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El magisterio paga el pecado de su traición electoral al PRI




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No en balde la reforma educativa es, en el fondo, una vuelta al modelo centralizador. Sólo así puede explicarse que la Federación tendrá el monopolio del catálogo de plazas magisteriales dependiente de la SEP de Emilio Chuayffet. Quien aparezca en el censo, cobrará, y quien no, no. Las SEP locales perderán su sentido y solamente serán instancias de trámite

La apropiación de Nueva Alianza por parte de Miguel Ángel Osorio y la ejecución política de Mónica Arriola forman parte de la restauración del viejo Estado Corporativo cuyo punto culminante es el retorno del magisterio como base electoral del PRI en las batallas de 2015 por ganar la mayoría absoluta en San Lázaro y mantener la presidencia en 2018. En el corto plazo, Panal conformará una coalición electoral con el PRI y con el PVEM. En el largo, el partido magisterial podría desaparecer para que el SNTE vuelva a convertirse en la piedra angular de la vieja CNOP, como lo era antes de la expulsión de Elba Esther Gordillo del tricolor en 2004. Finalmente, el Panal dejará de responder a los intereses de los gobernadores allá y acullá para atender solamente los designios de Bucareli.

 

 

La reforma educativa puesta en marcha por Peña Nieto es el instrumento de castigo a los maestros por traicionar al PRI de la mano de Elba Esther Gordillo. “La Maestra” pagó con cárcel la cuchillada por la espalda que les dio en 2000 cuando se alió a Vicente Fox, y en 2006 cuando operó para hundir a Roberto Madrazo hasta el tercer lugar. Regresar a los maestros al redil es una cuestión de Estado plantado por Peña Nieto desde que rompió en 2012 la coalición electoral que ya había firmado con Gordillo para no exponerse a sus chantajes. No es personal, solamente negocios: la capacidad de operación electoral del magisterio debe ser puesta a buen resguardo por su peligrosidad. ¿Y hay mejores manos que las del PRI?

 

 

No en balde la reforma educativa es, en el fondo, una vuelta al modelo centralizador. Sólo así puede explicarse que la Federación tendrá el monopolio del catálogo de plazas magisteriales dependiente de la SEP de Emilio Chuayffet. Quien aparezca en el censo cobrará, y quien no, no. Las SEP locales perderán su sentido y solamente serán instancias de trámite como lo eran antes de los años noventa.

 

 

La pinza se cierra con el nuevo modelo de financiación a la educación propuesto en la reforma hacendaria de Peña Nieto: se acaba la doble negociación salarial que el SNTE tenía con los gobiernos estatales, y la Federación deja de transferir a los estados los miles de millones de pesos del FAEB con el que se pagaba la nómina magisterial. Es decir, los gobernadores pierden toda la interlocución, así como los instrumentos de negociación, pues el FAEB sólo existirá contablemente ya que los maestros recibirán su pago directamente de la Federación.

 

 

Políticamente el magisterio depende de Juan Díaz Torre, quien se asume como empleado de Osorio Chong. Su instrumento de participación política, el Panal, ha sido desinfectado de la herencia gordillista. Administrativamente la SEP federal retoma el control de la carrera magisterial y financieramente los pagos saldrán de Hacienda. En otras palabras, el magisterio depende por completo nuevamente de la Federación como ocurría antes de la descentralización salinista de los noventa. Para tener horas y nombramiento, los maestros tendrán que regresar al DF a hacer filas. Los gobernadores no tendrán elementos de control sobre sus secciones sindicales pues su única interlocución será la del líder nacional del SNTE con el secretario de Gobernación.

 

 

Los gobernadores, por supuesto, están que trinan ante la perspectiva de perder el control de las secciones sindicales. Los del PRI no tienen otra que apechugar porque la orden de devolver al magisterio a la órbita de control de la Federación es una decisión de Estado de Peña Nieto para evitar futuras traiciones del SNTE en 2015 y 2018.

 

 

Pero quienes en el pecado llevarán la penitencia serán los gobernadores de oposición al PRI. Ellos sí podrían reclamar, especialmente los del PAN, ya que el Panal fue aliado eficiente en sus triunfos presidenciales del 2006 y 2012. En Puebla su presencia fue inestimable en 2010 y 2013. Pero ahora que Nueva Alianza pasó al control de Bucareli, ¿cuál es su futuro dentro del morenovallismo? O incluso específicamente hablando: ¿cuál es el futuro de la relación del magisterio con el gobernador poblano?

 

 

De entrada, muchos leales gordillistas poblanos asistieron con impotencia a la caída de Mónica Arriola. Como Pilatos, el gobernador poblano “se lavó las manos” en Nueva York. Y su operador local, Gerardo Islas, terminó en la conferencia de prensa al lado del ejecutor Luis Castro, dando a entender el beneplácito del régimen local.

 

 

Lo sorprendente es que ayer mismo los dirigentes de las secciones 23 y 51 abrieron un frente inesperado en contra de la SEP poblana acusándola de extralimitarse en las sanciones a los directores de escuelas que participaron en el paro activo. Por supuesto que puede tratarse de una pantomima para que Jorge Luis Barrera de la Rosa y Emilio Salgado recobren la legitimidad que han perdido en las bases.

 

 

Los docentes, antes que ser docentes, desde la perspectiva del PRI son eficientes operadores electorales que deben volver al redil de la Federación. Las reformas educativa y hacendaria son los instrumentos para apretarlos. Es su cuota de sangre por traicionar, mientras que el cerebro Elba Esther Gordillo paga en la cárcel todos los días.

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