JVM y AMLO hacen mancuerna


Los presidenciables en todo momento cuidaron su imagen ante las cámaras


El mejor librado y quien quedó fuera del juego fue Gabriel Quadri, y lo dijo claramente: “subrayo el asombro que me causa que los políticos no contesten las preguntas”


Georgina Morett / 24Horas


A pesar de las apuestas hubo algo de debate, sin intensidad, desestructurado, con la mancuerna Josefina-Andrés Manuel en contra de Enrique Peña Nieto, en todo momento cuidaron su imagen ante las cámaras, aunque esto costara no mostrar los papeles con los que atacaban, la mayor constante: la incapacidad de los candidatos a responder las preguntas.


El mejor librado y que quedó fuera del juego, Gabriel Quadri, lo dijo claramente: “subrayo el asombro que me causa que los políticos no contesten las preguntas”.


El rígido formato limitó la posibilidad de un debate a fondo, en que los candidatos pudieran enfrentarse en algún tema, lo que sucedió fue que únicamente se buscó el efectismo, las frases hechas y los lugares comunes.


Lo que se convirtió en el tema del momento y que de inmediato subió a redes sociales, fue la presencia de Julia Orayane, quien salió en las tomas de la televisión al inicio del debate.


Fueron dos horas donde las descalificaciones mutuas, acusaciones de corrupción, opacidad, ausentismo, deshonestidad y hasta el caso Paulette, sobre todo entre los candidatos del PRI, PAN y PRD, fueron aderezadas con algunas propuestas, casi ninguna novedosa, y al final una sensación de que no hubo un claro ganador de este primer debate.


Josefina Vázquez Mota, quien nunca perdió su mejor ángulo ante la cámara, ni dio énfasis o intensidad a las frases, ni quitó la sonrisa. Fue quien inició el ataque, al señalar que en su gobierno en el Estado de México, el priista Enrique Peña Nieto provocó que se desplomaran los índices de competitividad y le recordó que el PRI no aprobó la reforma fiscal en la Cámara de diputados. “No deja de sorprenderme que hable de lo que no pudo lograr” comentó.


A pesar de que el candidato priista había asegurado que iría al debate con propuestas y no con ataques, inmediatamente criticó a la panista Vázquez Mota al contestarle que lo grave es que trata de hablar con la verdad y que no dice que la falta de acuerdos se debió a sus ausencias en la Cámara de diputados.


Peña Nieto cayó en el juego de sus contrincantes, incluso cuando el perredista Andrés Manuel López Obrador y la panista Josefina lo atacaban, se equivocó en las palabras y, en lugar de decir “es mi propuesta central”, dijo: “es mi pobreza central”. Inmediatamente después, se refirió a Josefina y dijo: “quiero ser muy clara y le respondo en el otro bloque”.


El candidato puntero se dejó llevar por sus contrincantes, entró a su juego y perdió el piso, no sólo al responder con palabras, sino también en lo gestual, porque nunca mostró el papel con el que demostraba que Josefina Vázquez había estado en Hidalgo cuando se aprobaban las principales reformas en la Cámara.


Andrés Manuel López Obrador fue muy parecido al que conocíamos, lento en su hablar, con los mismos ademanes, haciendo caso omiso de los temas. Como lo dijo desde el principio, dio su explicación de los grandes hombres del poder que se quedaron con México y mostró papeles de los que nunca explicó cuál es la fuente.


Acusó a Peña de querer privatizar Pemex y de gastar más de 600 mil millones de pesos en la publicidad, e incluso sostuvo que las televisoras buscan imponerlo como próximo candidato presidencial. Ante esto, el priista reviró que “si las televisoras hicieran presidentes, usted sería presidente porque en su primer año de gobierno en el Distrito Federal, invirtió más de mil millones de pesos para comunicación social”.


Luego trató de reventar la bandera de honestidad de López Obrador cuando le recordó que presume de honesto, pero se rodea de gente corrupta como René Bejarano.


López Obrador lo atacó con su antecesor, al que llamó su padrino político, Arturo Montiel, y le recordó que nunca lo metió a la cárcel y que incluso estaba presente en el debate.


Un tema muy importante fue el de los monopolios en las telecomunicaciones, al que sólo le entró Josefina Vázquez Mota, quien señaló que México debe tener tantas televisoras como la tecnología lo permita y los ciudadanos lo demanden, asegurando que es hora de abrir a México.


Como en toda la campaña, los candidatos mostraron su opacidad, sólo repitieron sus propuestas, debatieron sin intensidad, ni capacidad. El único con énfasis y ganas, y al que menos le preocupaba verse bien ante las cámaras fue Quadri, quizá es el que logre subir el registro. De los demás, no hubo nada.




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