Supuesto autor de filme antiislámico, sitiado por prensa y policía

16:35

Periodismo Libre

 

Un californiano señalado por la prensa de Estados Unidos como el autor del filme antiislámico que generó protestas en Medio Oriente amaneció el jueves bajo estado de sitio, con la casa rodeada de periodistas y bajo protección policial. Luego de numerosas especulaciones sobre quién sería el autor -originalmente identificado con el alias Sam Bacile- del filme barato y malo que ridiculiza al profeta Mahoma e indignó a la comunidad musulmana, medios de prensa apuntaron a un hombre copto (egipcio cristiano) que vive en Cerritos, un suburbio 40 km al sur de Los Ángeles.

 

Desde entonces, y aunque no se confirma si el copto Nakula Basseley en efecto estuvo tras la cámara, su casa está rodeada de periodistas y custodiada por agentes de la ley, según constataron periodistas de la AFP.

 

“Recibimos una llamada y respondimos, estamos proveyendo seguridad pública y continuaremos haciéndolo”, dijo a la AFP Steve Whitmore, portavoz del sherif del condado de Los Ángeles -al que pertenece Cerritos- cuando se le preguntó si Nakula Basseley está bajo protección. Whitmore no adelantó quién hizo la llamada ni qué clase de protección provee la policía al hombre.

 

Poco después dijo a periodistas frente a la casa que los agentes estaban allí solamente por la atención que le han prestado los medios: “No hay ningún disturbio, ningún crimen (…) La razón por la que estamos controlando el vecindario es ustedes (los periodistas)”.

 

“Lamentablemente, este tipo de atención atrae a más gente”, agregó. Fuentes sin identificar dijeron al canal ABC que Nakula, de 55 años y quien fue condenado a 21 meses de prisión en 2010 por estafa bancaria, teme por su vida.

 

Una información divulgada el miércoles por los medios estadounidenses afirmaba que Nakula era el director de la empresa que produjo el filme, aunque supuestamente negó haber dirigido la cinta.

 

El canal de noticias CNN lo identificó el jueves como el autor de “La inocencia de los musulmanes”, cuyo avance en línea desató ataques en Libia, en medio de los cuales murieron el embajador estadounidense en Bengasi, Chris Stevens, y otros tres norteamericanos. Además de en Libia, también hubo enfrentamientos en Egipto entre la policía y manifestantes que protestaban por el mismo motivo, y en Yemen la ira llevó al asalto de la embajada de Estados Unidos, con el resultado de cuatro muertos. También salieron a protestar a la calle en Irán, Irak, Gaza y Líbano.

 

En la noche del miércoles, dos oficiales del sherif permanecieron dentro de la casa del cineasta durante más de una hora y salieron sin hacer comentarios, según constató un periodista de la AFP. La familia se rehusó a hablar con los periodistas en el lugar.

 

La cinta fue firmada bajo el alias Sam Bacile, supuestamente un constructor israelo-estadounidense, pero posteriores reportes apuntaron primero al cineasta copto Morris Sadek, y finalmente a Nakula, también copto. Un colaborador de la película, Steve Klein, dijo a la AFP que el director -cuyo verdadero nombre no proveyó- había decidido ocultarse porque temía por su vida. Klein negó además la implicación de Israel en la producción y aseguró que “Sam Bacile” estaba mortificado por la muerte del embajador estadounidense.

 

En una entrevista con el Wall Street Journal el martes, “Sam Bacile” se refirió directamente al Islam, al que calificó como un “cáncer”. “Éste es un filme político. No religioso”, señaló, precisando que había hecho la película -donde los actores hablan inglés con acento estadounidense y presentan a los musulmanes como ignorantes y gratuitamente violentos- con 60 actores y un equipo de unas 45 personas.

 

El equipo de la película hizo conocer su cólera el miércoles en un comunicado publicado en Los Angeles Times: “Todos los actores y todo el equipo están disgustados y tienen la impresión de haber sido explotados por el productor”.

 

“Estamos 100% en contra de esa película y hemos sido groseramente engañados sobre sus intenciones y objetivos. (…) Estamos shockeados por la reescritura del guión y por las mentiras proferidas a todas las personas implicadas”.

 


 
 
Todos los Columnistas