Saturday, 15 de May de 2021

Puebla, entre las 15 entidades superan la media nacional de informalidad laboral

Martes, 14 Mayo 2013 12:42
  En Oaxaca la tasa supera 80%, de acuerdo con INEGI; escasea la inversión: analistas



La informalidad se ensaña con los estados más pobres del país.



En 15 de las 32 entidades federativas, la tasa de informalidad laboral supera la media nacional, que es de 59 por ciento de la población ocupada.



Oaxaca encabeza la lista con 80.5 por ciento, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) disponibles hasta el primer trimestre de 2013.



Le siguen Guerrero, con 79.2%; Chiapas, con 78.1%; Hidalgo, 74.3%; Puebla, 74.2%; Tlaxcala, 73.4%; Michoacán, 71.6%; Veracruz, 67.3%; Morelos, 66.5%; Zacatecas, 65.8%; Yucatán, 64.9%; Nayarit, 64.1%; Campeche y Guanajuato, con 62.5%, y Tabasco, con 61.2 por ciento.



Las tres entidades con los más altos niveles de informalidad están también en la lista de los estados con los mayores porcentajes de población en situación de pobreza,  según datos del Coneval.



De acuerdo con el INEGI, más de 28 millones de personas se encuentran laborando en la economía informal en el primer trimestre del año.



Según expertos en la materia, los altos niveles de empleo no formal indican que los flujos de inversión no llegan o son escasos e insuficientes para generar infraestructura y fuentes laborales legales, pese a que todas esas entidades reciben importantes cantidades de dinero a través de participaciones federales y de la contratación de deuda con la banca privada.



Los especialistas aseguran que los principales problemas que enfrentan las entidades y el gobierno federal tienen que ver con la falta de seguridad social y de fondos de ahorro para el retiro, que a mediano plazo terminará afectando las finanzas públicas de la nación.



En el sur del país hay más informalidad



En 15 de las 32 entidades federativas del país, la tasa informalidad laboral supera la media nacional, que es de 59 por ciento de la población ocupada, pues alcanza niveles que oscilan en un rango que va desde 61.2 por ciento en Tabasco, hasta 80.5 por ciento en Oaxaca, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) disponibles hasta el primer trimestre de 2013.



Coincidentemente, las tres entidades con los más altos niveles de informalidad son los estados con los mayores porcentajes de población en situación de pobreza, aunque el lugar que ocupan en esta lista es diferente, pues Chiapas está en el primer sitio, con 78.4 por ciento; Guerrero en el segundo, con 67.4 por ciento; y Oaxaca en el tercero, con 67.2 por ciento, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) disponibles hasta 2010.



Poca inversión



Según analistas consultados, los altos niveles de informalidad indican que los flujos de inversión no llegan o son escasos e insuficientes para generar infraestructura y fuentes de empleo formal, que permitan migrar a la población hacia fuentes de empleo con seguridad social, pese a que todas esas entidades reciben importantes cantidades de dinero a través de participaciones federales y de la contratación de deuda con la banca privada.



Estadísticas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) indican que al cierre del cuarto trimestre de 2012, la deuda adquirida solamente por Oaxaca, Chiapas y Guerrero ascendía a 25 mil 113 millones de pesos, equivalentes a 5.77 por ciento del pasivo total de las 32 entidades federativas, la cual sumaba hasta ese entonces 434 mil 761.2 millones de pesos.



De enero a marzo de 2013, esas tres mismas entidades recibieron participaciones federales por 12 mil 865.2 millones de pesos, equivalentes a 9.25 por ciento del total de los recursos entregados por el mismo concepto a todas las entidades federativas del país, mismas que totalizaron 138 mil 981.1 millones de pesos en el periodo de referencia.



¿Recursos desperdiciados?



Sin embargo, para los analistas el flujo de estos recursos federales, o por deuda con la banca, no se ha traducido en obras de infraestructura y generación de empleos formales que contribuyan a reducir los índices de informalidad en las entidades federativas.



Para Raymundo Tenorio Aguilar, director de las carreras de Economía de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, los niveles de informalidad alcanzados en esas entidades son dramáticos, porque indican que la gente no tiene acceso a fuentes de trabajo formal y se ve obligada a ocuparse en actividades de sobrevivencia.



“Quiere decir que la generación de empleo formal en esas entidades va de la patada, que ahí no crece la economía local y que ante esa situación la gente busca qué comer a través de actividades informales”, dijo el especialista, quien además hizo notar que las tres entidades con los más altos niveles de informalidad son también los más pobres del país.



César Velázquez Guadarrama, coordinador de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad Iberoamericana, afirmó que las actividades informales son menos productivas que las formales, y advirtió que a menor productividad menor crecimiento económico, como ha señalado el secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso.



En entrevista con Excélsior, explicó que la informalidad tiene su origen en múltiples factores, entre los que destacó el nivel educativo o de instrucción escolar de las personas, así como las habilidades con las que cuentan para desarrollar determinadas actividades, las cuales adquieren a veces por herencia familiar.



No obstante, el especialista destacó que también es incentivada por la ausencia del Estado de derecho y la impunidad.



A ello, coincidieron los especialistas, hay que sumar que la población sin trabajo formal no tiene acceso a la seguridad social ni al ahorro para el retiro, lo que a largo plazo se transforma en un gasto extra para los gobiernos locales, e incluso del federal.



De acuerdo con el INEGI, la cantidad de personas ocupadas en la economía informal en el lapso enero-marzo de 2013 totalizó 28 millones 182 mil 845, cantidad 0.2% inferior, en comparación con la cifra del primer trimestre de 2012, que fue de 28 millones 225 mil 692 individuos.



La población ocupada alcanzó 47.8 millones de personas en el primer trimestre de 2013, es decir, 630 mil personas más que las 47.1 millones registradas en el mismo lapso del año pasado.



También se señaló que la población subocupada, quienes tienen la necesidad de trabajar más tiempo, fue de 3.9 millones.



Problema  a resolver



Solamente 17 entidades federativas del país, que representan 52.1 por ciento del total, tienen tasas de informalidad inferiores a la media nacional, que fue de 59 por ciento de la población ocupada al cierre del primer trimestre de 2013, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).



No obstante, pese a que algunos de ellos están por debajo de la media nacional, tienen más de 50 por ciento de su población ocupada en actividades informales, sin registro al sistema de seguridad social, lo que significa que carecen de servicio médico, crédito a la vivienda y ahorro para el retiro.



Los estados con los menores niveles de informalidad son Chihuahua, 39.3 por ciento; Nuevo León, 39.7 por ciento; Coahuila, 41.3 por ciento; Baja California Sur, 42.5 por ciento; Baja California, 43 por ciento; Sonora, 44.1 por ciento; Querétaro, 48.3 por ciento; Aguascalientes, 48.8 por ciento; Tamaulipas, 49.7 por ciento; y Distrito Federal, con 50 por ciento.



Otros estados cuyos niveles de informalidad se encuentran por debajo de la media, pero tienen más de 50 por ciento de su población ocupada en actividades informales son Quintana Roo, 51. 5; Sinaloa, 53.4; Colima, 55.3; Jalisco, 55.7; Durango, 56.4; Estado de México, 57.1; y San Luis Potosí, 58.1 por ciento.



El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, dijo recientemente que los índices de productividad y las remuneraciones son inferiores en la informalidad que en la formalidad.



De enero a marzo pasados, según los datos del INEGI, la población sin trabajo se situó en 2.5 millones de personas, la cifra representa 4.9% de la Población Economicamente Activa (PEA), igual que en el mismo periodo de 2012.



Fuente: Excélsior

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