¿Gobernador de Puebla? Es algo que no puedo despreciar: Lozano


El candidato al Senado responde a todos los cuestionamientos sin cortapisas


Arturo Rueda


Genio y figura hasta la sepultura. Polémico por naturaleza, Javier Lozano Alarcón le reparte a todos por igual en su búsqueda por el Senado y no rehuye ningún cuestinamiento, incluida la polémica relación con su familia paterna, con quien reconoce no tener contacto desde que murió su mamá, e incluso califica como oportunista que sus medios hermanos se quieren colgar de su nombre. El aspirante al Senado defiende su arraigo pese a sus largos años en el DF y se horroriza de que la Suprema Corte de Justicia le dé un amparo a Napoleón Gómez Urrutia, que le otorga el reconocimiento como líder del sindicato minero. También tiene palabras contra Martín Esparza y el SME, que lo declararon “indeseable” en la Sierra Norte.


A Manuel Bartlett lo califica como un “amasijo de contradicciones” y ratifica que ya no le tiene miedo ni respeto. De Blanca Alcalá le recrimina sus negativas a debatir y anuncia que en el próximo encuentro con el CCE se verá una confrontacion.


Lozano Alarcón no le “hace feo” al futurismo y deja la puerta abierta en un futuro a buscar la gubernatura de Puebla. “Si yo ya dije que me interesa ser Presidente de la República, no puedo despreciar algo de esta naturaleza, no puedo despreciar ninguna otra cosa en el camino”. Una entrevista que calará hondo.

 

Arturo Rueda: Javier Lozano, ¿qué haces aquí en Puebla buscando el Senado? Yo he señalado tu falta de arraigo y tu presencia como un acto de oportunismo. Hay un sentimiento, una impresión de decir “no, es que Lozano sólo viene a Puebla cuando quiere buscar un cargo de elección popular”.

 

Javier Lozano Alarcón: Oye, ¿no sabemos nada de él? No soy un forastero, no soy alguien que tuvo que salir huyendo, no soy un prófugo de la justicia, me fui a México después de la prepa, yo nací aquí, estudié aquí la primaria, la secundaria y la preparatoria, poco después muere mi mamá, que era verdaderamente mi punto de arraigo con Puebla. Aunque tengo mucha otra familia, realmente no hay contacto con ellos, entonces básicamente era el punto medular el de mi mamá. Me fui a estudiar la carrera a la Libre de Derecho. Pero vamos, mis amigos, el edifico que nos heredó mi mamá aquí sigue, donde nosotros vivíamos, aquí está enterrada mi mamá, tantas cosas que me unen con Puebla. Pero sí, claro, mi desarrollo profesional y después político se dio a nivel federal, pero eso no es una cuestión vergonzante ni me quita o me resta, cómo explicarte, ni raíces ni arraigo ni pertenencia ni mi paisanaje con Puebla.

 

AR: Tus enemigos dicen: “ni la familia de Lozano lo va a acompañar a sus actos de campaña”. Por ahí algunas historias que publicó Proceso de un enfrentamiento incluso legal entre los hermanos, o sea, es decir la familia de tu papá.

JLA: El tema de mi papá yo mismo lo hago público, porque me da mucho coraje el oportunismo. Mi papá y mi mamá se separan o se divorcian cuando yo era muy pequeño. Quien ve por nosotros es mi mamá, eso sí me da mucho coraje porque mi papá todavía vive, pero no tuvimos más encuentro, más contacto, más nada. Él sí se volvió a casar y tuvo otros tres hijos, y de pronto me encuentro en un periódico hace como cinco o seis años, algo así, un cuate que es músico dice…

AR: Sí, “y estamos muy orgullosos de que mi hermano Javier Lozano llegue a la Secretaría del Trabajo”, lo dijo en CAMBIO.

JLA: Y todavía le preguntaron “somos seis hermanos”. Cómo que somos seis hermanos, ¡yo ni los conozco! A que si yo estuviera en la cárcel, a que si yo fuera Moreira, a que no estarían “oye, somos hermanos de Lozano”. ¡Mangos qué! Eso se llama oportunismo y me da mucha rabia esos oportunistas y mi propio papá que ¡ay sí, ahora resulta que estoy bien orgulloso de mi hijo!

AR: Como secretario del Trabajo en la administración de Felipe Calderón, tuviste varias polémicas, incluso una de ellas que inexplicablemente se está resolviendo en estos días con el líder minero Napoleón Gómez Urrutia, donde recibe un amparo de parte de la Suprema Corte de Justicia (SCJN).

