posiciones de mando) son unos oportunistas y que a ellos los están relegando cuando debieran ser los capitanes. Trabajan aparentemente juntos, pero hasta ahí. La emoción de triunfo que compartieron durante la campaña interna se esfumó. Y el pobre Roberto Gil Zuarth, su coordinador de campaña, trae una expresión de compungido y angustiado que no puede con ella.


El resultado: descenso en las encuestas y cambios de decisión a cada rato sobre lo que hay que hacer. Por ejemplo, en su propio arranque de campaña. Inicialmente prometió que comenzaría en Chihuahua y resultó que siempre no; después se anunció que sería en Ensenada, Baja California, donde el PAN obtuvo su primera candidatura y se canceló hace apenas unos días porque no habían tomado en cuenta la diferencia de horario con la capital del país, y después se dijo que arrancaría en Teziutlán, Puebla, el lugar de donde son originarios sus padres.


Pero el martes por la noche, vía un comunicado, cambiaron de nuevo las señales. La nueva agenda, que “puede estar sujeta a cambios de última hora”, indica que en el primer minuto del viernes Josefina tendrá un evento en su casa de campaña, en la colonia del Valle.


En suma, el equipo da tumbos en el picadero y Josefina con dificultades se acomodará en el arrancadero.




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