Star Wars 35 años de sentir la fuerza

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El 25 de mayo de 1977 llegó a las pantallas estadunidenses "La guerra de las galaxias: una nueva esperanza", la primera de las seis cintas

Excélsior

 

Asegurar que George Lucas no confiaba en su instinto sería ir contra las evidencias. El director, que en 1977 tenía 33 años de edad y sólo dos largometrajes a cuestas, apostó su creciente crédito cinematográfico en un proyecto al que pocos daban esperanzas.

 

Nadie imaginaba en lo que se convertiría La guerra de las galaxias: una nueva esperanza, cinta que llegó a las pantallas estadunidenses el 25 de mayo de aquel año.

 

Nadie, excepto Lucas, quien confiando en su instinto y aprovechando la poca fe que los estudios 20th Century Fox tenían en el filme sacó jugo al hacerse dueño de todos los derechos comerciales que se desprendieran de la película. Golpe maestro del realizador que apenas había filmado THX1138, en 1971, y American Graffiti,en 1973.

 

Cuando la primera entrega de La guerra de las galaxias llegó al cine, la industria se convulsionó. Revolucionaria en los aspectos técnicos y efectos especiales, con un guión que apelaba a la conjunción de distintas hazañas mitológicas y con un gran plan de marketing, el filme pronto se erigió como un referente.

 

La premisa, que narraba las aventuras de Luke Skywalker, un joven granjero con sueños de grandeza y con habilidad especial para dominar “la fuerza”, conquistó de inmediato. Peleas espaciales, naves interestelares y dos ejércitos enfrentados por el control de la galaxia entera aderezaron las aventuras.

 

Con un presupuesto de 11 millones de dólares, la cinta fue escrita por el propio Lucas, quien ha reconocido en distintas entrevistas la influencia que ejercieron las aventuras de Flash Gordon, las películas asiáticas sobre samurais y el libro El héroe de las mil caras, de Joseph Campbell sobre la visión que tenía de la historia.

 

Son aquellos conceptos en mente, Lucas comenzó a trabajar en lo que sería el universo de la saga. La idea les pareció descabellada a los estudios United Artists y Universal, quienes se negaron a participar en el proyecto dejando el campo libre para que Fox lo apoyara con reservas, pues dudaban de sus alcances económicos.

 

Con la anuencia del estudio, y su capital, Lucas dio forma al guión y reclutó a un grupo de actores quienes, salvo Alec Guiness, no gozaban de altos blasones en la industria cinematográfica.

 

Así, Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Anthony Daniels, Kenny Baker, Peter Mayhew, James Earl Jones (sólo su voz) y David Prowse dieron forma al elenco.

 

Los personajes de Luke Skywalker, Han Solo, la princesa Leia, C3PO, R2D2, Chewbacca y Darth Vader cobraron vida encarnados por aquellos actores, quienes, para bien o para mal, no se han podido alejar de ellos desde entonces.

 

El arranque de la cinta en taquilla fue lento. En su primer fin de semana, según el sitio www.boxofficemojo.com, apenas recaudó 1.5 millones de dólares, producto de su proyección en 43 salas.

 

Sin embargo, conforme avanzaban los días y con el poder del boca a boca, la gente se volcó a las salas de cine que, para agosto, ya sumaban mil 096 proyectando el filme.

 

La trama ayudaba, pero lo que sin duda volvió locos a los entusiastas del cine de acción y de ciencia ficción fueron los recursos técnicos utilizados en el filme, que innovaron en la industria.

 

Lucas echó mano de Industrial Light & Magic, empresa que él mismo había fundado en 1975 para dar vida a las batallas espaciales.

 

Usando técnicas de captura fotográfica y tomas en baja velocidad logró hacer creíbles los encuentros bélicos entre la Alianza Rebelde y el temible Imperio Galáctico y de paso acabar con el descrédito que crecía entre su propio equipo. El tiempo le dio la razón, pues hasta ahora la cinta ha recaudado 775 millones de dólares sólo en taquilla.

 

Éxito polarizado

 

Cuando los papeles de los principales personajes fueron asignados a Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Anthony Daniels, Kenny Baker, Peter Mayhew y David Prowse era probable que ninguno de ellos supiera que estaban condenados a vivir a la sombra de la saga.

 

De aquel equipo histriónico sólo ha brillado Harrison Ford, quien no estaba contemplado en el elenco original, pero que trabajaba como carpintero en los sets.

 

Mark Hamill aceptó el papel de Luke Skywalker convencido de que aquella, su primera incursión en cine, impulsaría una carrera que había basado en series televisivas. Sin embargo, el tiempo demostró que Hamill nunca pudo sacudirse el estigma de haber encarnado a Skywalker, por lo que tuvo que conformarse con papeles pequeños en medianas producciones de cine y de televisión.

 

Un caso similar fue el de Carrie Fisher, la princesa Leia, que como actriz gozó de pocas glorias posteriores, pero que gracias a la publicación del libro Postcards from the Edge y su autobiografía Wishful Drinking logró cierta notoriedad.

 

Anthony Daniels, Kenny Baker y Peter Mayhew mantuvieron sus carreras ligadas a la saga. Daniels, por ejemplo, regresó al papel de C3PO en las tres últimas entregas fílmicas, además de que ha prestado su voz para videojuegos y espectáculos musicales del filme.

 

Los tres, además, han sacado provecho del fervor con el que los siguen los fans, pues acuden a cuanta convención de Star Wars se organice, cobrando siempre por su presencia y por los autógrafos que dan.

 

Harrison Ford fue el único que, gracias a La guerra de las galaxias obtuvo una proyección que con el paso del tiempo lo convirtió en una súper estrella. Como protagonista de la saga de Indiana Jones se probó como buen actor y, más importante, como un imán en taquillas. A aquellos filmes se le agregaron otros como Apocalipsis Ahora, Blade Runner, El fugitivo, Juegos de patriotas y otros más que lo han colocado como una de las estrellas más taquilleras de la historia.

 

Sin embargo, el máximo ganador tras Star Wars fue su creador George Lucas, quien aprovechó la desconfianza de los estudios para firmar un contrato que le negaba un aumento en su pago final, pero que le permitía poseer los derechos de explotación de la saga, la mercancía que se generara de ella y el 40 por ciento de todo lo que obtuviera en taquilla.

 

Con gran visión empresarial, Lucas se dio a la tarea de escribir más de la historia para plasmarla en comics y libros, y logró que la marca de juguetes Kenner se interesara en la fabricación de figuras de acción de los personajes.

 

El éxito fue tal que la presencia de La guerra de las galaxias se expandió a cualquier objeto. Ropa, gadgets, réplicas, alimentos y, por supuesto, líneas de juguetes se rindieron ante la demanda de la gente. Con ello George Lucas demostró que, además de un cineasta innovador, entendía bien el mundo de los negocios. Actualmente es considerado por la revista Forbes como el 358 hombre más rico del mundo. Él sí supo dominar “la fuerza”.

 

 

 


 
 
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