Lalo Rivera celebra su noche mexicana cantando


-Crónica-


Héctor Hugo Cruz Salazar


Eduardo Rivera Pérez, por fin, pudo enfundarse como el verdadero anfitrión del Charlie Hall en los festejos del 15 de septiembre. Sin la sombra del gobernador Rafael Moreno Valle, el alcalde fue el verdadero protagonista de la noche mexicana en el Palacio Municipal.


Completamente relajado y de excelente humor, el edil hasta se puso el sombrero de charro para cantar “México lindo”, acompañado del mariachi del Osito Polar -conocido ampliamente entre los políticos, al ser el favorito del sexenio pasado para cualquier festejo-. Lo hizo con sentimiento y se llevó las palmas de sus huestes, los yunquistas que laboran en su administración, quienes lo arroparon, le aplaudieron y lo vitorearon.


El alcalde se lució con los suyos y terminó por salvar la noche con su “palomazo”. La organización del festejo no fue la mejor.


La sede del gobierno municipal se convirtió esa noche en la del grupo ultraderechista. Ahí estaba Juan Carlos Mondragón, Gerardo Maldonado, Ana María Jiménez y Juan Carlos Espina, quienes en las últimas semanas libraron una lucha cuerpo a cuerpo con el morenovallismo.


Con todos ellos, el alcalde tuvo deferencias, los apapachó y atendió como se merecen, después de defender los intereses de los suyos y evitar una imposición. Los yunquistas incrustados en la gestión municipal, también gozaron, pues ellos ocuparon todas las mesas.


Ernesto Bojalil, José Antonio “El Mosco” Díaz García, Leonor Popócatl, Íñigo Ocejo, Felipe Velázquez Gutiérrez, Ignacio Dávila, disfrutaron el festejo junto con otros miembros del clan, como Augusta Díaz de Rivera y el hoy exsenador Jorge Ocejo.


La mesa principal fue compartida por el alcalde con Juan Carlos Mondragón, Amadeo Lara y el titular de la XXV zona militar, además de sus respectivas esposas. Quedó más que claro, que el secretario de Seguridad Pública del municipio es el hombre más cercano.


Hasta ese lugar desfilaron buena parte de los asistentes, sobre todo los funcionarios y mandos medios, que no desaprovecharon la ocasión para saludar a su líder, felicitarlo por el ágape o por su administración.


Rivera Pérez y su esposa posaron hasta el cansancio para las fotos.


Todo mundo quería salir en las imágenes con el alcalde.


Éste no se hizo del rogar y posó con todos en las escalinatas, en los pasillos y hasta a un costado de su mesa, donde pretendía cenar.


Antes de la ceremonia protocolaria del Grito, Rivera Pérez se dio el lujo de darse un “baño de pueblo” y salir airoso entre la multitud.


Cientos de manos fueron estrechadas.


Hubo también felicitaciones y los aplausos no escasearon en las afueras del Charlie Hall para el alcalde.


Tras el Grito, el edil dio entrevistas para las televisoras locales por más de 40 minutos.


Ningún morenovallista estuvo en el convite. De hecho, fuera de los funcionarios y regidores del gobierno municipal, así como yunquistas, el único personaje ajeno fue Fernando Manzanilla, quien no tuvo su mejor noche y conoció lo cerrado que es el grupo ultraderechista.


Y es que aunque el titular de la SGG no desperdicia un solo minuto “libre” para promoverse por la alcaldía, la mayoría de los convidados en la fiesta de Eduardo Rivera lo vieron con recelo.


Manzanilla pasó largo rato de pie, incluso cenó así, y sólo estuvo acompañado por Manuel Janeiro y Felipe Velázquez -tesorero y secretario de Obras del municipio, respectivamente-. Por no más de cinco minutos, “El Mosco” le prestó atención, pero al final, el secretario del alcalde prefirió irse a sentar y cenar con los suyos.


A su salida, el funcionario estatal fue abordado, aunque sólo por los reporteros de la fuente que querían conocer el saldo de las festividades hasta esa hora.


La del 15 de septiembre fue la noche del alcalde.


Y no sólo por tener un festejo en su casa, ser el protagonista del mismo y por llevarse las palmas de los suyos.


Y es que este año sí pudo compartir con el gobernador el balcón principal del Palacio Municipal tras el grito de Independencia. La lectura obligada es que ahora sí se le reconoció como actor importante en la política del estado.


Demuestra también que los acuerdos tomados en la mesa tripartita del PAN avanzan.


El festejo fue redondo Rivera.


Y queda claro que en los días por venir, el alcalde será un protagonista más de las acciones que transforman, para hacer de Puebla la ciudad que queremos.





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