JLA: Es una combinación entre una ley obsoleta que tenemos, la Ley Federal del Trabajo, que nada más tiene 42 años de vida sin ningún cambio de fondo. Esa legislación le da manga ancha a los sindicatos para hacer y deshacer, sobre todo a los líderes sindicales, hay esto que se llama la toma de nota. Bueno, pues qué pasa con Napoleón Gómez Urrutia. Yo ni lo conocía, es más, nunca he hablado con él, afortunadamente ni por teléfono, nunca, no lo conozco. Cuando llego a la Secretaría me entero de lo de Pasta de Conchos, cuando revisamos su expediente y solicita la toma de nota como secretario general, le decimos “a ver, a ver, dicen los estatutos tiene que ser trabajador minero cuando menos cinco años de antigüedad y para ser líder tiene que estar presente en las secciones para revisar con sus propios ojos”, y dónde está este angelito, en Vancouver, por qué, porque tiene órdenes de aprehensión porque sus propios trabajadores lo demandaron por volarse 55 millones de dólares, ah caray, ¿y fue trabajador minero?, pues eso dice, a ver, vamos a checarlo con el Seguro Social.

AR: Fue hijo de un trabajador minero.

JLA: Eso, fue hijo de Napoleón Gómez Zada, por cierto muy respetable líder minero, se muere y entrega la estafeta al hijito que en su vida se había metido a una mina, ni la de Zacatecas. Entonces, hacemos la consulta al Seguro Social, pues sabes qué señor, no te reconozco como líder porque no cumples con tus estatutos. Va, se ampara, y le niegan el amparo el Poder Judicial, van a unas revisiones y se lo niegan y luego llega a la Corte. Fíjate por qué le dan el amparo: no me voy a meter si es minero o no, si está en México o no, me voy a meter a ver si la STPS tenía facultades para haber hecho la indagatoria que hizo en el IMSS para ver si de veras era o no líder minero, no encontramos facultades en la STPS para hacer ese tipo de pesquisas, luego entonces le damos el amparo aunque sea un truhán, aunque sea un prófugo de la justicia, aunque no haya demostrado dónde están los 55 millones de dólares y aunque no sea un trabajador minero.

AR: Oye, otro sindicato con el que estás enfrentando, el SME, Martín Esparza, de una empresa que ya no existe, además.

JLA: Exacto, es un sindicato que ya no tiene contrato, acabamos con un organismo descentralizado que se llamaba Luz y Fuerza del Centro. Te voy a decir por qué la agarraron conmigo: porque yo salí a dar la cara una y varias veces por el Presidente Calderón, como lo debe hacer un secretario de Estado responsable, y no andar escondido, yo la hice de vocero del tema y por eso dicen “es Lozano”. Lo que hicimos fue correcto porque extinguimos una paraestatal cara, ineficiente y corrupta. Costaba 42 mil millones de pesos al año mantener el subsidio del presupuesto federal, para mantener Luz y Fuerza y seguir cobijando abusos, chantaje, mal servicio, ineficiencia, etcétera, es dos veces el presupuesto de la UNAM, es tres cuartas partes del presupuesto total de Puebla y eso es lo que nos costaban estos angelitos. Si el problema no fue haber extinguido Luz y Fuerza del Centro, el problema fue haberlo extinguido tan tarde.

AR: Oye, pero el PRI te define como el enemigo del empleo, enemigo de los sindicatos.

JLA: Pues sí, cómo me van a declarar, ni modo que me echen porras, ¡ah!, pero en cortito porque en eventos llegaba Leobardo Soto y “le damos la bienvenida al señor secretario, nuestro respeto”, entonces sí, en corto, mi cuate.

AR: ¿Estás a favor de una reforma laboral con contratos temporales, como se utiliza en algunos países de Europa para que te puedan contratar por tres meses?

JLA: Se llama flexibilidad laboral, es una realidad, es la movilidad, es una rotación constante, es por las necesidades propias de un mercado. Por ejemplo: tú puedes decir “voy a contratar a esta persona por una remodelación tal vez uno o dos meses”, puedes tener un bar y sólo abrir jueves, viernes y sábado, y entonces yo sólo te necesito tres días, hermano, o puedes ser estudiante y sólo puedes trabajar dos horas al día, pues que te contraten dos horas al día, pero con seguro social y prestaciones; pero como no tenemos ese tipo de flexibilidad, entonces se cometen todo tipo de abusos o entonces se van a la informalidad.

AR: Los priistas están “córrele y córrele” a los debates.

JLA: Cómo no van a tener miedo si son malísimos, si a Peña Nieto lo quitas del teleprompter, no le sabe, no tiene esa audacia, ni esos reflejos, ni tiene esa calidad de polemista. Otra: su historia, su biografía, sus resultados, sus contradicciones, sus alianzas, su militancia, entonces dice “de fondo me van a guamear y de forma también, pues de loco le entro y si voy arriba en las encuestas mejor me quedo jugando aquí”.

