Tuesday, 20 de April de 2021

Lunes, 30 Marzo 2015 01:26

Detecta la CNDH una red de prostitución en cárceles poblanas

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) encontró que las cárceles poblanas son un auténtico infierno para las mujeres recluidas, pues fueron de las peores evaluadas a nivel nacional al encontrarse casos de maltrato, prostitución, fauna nociva, sobrepoblación e incapacidad de los directores de los penales en el manejo de los reclusorios de Tehuacán, San Pedro Cholula y San Miguel. 

  • Víctor Hugo Juárez / @Juárez_VH

Las cárceles poblanas son un auténtico infierno para las mujeres que por alguna razón terminaron recluidas ahí, pues los Centros de Readaptación Social de la entidad fueron de los peor evaluados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos a nivel nacional, de acuerdo con el último informe especial sobre las mujeres internas recluidas en los Centros de Reclusión de la República Mexicana, que ubica al estado de Puebla como la sexta entidad con mayor número de recomendaciones en todo el país.

 

Maltrato, prostitución, fauna nociva, sobrepoblación y la incapacidad de los directores de los penales son algunas de las observaciones que realizó la CNDH en los penales de Tehuacán, San Pedro Cholula y San Miguel, ubicado en la capital poblana, y que forman parte de las 77 prisiones que evaluó el organismo nacional en todo el país.

 

De los 23 rubros que midió la CNDH, los tres penales poblanos reportaron irregularidades en 18 de ellos, colocándose como el sexto estado con más observaciones en el país, sólo por debajo de prisiones como la de Almoloya de Juárez; Chilpancingo; Acapulco; Venustiano Carranza, Nayarit, y Tanivet en Tlacolula, Oaxaca.

 

De los tres penales poblanos, el de San Miguel en la capital poblana reportó las observaciones más graves, pues además de prostitución y maltrato en todas sus modalidades, refleja una serie de irregularidades ocasionadas por la dirección del Cereso que actualmente encabeza Óscar Ramírez Martínez.

 

Prostitución y maltrato en San Miguel

 

El maltrato de las internas en el penal de San Miguel son los “focos rojos” que detectó la CNDH durante la última visita que realizó al penal, pues registró maltrato en sus cuatro modalidades: golpes, amenazas, humillaciones y discriminación. Sin contar la red de prostitución que es manejada por hombres del penal en colaboración con las autoridades del Cereso.

 

La sobrepoblación es otra de las violaciones a los derechos humanos de las internas, pues aunque el área de mujeres solo tiene capacidad para 235 personas, existe una población de 355 internas, lo que representa una sobrepoblación del 51.06 por ciento, además de que se detectó hacinamiento en todos los dormitorios femeninos.

 

Las mujeres no son las únicas que padecen de las condiciones infrahumanas en el penal, pues los hijos de las internas no cuentan con las condiciones que garanticen su sano crecimiento como guardería, educación básica y en algunos casos se acusó de mala alimentación. En el penal de la capital, al igual que en Cholula y Tehuacán, sólo se permite que vivan con ellas hasta los tres años de edad.

 

En materia administrativa el director del Cereso no recibió capacitación en materia de derechos en el último año, tomando en cuenta que la vista se realizó en 2014, además de que no existe manual de procedimientos ni la garantía por escrito de las comparecencias ante el Consejo Técnico Interdisciplinario.

 

Se detectó que parte de las sanciones e intimidación es restringir la comunicación hasta por 30 días, prohibiendo visitas familiares e íntimas, así como llamadas telefónicas.

 

El lugar carece de cocina, ventilación área de observación y de visitas íntimas, así como de atención médica especializada ya que comparten consultorio general con los varones y sólo se verifica su estado de salud una vez a la semana.

 

No hay el personal suficiente, por lo que tienen que solicitar personal del área de varones para algunas tareas y tampoco cuentan con las condiciones de acceso necesarias para personas con discapacidad.

 

Tehuacán, entre cucarachas, chinches y ratones

 

Las internas del penal de Tehuacán fueron las únicas de los tres penales que visitó la CNDH en Puebla, que reportó presencia de fauna nociva, que en estos casos se refiere a cucarachas, ratones o cualquier tipo de animales que representen un riesgo de salud para las mujeres que permanecen presas.

 

El maltrato también fue identificado por el organismo nacional, pues de los cuatro tipos de violencia que midió, encontró que las internas son víctimas de humillación y discriminación, además de sanciones de aislamiento hasta por 30 días incomunicadas telefónicamente y sin recibir ningún tipo de visitas.

 

La falta de personal femenino para tareas de seguridad y custodia también es un “foco rojo” en Tehuacán, pues los propios funcionarios del Cereso reportaron que sólo tienen entre uno y cuatro personas encargadas de esas tareas por turno.

 

Al igual que en el caso de Puebla capital, los hijos de las internas terminan pagando las condiciones en las que operan estos centros, pues se detectó que no brinda apoyo para que los menores de edad que viven con sus madres accedan a los servicios de guardería y educación básica.

 

El director peor evaluado por la CNDH se encuentra en este penal, pues concluyó que “no ha recibido capacitación en materia de derechos humanos y prevención de la tortura, no tiene experiencia alguna en el cargo que desempeña y desconoce el funcionamiento del establecimiento”.

 

Sobrepoblación del 81 por ciento en Cholula

 

Con una menor capacidad de albergar personas, el penal de San Pedro Cholula fue el que reportó mayor sobrepoblación en el área de mujeres de los tres Ceresos que evaluó la CNDH en Puebla, pues registró una sobrepoblación del 81 por ciento una vez que hay 49 internas en un espacio para 27.

 

Además de la sobrepoblación, uno de los “focos rojos” detectados es el negocio que representa la comida en ese penal, pues son los varones los que distribuyen los alimentos en el área femenil, lo que además refleja que no hay una estricta separación entre hombres y mujeres.

 

El problema de alimentación también afecta a los menores de las mujeres presas, pues se descubrió que no se proporciona alimentos especiales para sus hijos.

 

En Cholula se replican problemas comunes que en otros penales, como la falta de espacios especiales para personas con discapacidad, ni el personal suficiente para brindar atención médica especializada para las mujeres.

 

 

Last modified on Lunes, 30 Marzo 2015 02:40