Friday, 28 de January de 2022

Esparza toma distancia de los vicios del agüerismo

Lunes, 19 Agosto 2013 01:00
Al menos son cuatro puntos clave, con los que se desmarcó del ex rector de la BUAP, las sesiones ordinarias del Consejo Universitario; el final a las “pachangas” universitarias como medida de austeridad; desplazar a los operadores políticos y mediáticos del anterior rectorado y poner fin al monopolio de los López Chargoy como beneficiarios únicos de las obras de infraestructura, son las principales medidas
  • Gerardo Ruiz



De cara al arranque del proceso de sucesión de la rectoría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Alfonso Esparza Ortiz tomó distancia de las prácticas y excesos que el agüerismo generó durante sus dos periodos al frente de la máxima casa de estudios de la entidad.



Como primera medida le dio cauce legal al Consejo Universitario al convocar nuevamente a sesiones ordinarias mensuales, pues en el rectorado de Enrique Agüera Ibáñez el máximo órgano de la institución sólo se reunía dos veces al año. Una para avalar el presupuesto cada marzo y después para aprobar las cuentas públicas para presentar ante la Auditoría Superior del Estado (ASE) y de la Federación (ASF).



La era de excesos llegó a su final con la determinación de que la BUAP no erogaría recursos para fiestas de ingreso y admisión en una clara política de austeridad, discordante con las “pachangas” multitudinarias organizadas por Enrique Agüera en las que se contrataban conciertos con artistas del momento y hasta funciones de lucha libre.



Esparza Ortiz también ha desplazado a operadores políticos y mediáticos ligados al agüerismo, entre ellos Damián Hernández, quien regresó a la DAGU tras la fallida campaña para atender exclusivamente asuntos universitarios. También fueron desplazados Juan Manuel Alonso “El Oso”, ex director de la Dirección de Atención al Estudiante; Ricardo Paredes Solorio, actual director de la Facultad de Administración de la BUAP; Sergio Díaz Carranza y Rafael Torres Rocha “El Lobo”.



Como diferenciación final, el pasado jueves aseguró que en su gestión regresaría el sistema de licitaciones para la adjudicación de obras públicas en la BUAP, con lo que puso punto final al monopolio de los hermanos López Chargoy, Jesús y Carlos Hugo, como beneficiarios únicos de las construcciones en la macrouniversidad poblana.



 



Transición de terciopelo



El pasado 22 de abril tras solicitar licencia permanente como rector de la BUAP para competir por la alcaldía de Puebla, Enrique Agüera Ibáñez dejó encargado de las riendas de la institución a quien fuera su brazo derecho, Alfonso Esparza Ortiz, quien ejerció 8 años como tesorero y luego fue nombrado secretario general. La transición fue “de terciopelo”, sin grandes opositores del rector interino.



El mismo camino que tomó Enrique Agüera al deslindarse de Enrique Doger en el 2004 y jugárselas con el entonces gobernador Mario Marín Torres, Esparza Ortiz copió el patrón y a sólo quince días de asumir la rectoría interna tomó distancia del candidato fallido a la alcaldía y declaró a los medios de comunicación que la BUAP se mantendría al margen de la contienda electoral.



El académico pidió respeto a la comunidad universitaria para abordar el tema y apuntó a directores, académicos y alumnos afines a las campañas, que lo hicieran fuera del horario de clase o laboral.



El mensaje no fue bien recibido por el war room de Agüera Ibáñez y de inmediato empezaron las especulaciones de la ruptura entre él y el ex rector. No obstante, el compromiso se cumplió hasta el final y Enrique Agüera ni siquiera fue invitado para presentar su plataforma política a la comunidad universitaria.



 



Nuevas políticas en el Consejo Universitario



La primera prueba de fuego para marcar su nuevo estilo al frente de la BUAP, llegó el 21 de junio cuando CAMBIO reveló el adeudo fiscal que la universidad tenía por cerca de 60 millones de pesos con el SAT. En una práctica poco común en los últimos nueve años, Alfonso Esparza Ortiz tomó “al toro por los cuernos” y frente al Consejo Universitario explicó la situación económica y en el tema de gravámenes en la que se encontraba la institución.



