Más allá del acuerdo entre PAN, PRD y MC

11:30


Sin Embargo

 

Dicen los priistas que no les preocupa, que no les quita el sueño, el nuevo frente que han conformado los partidos de izquierda PRD y Movimiento Ciudadano, y el PAN, tanto en la Cámara de Diputados como en la de los Senadores. 

Sin embargo, algo de ruido les debe hacer pues, en octubre pasado, se demostró en el Senado de la República que esas corrientes, juntas, sí pueden hacer contrapeso a las decisiones del tricolor y más ahora que tendrán a Enrique Peña Nieto en Los Pinos. 

El 31 de octubre pasado, los líderes de esos institutos políticos –Jesús Zambrano Grijalva, Gustavo Madero Muñoz y Manuel Camacho Solís– explicaron que su alianza legislativa conformará una ruta de unidad para futuras acciones en los ámbitos político y electoral. Como primer tema, destacaron, buscarán defender la democracia, la transparencia y rendición de cuentas, en el marco del debate pendiente en torno a la Reforma Laboral. Pero Madero Muñoz advirtió que este acuerdo político puede ir más allá de los acuerdos en torno a los cambios a la Ley Federal del Trabajo e incluso trascender a ese tema, pues a pesar de las diferencias en sus líneas políticas, lo que esos partidos pretenden es “luchar contra excesos del autoritarismo que pretendan una regresión a prácticas absolutistas”. 

Ante este anuncio, el coordinador de los senadores del PRI, Emilio Gamboa Patrón, afirmó que ellos no están preocupados sino “ocupados” y seguirán trabajando para convencer a todos los partidos que las iniciativas que presente el presidente electo, Peña Nieto, y las del propio tricolor, son sólo para mejorar las condiciones de vida de todos los mexicanos. 

En un comunicado, Gamboa Patrón aclaró que el PRI “no tendrá un comportamiento autoritario, sino que sabrá gobernar con todos y para todos los mexicanos, con la fuerza que nos otorga una diferencia de más de tres millones de votos en la pasada elección”. 

Sin embargo sí advirtió que hay acciones emergentes por tomar, pues “habrá qué ver las condiciones en que se encuentran, tras 12 años, dependencias como Pemex, CFE, IMSS, ISSSTE, principalmente, en materia de corrupción”. Aunque no se trata, por supuesto, de imponer las condiciones de sólo un partido o de un frente de éstos, tener contrapesos siempre es bueno. La discusión en el Congreso debe abrirse, nutrirse de ideas, complementarse. Eso hace un verdadero parlamento en cualquier parte del mundo. 

Alzar la mano por línea o interés personal fue el estilo que el PRI implementó en el Congreso por muchas décadas. Ahora que, después de 12 años de Presidencias panistas –buenas, malas o muy malas, como usted las juzgue–, el tricolor está de regreso en la administración federal, las condiciones han cambiado y esas alianzas le deben servir para exigirse, aprender a dialogar, negociar y entender que el México que gobernará Peña Nieto a partir del próximo 1 de diciembre sí ha cambiado. 

“Ninguna fuerza política debe ser dueña del país”, dijo Zambrano Grijalva, en la conferencia de prensa posterior al acuerdo PAN-MC-PRD. 

Y en eso tiene razón el presidente nacional perredista. Pero los legisladores tampoco deben olvidar que hay una sociedad mucho más informada, viva y demandante, que está esperando mucho más de lo que hasta ahora le ha dado el Congreso, que no ha sido sino miserias. Más allá de los acuerdos entre diputados y senadores, también las organizaciones civiles tendrán una participación activa en el próximo sexenio y su voz, convenga o no a los intereses de los partidos –amarillos, blancos, azules, rojos o verdes–. La voz libre y organizada de muchos mexicanos será otro contrapeso que deberán escuchar todos ellos, justamente para impedir cualquier amago de autoritarismo.


 
 
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