Saturday, 08 de August de 2020


La guerra sucia del PRI




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No es lo mismo una campaña de contrastes que una campaña basada en la guerra sucia. Contrastar significa poner dos o más elementos a manera de análisis para que se puedan valorar historias, perfiles, proyectos, resultados y consecuentemente colegir conclusiones y tomar una decisión.

En cambio, la guerra sucia es una artimaña de la más baja calaña, es difamar sin dar la cara, mentir sin recato y sin pruebas, tirar la piedra escondiendo al mismo tiempo la mano. Contrastes y guerra sucia, son las dos formas imperantes de hacer campaña en este proceso electoral. La primera, la campaña de contrastes, es la dinámica que hemos decidido emprender (además de las propuestas) en el equipo de Puebla Unida. La guerra sucia –en cambio-, es la estratagema del PRI y del equipo de Enrique Agüera, comandado por el inefable Fernando Moreno Peña. Veamos.

 

 

El PRI siempre ha usado diversas mañas para ganar elecciones. Decir PRI y la palabra maña es casi una redundancia, una tautología. La historia del fraude electoral en México se podría definir con la palabra PRI-gobierno, sobre todo porque el propio gobierno controlaba la organización de las elecciones hasta que, con la transición democrática, dicha organización pasó a manos ciudadanas. Cuando el PRI pierde el control de los órganos electorales y el poder (por ejemplo, en el 2000 a nivel federal o en el 2010 en el estado de Puebla) buscó otros mecanismos para hacer campaña. Una de las herramientas que encontró el PRI para intentar ganar procesos electorales es el de la guerra sucia, amén de otras como la utilización de recursos y programas públicos en las entidades federativas donde son gobierno, etc. Sabedores que diciendo mil veces una mentira, ésta quizá se convierta en una verdad en el imaginario colectivo, los priístas en diversos estados aprendieron el arte de difamar y manchar reputaciones. Moreno Peña, otrora gobernador de Colima, es especialista en dichas mañas: ensucia procesos, intenta corromper, prostituye ideales y valores, avienta lodo, organiza desmanes. Y lo tenemos en Puebla, encabezando la campaña de guerra sucia más deleznable que haya visto Puebla en toda su historia. Los priístas, a través de panfletos y basura propagandística, además de las redes sociales, han convertido la campaña en un auténtico muladar, difamando a nuestro candidato a la presidencia municipal Tony Gali con mentiras que poco a poco, atendiendo cada una de ellas desde el equipo de Puebla Unida, hemos venido desacreditando.

 

 

La campaña de contrastes es, en cambio, una estrategia que tiene que ver con la presentación que hacemos de dos propuestas y perfiles para que los votantes valoren cuál es la mejor opción, que en nuestro caso es por supuesto la opción de Tony Gali. No es lo mismo que guerra sucia porque en principio damos la cara para hacer la comparativa, vemos de frente a los ojos a nuestros adversarios para referir que somos mejores porque hemos dado más resultados en la función pública o el historial de transparencia está más acreditado que en el candidato rival. En este contexto, por ejemplo, hemos dicho que los más de 30 años de experiencia en el servicio público por parte de Tony Gali acreditan su capacidad para conducir la próxima administración municipal, contra los apenas 8 años de gestión de Agüera al frente de la BUAP, que es una universidad y no gobierno stricto sensu. Tony Gali ha presentado su declaración patrimonial junto con la de su familia, haciéndola pública y explicándola, certificándola además ante un notario público. Por el contrario, el candidato del PRI, Enrique Agüera, ha dicho que su declaración es del conocimiento público ya que estuvo publicada en el portal de la BUAP y, hasta este momento, después de 38 días de campaña, no ha presentado su declaración como una muestra de confianza y transparencia ante los poblanos. Otro caso: Tony Gali quiere y está decidido a debatir para –precisamente- contrastar las propuestas con sus adversarios. En cambio, el candidato de enfrente dice un día que sí va al debate y al día siguiente que no. Un día amanece con ímpetu para afrontar este moderno ejercicio democrático y al día siguiente –quizá mal aconsejado por Moreno Peña y sus secuaces- se despierta con temor, con miedo a debatir.

 

 

Estos son contrastes que decimos y replicamos los integrantes de la campaña de Puebla Unida (coordinador, voceros, líderes partidistas) porque estamos orgullosos de nuestro candidato Tony Gali y podemos decir de frente a los poblanos que es el mejor para gobernar la ciudad. Contrastes más propuestas, son la fórmula de una campaña exitosa. Ayer, por cierto, Tony Gali presentó sus 18 propuestas para el 2018 ante notario, expresando que él sabe cómo hacerlo y con el voto de los poblanos, nos lo va a demostrar.

 

 

La guerra sucia del PRI con todo y sus panfletos y difamaciones al estilo Colima no funcionarán. Los poblanos están hartos que las calles estén sucias por cortesía de las hordas priístas que operan al amparo de la oscuridad. Puebla no necesita de esta contaminación política y ecológica y en las urnas se verá que de nada sirvió  la guerra sucia tricolor pues Tony Gali ganará para ser un gran presidente municipal.

 

 

Regidor del PAN en el

Ayuntamiento de Puebla

@pedropanista

 

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