El Consejo Universitario de la BUAP, por primera vez en casi una década, volvió a discutir la polémica sobre las finanzas universitarias cuando el rector Alfonso Esparza se enfrentó con el máximo órgano de la institución, a diferencia de lo que sucedió con Enrique Agüera que los temas ríspidos eran tratados de forma privada.



 



El espaldarazo de RMV



Luego de las versiones en la segunda semana de julio, de que Enrique Agüera pretendía poner a su alfil Ricardo Paredes Solorio, director de la Facultad de Administración, como el dirigente de la BUAP, luego de una supuesta traición de Esparza al grupo agüerista y ser seducido por el morenovallismo.



El gobernador Rafael Moreno Valle y el rector Alfonso Esparza Ortiz protagonizaron su primera gira conjunta el pasado 12 de julio. Su aparición para inaugurar un bachillerato de Educación a Distancia en el municipio de Quimixtlán fue interpretado como un respaldo a la institucionalidad en la BUAP ante los rumores de una asonada del grupo agüerista para adueñarse de la rectoría.



Cuestionado por esos rumores, Esparza Ortiz “cerró las puertas” a un posible regreso del candidato fallido a la alcaldía, ya que Enrique Agüera Ibáñez “presentó una licencia definitiva, pregúntenle a él si quiere regresar” afirmó a los reporteros.



 



Exilio de los operadores agüeristas



Apenas concluyeron las elecciones, los principales operadores de Enrique Agüera que abandonaron a la BUAP para unirse a la batalla por la alcaldía regresaron a la institución: Damián Hernández, Luis Rossano y Sergio Díaz Carranza; el único que no regresó fue Rafael Torres Rocha. Sin embargo tienen los días contados en la universidad por las diferencias con Alfonso Esparza, quien ya formó a su grupo de incondicionales.



El nuevo grupo esparzista lo conforman los vicerrectores Jaime Vázquez López, de Docencia; Pedro Hugo Hernández Tejeda, de Investigación y Estudios de Posgrado; Fernando Santiesteban Llaguno, de Extensión y Difusión de la Cultura; los directores de Comunicación Institucional, Jorge David Cortés; así como Francisco Vélez Pliego, del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades.



 



Mensajes contra Enrique Agüera



El punto de inflexión se dio cuando de cara al proceso de admisión de la BUAP se inició una campaña mediática para asegurar que “por debajo del agua” nadie ingresaría a la máxima casa de estudios de Puebla, en clara alusión a las prácticas que persiguieron la gestión de Enrique Agüera y su equipo de trabajo por vender espacios a los futuros estudiantes universitarios.



Además, hace unas semanas el rector interino aseguró que los despilfarros y gastos excesivos para fiestas a los alumnos de recién ingreso, que caracterizaron a Enrique Agüera, con grandes grupos musicales de moda se acabaron pues sería una gestión austera para generar mayores obras y beneficios a los universitarios.



 



La estocada, regresan las licitaciones a la BUAP



La estocada final a la era de Agüera en la BUAP se dio el pasado jueves, cuando Alfonso Esparza frente a los medios de comunicación acabó con el monopolio de los hermanos López Chargoy en la asignación directa de obra pública e infraestructura al interior de la BUAP, al anunciar que a partir del lunes las licitaciones de obras serán un “ejercicio cotidiano de transparencia” en la nueva etapa de la máxima casa de estudios del estado, para acabar con la discrecionalidad en las asignaciones, y adelantó que será este día cuando se concurse para el primer proyecto con recursos federales por 60 millones.



 



Las cuatro estocadas



1.- Convoco a sesiones ordinarias del Consejo Universitario cada mes





2.- Se terminaron las fiestas universitarias





3.- Desplazó a los operadores agüeristas como Damián Hernández





4.- Estocada final, se termina el monopolio de los López Chargoy



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Last modified on Lunes, 19 Agosto 2013 02:26