Moverán mesas de diálogo a Cuba en noviembre

10:24

No se trata de convencernos de nuestras ideas políticas, se trata de convenir una agenda para terminar el conflicto

 

ABC

 

El 15 de noviembre. Ese será el día en el que el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) iniciarán las conversaciones sobre el primero de los seis puntos, el de desarrollo rural, que contempla el «Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera» suscrito el pasado 26 de agosto.

 

Así se ha anunciado antes de que diera comienzo una rueda de prensa cargada de elementos simbólicos como el hecho de que los representantes de Gobierno y FARC se han sentado juntos y el reconocimiento mutuo de los esfuerzos hechos así como el compromiso con la búsqueda de la paz.

 

Antes de dar paso a las partes implicadas directamente, Cuba ha leído el comunicado conjunto que los negociadores han elaborado y a través del que han agradecido su apoyo a Noruega y Cuba así como a los países garantes, Venezuela y Chile. Por su parte, la jefa de la sección de paz y reconciliación del Ministerio de Asuntos Exteriores, Tone Allers, también ha elogiado el esfuerzo de las partes en una comparecencia que ha comenzado con media hora de retraso.

 

Más tarde ha sido el turno del exvicepresidente colombiano y jefe de los negociadores por parte del Gobierno, Humberto de la Calle, quien, tras reconocer que las FARC han cumplido «rigurosamente sus compromisos», ha explicado la estructura del proceso de paz: el acuerdo exploratorio, que ya ha finalizado, la segunda, que es la que ha comenzado este jueves, para llegar a acuerdos sobre la agenda, y una tercera que conducirá al acuerdo final.

 

Finalizar el conflicto armado De la Calle ha apelado a la confidencialidad del proceso para que no se pierdan oportunidades algo que, ha asegurado, ya ha pasado en otras ocasiones. Con todo, no ha querido dejar paso al pesimismo y ha insistido en resaltar el momento que viven: «Seguro que no nos convenceremos el uno al otro ideológicamente. Se trata de convenir una agenda para finalizar el conflicto y que las FARC puedan expresar sus ideas sin recurrir a las armas».

 

Antes de finalizar su intervención también ha querido dejar que la finalización del conflicto armado «no significa paz». «Después se desarrollarán los cambios sociales que necesita el país», ha concluido.

 

A continuación ha sido el turno de Iván Márquez, número dos de las FARC, quien ha comenzado su intervención citando a Manuel Marulanda Vélez, «Tirofijo», considerado «padre» de las FARC, resaltando la situación en la que se encuentra su país - de la que ha culpado al Gobierno y sus medidas económicas que ha criticado duramente- y ha asegurado que buscarán la paz con el diálogo pero, eso sí, no una «paz exprés».«Hemos venido con un sueño colectivo de paz. Con un ramo de olivo en nuestras manos. Con propuestas para alcanzar una paz definitiva», ha comenzado Márquez, en una intervención que ha sido mucho más larga que la de De la Calle. «Golpeamos y nos han golpeado.

 

La confrontación bélica se extiende por todo el territorio. La victoria está en manos del pueblo», ha reiterado Márquez quien también se ha referido directamente al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, para pedirle que funden la paz basándose en «los anhelos de la nación».

 

Optimismo Las delegaciones de ambas partes llegaron el miércoles a Oslo, tres días después de lo previsto inicialmente debido a retrasos por cuestiones logísticas y mantuvieron una reunión previa en un lugar secreto para acordar los últimos detalles antes de constituir la mesa de diálogo. Varias unidades móviles de canales de televisión de distintos países han aparcado junto al hotel, reflejo de la expectación que ha levantado el acto que ha marcado el inicio de la segunda fase del proceso de paz y al que han acudido medios de comunicación de todo el mundo.

 

Las delegaciones del Gobierno y de la guerrilla mantuvieron ayer un encuentro en un lugar secreto fuera de Oslo para ultimar los últimos detalles logísticos de las conversaciones, poco después de haber llegado a la capital noruega.

 

Entre las causas de la demora, el líder máximo de la guerrilla, alias «Timochenko», citó hace dos días en una entrevista un retraso por parte de las autoridades judiciales para levantar las órdenes de captura contra los delegados de las FARC, que según confirmó la Interpol a Efe, ya quedaron suspendidas. Tanto «Timochenko» entonces, como De la Calle en unas declaraciones ayer en Catam mostraron su optimismo antes de las conversaciones, igual que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

 

El Gobierno y las FARC asumieron el compromiso de entablar este diálogo de paz el pasado 26 de agosto en La Habana, mediante el llamado «Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera». Ese acuerdo, que no incluye un alto el fuego previo, culminó seis meses de «conversaciones exploratorias» y secretas en Cuba, adonde se trasladarán las negociaciones tras la inauguración en Oslo. Cuba y Noruega son las garantes de un proceso en el que ejercen de acompañantes Venezuela y Chile.


 
 
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