Crónica del delito más común en Puebla


Un taxi sirvió como fachada para que tres personas cometieran un asalto violento al reportero de esta casa editorial


Esa misma noche se reportaron otros tres casos, el Ministerio Público piensa que se trata de los mismos delincuentes


Víctor Hugo Juárez


Uno de los objetivos de todo reportero es estar lo más cerca posible de los hechos, justo en el momento en el que éstos ocurren. Sin embargo, la temática cambia cuando uno pasa de espectador a protagonista. Así lo entendí el pasado jueves cuando me sume a las cifras de víctimas de robo con violencia y privación ilegal de la libertad, el delito más común de la capital, de acuerdo con las autoridades.


El pasado 13 de septiembre, minutos antes de la medianoche, salí de laborar de las instalaciones de esta casa editorial, ubicadas en la colonia Huexotitla, cuando después de abordar un taxi tres sujetos se subieron de forma violenta sobre la 16 de Septiembre, a la altura de la 39 Oriente.


Lo primero que hicieron al subir al vehículo fue golpearme, encapucharme y pasarme al asiento trasero, donde dos de ellos estaban esperando. A pesar de que intenté cubrirme en posición fetal, los delincuentes me golpearon en brazos y piernas para que no opusiera resistencia.


Mientras el taxi avanzaba, ambos sujetos me golpearon cada vez que intenté levantar la cara para saber a dónde me llevaban. Mientras tanto, el que viajaba adelante me despojó de mi maleta para revisar mis pertenencias. Segundos después, me quitaron la cartera y al percatarse de la existencia de tarjetas de débito, las cosas empeoraron.


Ninguna de las tarjetas contaba con efectivo ya que tenían mucho tiempo de inactividad. Sin embargo, al no recordar el NIP, los golpes aumentaron, mientras que las amenazas de muerte y mutilación se empezaron a escuchar: “tú no quieres cooperar, verdad cabrón. No seas pendejo, ¿qué diría tu familia si llegas sin una mano por amarrado? Te la vamos a cortar”.


Después de esto, uno de ellos sacó un objeto punzocortante que no alcancé a identificar, pero que colocó sobre mi pierna izquierda mientras decía: “te sientes muy cabrón, verdad. Ya valiste madre”. Sin embargo, sólo me golpeó nuevamente.


Tras más de media hora de viajar con rumbo desconocido, los plagiarios me dieron la instrucción de no voltear ni correr cuando me bajaran, pero no perdieron la oportunidad de golpearme nuevamente en el rostro y costillas antes de irse.


Desorientado, descalzo y caminando en calles sin luz, finalmente llegué a un puesto de tacos, cuyos dueños me auxiliaron e informaron que me encontraba frente al salón Glad, sobre la 19 Sur, a la altura de la 41 Poniente por la zona de La Noria.


Al realizar la denuncia correspondiente y después de platicar con el agente del Ministerio Público, éste me comentó que en esa noche era la tercera denuncia con el mismo modo de operación, y que por las características de los sujetos es probable que se trate de los mismos que desde las 10 de la noche iniciaron su jornada en Granjas de San Isidro, continuaron en San Manuel y siguieron conmigo, ello sin contemplar aquellas víctimas que no fueron a denunciar.


Señaló que estas denuncias son muy comunes en días cercanos a quincena o cuando se avecina una fecha de festejo. Sin embargo, destacó que la gente ya no va con el objetivo de que arresten a los responsables, sino para recuperar los objetos que contaban con algún tipo de seguro, pues por la rapidez de los hechos desconfían que las autoridades logren su captura.


Con esta experiencia me sumo a las cifras para el reporte del segundo semestre de 2012 por parte del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), quien publicó que en la primera mitad del año, el nivel de incidencia de este delito en Puebla se incrementó en 33 por ciento, convirtiéndose en el más común en Puebla.




Copyright 2008 / Todos los derechos reservados para M.N Cambio /


 
 
Todos los Columnistas