Thursday, 17 de June de 2021

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¿Será posible tanta belleza política y filosófica?




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Con la seguridad de aquel que sabe que va a ganar un priista me explicó con ademanes de arrojo que en caso de contender por su presidencia municipal derrotaría a sus contrarios bajo el argumento de que hoy son gobierno federal. Dos días después la también priista Claudia Hernández enarboló enérgica y triunfalista el mismo libreto: ¡Ahora somos el partido en el gobierno!  

 

Refutar la aseveración es desquiciante. Tiempo perdido pues. Claro que lo son. Pero yo pregunto: ¿Y eso qué? La teoría de que Enrique Peña Nieto se preocupará por ganar Acatlán de Osorio, Huauchinango o Ajalpan suena un tanto descabellada si partimos del supuesto de que el Señor tendrá en mente preocupaciones políticas y sociales de mayor envergadura.

 

 

Imagine al Presidente de la República insomne porque el PAN se encuentra arriba del PRI en las preferencias electorales de San Pedro y San Andrés Cholula (como dicen) y en extremo desconcertado porque en Yehualtepec y en Jopala su partido nomás no pinta. ¿Será posible tanta belleza poética y filosófica?

 

 

Yo más bien creo que si Peña Nieto tiene deseos de comerse una tuna en Puebla esa será la capital del estado, en cuanto a municipios se refiere, y que fuera de ella las demás le importan poco. ¿Por qué? En mercadotecnia existe una atinada sentencia que dice que quién va por todo termina perdiendo todo. Digamos que la recomendación es no dispersar el esfuerzo y los recursos en objetivos secundarios.

 

 

Y de eso saben mucho Miguel Ángel Osorio Chong y Cesar Camacho, generales de alto rango de asuntos políticos y partidarios del Presidente. Las delegaciones si jugarán papeles trascendentes pero no determinantes en los triunfos y derrotas del tricolor como algunos suponen. ¿Y si no pregúntenle al PAN que siendo gobierno federal no sólo perdió ciudades y municipios sino gubernaturas? Sirva de ejemplo la “Cocoa”.

 

 

Otro mercado que sin duda le interesará conquistar a Chong, Camacho y a peña es el de las diputaciones. Obvio e innegable. Un Congreso del Estado con alta representación priista les vendría bien. Sería un excelente contrapeso político. Una cosa es negociar con Rafael Moreno Valle siendo minoría tricolor y otra, muy distinta, siendo mayoría crítica.

 

 

Allí está el meollo del asunto. ¿Quién se dejará de quién? Ser gobierno federal no le garantiza al PRI que ganará todo y que tendrá suficientes recursos económicos para financiar las 217 campañas municipales y las 26 elecciones distritales locales. Aquel que se crea ese argumento, partidista o filosófico, tal vez olvida que los gobernadores deben velar por los intereses políticos de sus demarcaciones, y me refiero a la tierra donde mandan.

 

 

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