Saturday, 16 de October de 2021

Jueves, 15 Octubre 2015 02:50

El nuevo PAN: la máquina de expulsar incómodos y disidentes




Written by  Arturo Rueda

Imposible saber si Ana Tere tendrá éxito en la vendetta histórica contra el morenovallismo. En frío, y en la fotografía del momento, no rebasa el 2.3 % de la intención de voto, de acuerdo con la encuesta de Mas Data publicada hace un par de días. ¿Podrá hacerle el boquete que espera al PAN? ¿O acabará dividiendo el voto antimorenovallista y quitándole al PRI la probabilidad de ganar? Al final, puede ser que le haga el trabajo sucio al régimen


Para nadie es un secreto que el próximo Comité Directivo Estatal del PAN, encabezado por Jesús Giles y Martha Erika Alonso, va a ser una máquina de expulsar militantes no alineados al morenovallismo. Aunque hoy se esfuerzan por presentar un rostro amable y pacificador, su control del aparato partidista les va a permitir deshacerse de los críticos al proyecto del gobernador poblano, algo que no pudieron hacer ni en 2013 ni en 2015. Si Rafael Micalco toleró la disidencia frontal de personajes como Violeta Lagunes, Hilario Gallegos o Ana Teresa Aranda, la disimulada de Juan Carlos Mondragón y Fernando Manzanilla, o la huelga de brazos caídos del Yunque en las pasadas elecciones federales, Martha Erika y Giles van a ser inclementes.

 

La horca se prepara para las ejecuciones sumarias al estilo Robespierre en la Revolución Francesa. Como un Comité de Sanidad Pública, Lalo Rivera y todos sus fieles irán a la guillotina, así como Juan Carlos Mondragón, Juan Carlos Espina, Violeta Lagunes, Hilario Gallegos. Pero por sobretodos ellos, la cabeza más deseada es la de Ana Teresa Aranda.

 

La Doña no les quiere dar el gusto de que la expulsen sumariamente, y mejor agarra sus cajas de huevo y se va del partido en el que lo fue casi todo durante 26 años: candidata a senadora, a gobernador, directora del DIF nacional, secretaria de Desarrollo Social. Formó parte de todas las instancias de su partido, y en los últimos años, con mala suerte, fue integrada a la planilla de Ernesto Cordero y luego de Javier Corral. Sus críticos afirman que junto con Francisco Fraile, representa al PAN que no gana elecciones.

 

En Ana Tere y Fraile se deposita la historia contemporánea del PAN poblano. Su mejor momento fue durante el bartlismo, cuando en la crisis de Huejotzingo, ejercieron una oposición creativa e irreverente. Encadenarse a las puertas del Congreso local para impedir la aprobación de la Ley del Federalismo Hacendario fue un acto histórico. Ambos fueron candidatos a gobernadores, y ambos perdieron. Ana Tere contra Melquiades y Fraile con Marín. Fueron geniales como opositores, pero mediocres figuras electorales.

 

Ana Tere y Fraile hoy toman dos caminos diferentes. El Pastor decidió someterse y le dio su apoyo público a la fórmula Martha Erika-Giles. Se ignoran los compromisos y si le cumplirán. Pero quizá la edad, quizá el trecho recorrido, provocaron que Fraile buscará un arreglo digno para su vejez. También los viejos combatientes tienen derecho a retirarse.

 

A diferencia de Fraile, Ana Tere ha decidido morir matando. Cerrará el sexenio morenovallista como lo comenzó: en la disidencia. En 2010 perdió la interna panista frente a Moreno Valle, quien se quedó con la candidatura a Casa Puebla apoyado, precisamente, por todo el panismo tradicional que prácticamente fue corrido de su hogar. Dejando atrás su militancia panista, buscará construir una candidatura independiente que arruine el proyecto morenovallista. Si los candados no son derogados por la Suprema Corte de Justicia, Movimiento Ciudadano le ha reservado su candidatura a Casa Puebla.

 

Imposible saber si Ana Tere tendrá éxito en la vendetta histórica contra el morenovallismo. En frío, y en la fotografía del momento, no rebasa el 2.3% de la intención de voto de acuerdo con la encuesta de Mas Data publicada hace un par de días. ¿Podrá hacerle el boquete que espera al PAN? ¿O acabará dividiendo el voto antimorenovallista y quitándole al PRI la probabilidad de ganar? Al final, puede ser que le haga el trabajo sucio al régimen.

 

De cualquier forma, hace tiempo que Ana Tere está fuera del PAN: en 2013 transigió a cambio de una regiduría. Vendió barato su apoyo a Tony Gali por un plato de lentejas. Para 2015 estuvo cerca de concretarse su candidatura por el PRI-PVEM en el distrito XI de la capital, pero una negociación de altísimo nivel lo impidió. Se quedó con las ganas. Para más ironía, la joven Grace Palomares fue la beneficiaria de esa negociación de alto nivel.

 

La llegada de Martha Erika y Giles es una frontera: el final del panismo contemporáneo que combatió a Manuel Bartlett, pero después se acomodó con Melquiades y con Marín. Es también la fase terminal del Yunque y su influencia decisiva en la sociedad poblana. Al final, el único enclave que perduró y maduró fue la Universidad Popular Autónoma de Puebla, la Upaep, su think thank formador de cuadros. Pero todo lo demás se muere.

 

Viene la hora de los pupilos de Ana Tere y Fraile, quienes fracasaron en su misión histórica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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