Estados provocan disparo de deuda interna


Advierte la Auditoría Superior de la Federación


El acelerado endeudamiento en que han incurrido estados y municipios podría hacer necesario un rescate federal ante la imposibilidad de cubrir esos créditos


Manuel Hernández/ 24Horas


El incremento de 72 por ciento en la deuda pública en el último sexenio, el estancamiento económico y la acelerada tendencia de endeudamiento en estados y municipios representa un “riesgo para la sostenibilidad fiscal” del país, advierte la Auditoría Superior de la Federación.


En un análisis sobre los avances de la gestión financiera 2012, la ASF señala que en el periodo 2006-2011 la deuda pública bruta total creció 72.6 por ciento en términos reales, mientras la economía sólo se expandió 7.8 por ciento real, lo cual “indica un deterioro en sus niveles de sostenibilidad”.


En el mismo sentido, los ingresos presupuestarios quedaron rezagados frente al saldo de la deuda pública, al presentar un crecimiento promedio anual de 2.4 por ciento contra el dinamismo de la deuda de 11.5 por ciento en el mismo periodo.


“Este comportamiento significó un riesgo para la sostenibilidad fiscal, debido a que indica un deterioro potencial de la capacidad de pago del gobierno federal y la urgente necesidad de fortalecer los ingresos presupuestarios”, señala el documento.


De 2006 a 2011 el coeficiente de intereses de la deuda pública osciló entre 1.6 y 1.9 por ciento respecto al PIB, cifra que tan sólo en 2011 representa 272 mil 678 millones de pesos.


Otra señal de alerta para las finanzas públicas se encuentra en la acelerada tendencia que presentan estados y municipios en la contratación de deuda para solventar el déficit presupuestario que enfrentan, lo cual podría significar un problema a nivel federal, de acuerdo con el Análisis de la deuda pública de las entidades federativas y municipios, realizado por la ASF.


Tan sólo en los primeros seis meses de 2012 la deuda en estados y municipios aumentó 13 mil 632 millones de pesos, cifra que no incluye los 9 mil 56 millones aprobados por el Congreso de Michoacán a finales de octubre pasado.


“De persistir el acelerado incremento de las obligaciones financieras, sobre todo en las entidades y municipios con mayores restricciones en sus finanzas públicas, se podría transitar a una situación que se manifestaría, entre otros aspectos, en la aplicación de medidas urgentes de ajuste fiscal, de reestructura y refinanciamiento de la deuda, así como en una demanda de recursos federales que los apoye para solventar la carga financiera de sus pasivos y de la deuda pública”, advierte la ASF en su informe.


Sin embargo, todavía se desconoce el tamaño real del problema, ya que la opacidad de los estados y municipios en el manejo de las finanzas públicas impide conocer el monto real de la deuda subnacional. Datos del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero apuntan que la deuda no registrada de algunos entidades federativas es hasta 3.5 veces mayor que la reportada ante la SHCP.


“Hay estados que están contratando deuda de corto plazo para gasto corriente, no son todos, no es la mayoría quizá, pero es un fenómeno preocupante que ese instrumento se empiece a utilizar de manera habitual y desproporcionada”, explica Tamón Takahashi, director en investigación de economía y gobierno del Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC).


En el mismo tenor apunta Juan Pardinas, director del Instituto Mexicano para la Competitividad, quien considera que el problema de la deuda estatal y municipal está íntimamente ligado a la discrecionalidad en el manejo de los recursos públicos, ya que ningún estado reporta su plazo de adquisición de deuda, situación que contribuye de manera significativa a engordar la cifra negra de la deuda no reportada a proveedores y otros servicios.


“Si no resolvemos el tema de la transparencia y que esté claro para qué se están endeudando estados y municipios, la tendencia es preocupante. En 2007, la deuda de las provincias españolas era de 4 por ciento del PIB nacional. Hoy es más de 10 por ciento y se espera que la tendencia llegue entre 16 y 20 por ciento en los próximos años. Lo que no era un problema hace cinco años en España, hoy es una crisis muy seria. Si la tendencia arroja focos amarillos y lo que se contrata de deuda no genera una infraestructura que genere mayor competitividad y crecimiento económico, hay asuntos que nos deben preocupar”, señala Pardinas.




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