AR: Oye, Blanca Alcalá no tiene esa ventaja de ir arriba en las encuestas.

JLA: Y ahí acabamos con el mito de que el primer lugar no quiere debatir, porque yo voy en primer lugar en Puebla, por cierto, ¡muchas gracias a quienes están creyendo en mí! Y creciendo, por cierto. Yo estoy en primer lugar y sí quiero debatir porque le quiero demostrar a los poblanos que sí se puede tener un representante digno con capacidad, conocimientos técnicos, carácter y honestidad.

AR: Un debate que me promete, pero no acaba de desenvolverse es entre Manuel Bartlett y tú, el otro día le dijiste casi que era un viejito senil, ¿qué pasa con Bartlett: priista en la izquierda o que todavía es del PRI?

JLA: Es una maraña de contradicciones, yo lo que dije es que en algún momento le tuve mucho respeto, afecto, consideración y hasta temor reverencial. Era un señor muy respetado, todavía como senador en los primeros años empezó a tener buenas intervenciones, pero se da cuenta de que se le va acabando su vida útil como político, dice “híjole, hay que cambiar de epitafio, no quiero que mi lápida diga ‘aquí yace al que se le cayó el sistema o el que tiró el sistema en el 88’, me tienen que recordar como un hombre defensor de los energéticos, o una cosa así, me voy a volver de izquierda a las de tres, voy a coquetear con la izquierda, los criticaré a rabiar pero no dejaré de ser del PRI”. Está en un muy lejano tercer lugar, los poblanos no le tienen el aprecio, sí le voy a contestar y fuertecito, porque va a ser de una buena vez y por todas.

AR: Blanca Alcalá, ¿qué piensas de ella?

JLA: Ella tiene una cautela muy particular para no ir a un debate donde le pueden preguntar, sobre todo de su gestión como alcaldesa que es lo más reciente de su trayectoria política, pero también de lo que ella representa en términos del partido político al que pertenece, ella dice “no me siento cómoda”. En pocas palabras, tiene miedo y eso explica que no haya querido ir a la Ibero.

AR: Y Augusta Díaz de Rivera: no la invitaste a tu casa de campaña, no la sacas en los promocionales, en los espectaculares sales con Paty Leal, parecen una fórmula fracturada.

JLA: No, lo que pasa es que es un estado muy grande, tenemos 217 municipios y 16 distritos electorales, es un error andar todos como mueganitos de un lado para otro, nos tenemos que dividir, el día que yo estaba inaugurando mi casa de campaña, ella estaba en el distrito I.

AR: Se dice en los corridos políticos que al gobernador Moreno Valle le interesa que tú llegues al Senado y que si Augusta no llega, bueno, pues no hay bronca.

JLA: Mira, yo creo que son parte de las especulaciones que se dan en el calor de las contiendas político-electorales y las alianzas. Yo sé que al PAN le va a ir bien, la otra vez me malinterpretaron: “minimiza Lozano a Josefina”. No es que minimice a Josefina, lo que estoy diciendo es que en relación o comparación con otros estados de la República, en Puebla tenemos una fortaleza adicional. ¿Cuál es? El gobernador, un gran gobernador haciendo cosas.

AR: Hay un temor real: que digan después de llegar a la senaduría , Javier Lozano Alarcón va a querer ser presidente municipal o gobernador.

JLA: Ésta es una de las enfermedades del sistema político, el futurismo, todavía no te acomodas en un asiento y ya estás pensando cómo le vas a hacer para subir al siguiente. Mi única grilla es el trabajo con resultados y la honestidad, la ética y la honestidad, todos los días 6:45 ya estoy tuiteando, yo personalmente nunca nadie me ha escrito un tuit, yo me defiendo y yo ataco con resultados y trabajo. ¿El día de mañana qué va a pasar? No lo sé, no soy adivino, no soy futurólogo, ¿qué voy a ser? El mejor senador que haya tenido Puebla, eso no tengan la menor duda, si eso el día de mañana me abre nuevas puertas en la política, las voy a tomar.

AR: ¿Sí te interesa ser gobernador, Javier?

JLA: No lo puedo decir ahorita, no sé si algún día me vaya a interesar, no lo puedo despreciar. Si yo ya dije que me interesa ser Presidente de la República, no puedo despreciar algo de esta naturaleza, no puedo despreciar ninguna otra cosa en el camino, no había las circunstancias en su momento para ser candidato, tengo 49 años y estoy lleno de vida, quiero darle durísimo al servicio público.



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