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Crecimiento de la economía




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El reciente anuncio de un crecimiento anual del PIB de sólo 0.8% para el primer trimestre de 2013 implica analizar esta variable de manera detallada. La gran pregunta es si la desaceleración relativa que experimenta la economía desde la seguna parte de 2012, se profundizará o si veremos una gradual recuperación en los próximos meses.

Lo primero que debe entenderse es que el crecimiento de México responde a un debilitamiento de la demanda tanto externa como interna. Si el crecimiento económico baja, eso significa que la demanda se ha debilitado. Justo por los problemas post-crisis en Estados Unidos y Europa, se sabía que la demanda externa se derrumbaría y que las exportaciones mexicanas encontarían dificultad para colocarse en los mercados mundiales. Por lo mismo habría que fortalecer la demanda interna; esto es, tanto el consumo de las familias y el gobierno, como la inversión privada y pública.

 

 

Revisemos el panorama en Europa. Los pronósticos apuntan a que la Zona Euro observará un crecimiento negativo (-0.5%) en 2013, que reflejaría tasas negativas en Italia, España, Francia, Grecia, Holanda y Portugal. Con todo, el panorama se ve más alentador  respecto a 2012. Tal parece que en los países más problemáticos, la crisis ha tocado fondo y eso significa que las cosas irán de menos a más. En adición a ello, las expectativas sobre el desempeño de la economía mundial han mejorado en 2013 y se encuentran en números positivos, según el Barómetro publicado por la revista inglesa The Economist.

 

 

Veamos ahora la economía de EUA, que está más directamente vinculada a México, la cual reportó un sólido crecimiento en el primer trimestre, de 2.5%, y uno más vigoroso en el sector industrial, de 5.1%. Este crecimiento ha venido aparejado con un descenso adicional en la tasa de desempleo (de 7.8 a 7.5% en lo que va del año).

 

 

En suma, la situación en EUA y Europa sigue siendo complicada, pero podríamos estar viendo la luz al final del túnel. Si estas expectativas favorables se hacen realidad, tendremos un mejor segundo semestre y un fortalecimiento, si bien moderado, de la demanda externa, que beneficiaría a la economía mexicana.

 

 

Aundado a lo anterior hay que impulsar el crecimiento económico a través del dinamismo de la demanda interna, es decir, reforzar el consumo de las familias, el gasto del gobierno y la inversión pública y privada. Al respecto conviene señalar que el gobierno ha estado trabajando en este sentido, no solamente a través de las reformas estruturales negociadas en el Pacto por México y aprobadas por el Congreso, sino con el uso de los instrumentos que tiene a su alcance, así, de hecho ya se está haciendo uso de la política monetaria. El Banco de México indujo una baja adicional en las tasas de interés y eso puede alentar el acceso al crédito para consumo y para inversión (demanda interna). También se potencia el gasto de inversión, acelerando el gasto de inversión pública y detonando nuevos proyectos de inversión pública-privada. Lo anterior debe acompañarse con un eficaz y oportuno ejercicio del gasto.

 

 

Todo apunta a un mejoramiento  gradual para la segunda parte del año tanto en el consumo como en la inversión, lo que en el caso de México significa que si bien el ritmo de crecimiento estimado se reduce, la tendencia al alza se mantiene con los efectos positivos que tiene en el empleo y en el bienestar de la población.

 

 

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