Bloqueo no logra parar la sesión


Gerardo Fernández Noroña encabezó la manifestación que no pudo evitar la aprobación en lo general de la reforma


Manuel Hernández/ 24 Horas


El desencanto recorre la periferia del palacio legislativo de San Lázaro, como un presagio. Cientos de manifestantes intentan bloquear cada acceso a la Cámara de Diputados para evitar que los legisladores alcancen el quórum necesario para aprobar la reforma laboral aprobada en lo general por la Comisión de Trabajo de la Cámara Baja, luego de que PRI y PAN dieran su visto bueno al dictamen para reformar la Ley Federal del Trabajo.


Los pequeños contingentes de jóvenes y trabajadores sindicales instalados en los diferentes puntos de ingreso al recinto resultaron insuficientes para evitar la aprobación de una reforma calificada por la izquierda como “regresiva” y que “atenta contra los derechos laborales”. El fracaso es inminente. La valla humana resultó más permeable de lo previsto. Antes del mediodía, la noticia de que al menos 400 diputados lograron evadir el cerco para alcanzar quórum se difunde rápidamente a través de internet.


El exdiputado Gerardo Fernández Noroña, uno de los organizadores del bloqueo, llama a levantar el plantón. “Fue un buen esfuerzo, andaban como ratas atarantadas”, dice tras saberse derrotado y empezar a planear un nuevo cerco al Senado de la República a partir de la próxima semana.


La frustración, enojo y la impotencia de los estudiantes se traducen en acaloradas discusiones de todos contra todos. Algunos hablan de tomar calles, realizar paros nacionales y emprender otro tipo de medidas contra la reforma. La realidad caía como un balde de agua fría.


“¿Si la gente no está respondiendo, qué otra acción vamos a emprender?”, cuestiona Fernández Noroña, quien agrega: “si los sindicatos hubieran jalado o la gente hubiera venido en vez de ir a la marcha, lo hubiéramos logrado”.


A través de Twitter, el exdiputado reprochó a los sindicatos no estar presentes en el bloqueo, pero a diferencia del martes, no criticó la ausencia de contingentes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).


El desinterés por la reforma laboral se siente en las solitarias calles de San Lázaro, apenas ocupadas por integrantes de organizaciones como la Confederación Regional Obrera Mexicana o el sindicato del INBA, quienes esperaban pacientes la llegada de los casi 40 mil trabajadores adheridos a la Unión Nacional de Trabajadores, luego de la marcha proveniente desde el monumento a la Revolución en la que participaron sindicatos como el de telefonistas, el SME o el STUNAM.


Algunas pancartas intentaban justificar las acciones en contra de la reforma. “Disculpa las molestias, estamos defendiendo tus derechos”, rezaba una cartulina a las afueras de la sede legislativa. Otra manta arremetía contra los revolucionarios “virtuales” que preferían manifestar su descontento en internet que salir a las calles a detener la “aplanadora de la derecha y sus reformas estructurales”. La reforma será aprobada en cuestión de horas, quizá días, de acuerdo con algunos pronósticos. El desinterés de los transeúntes olía a resignación.




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